La toalla atrapada en la puerta no mejora por sí sola el secado del lavavajillas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Colocar una toalla en la puerta abierta del lavavajillas no mejora por sí solo el secado de la vajilla y puede interferir con el cierre del aparato. El hábito, difundido como solución doméstica para retirar el vapor tras el ciclo, responde a limitaciones de equipos antiguos y no constituye una recomendación general para modelos actuales.

La práctica consiste en dejar una toalla atrapada en la puerta apenas termina el lavado, con la expectativa de que absorba la humedad del interior. Un análisis del sitio especializado en limpieza, Good Housekeeping, basado en la evaluación del especialista Noah Pinsonnault, advierte una diferencia esencial.

Explica que los aparatos recientes ya cuentan con mecanismos concebidos para completar esa etapa sin ese recurso: secado por condensación, circulación de aire o apertura automática de la puerta, según el modelo.

Los modelos recientes incorporan sistemas propios para eliminar la humedad después del lavado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El rendimiento de secado ya forma parte de las pruebas reglamentarias

La eficacia del secado no queda fuera de la evaluación técnica de los lavavajillas. El reglamento de diseño ecológico de la Unión Europea exige, desde marzo de 2021, índices mínimos de rendimiento de limpieza y secado para aparatos domésticos comercializados en su mercado.

Para los equipos de más de siete cubiertos, el índice de secado debe ser superior a 1,06; para los de hasta siete cubiertos, superior a 0,86.

El paño puede impedir el cierre correcto y desgastar la junta de sellado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La norma mide ese resultado en el programa ecológico, con el aparato cargado a su capacidad nominal, y lo compara con una máquina de referencia. El procedimiento implica ensayos combinados de lavado y secado, no la absorción de vapor mediante un paño colocado en la puerta. Los requisitos y el método de comparación están detallados en el Reglamento (UE) 2019/2022.

Ese marco no determina cómo debe secar cada unidad, pero muestra que el desempeño de fábrica se verifica como una característica propia del aparato. Por esa razón, un resultado deficiente conviene revisarlo a partir de la carga, ajustes elegidos e indicaciones del manual, antes que sumar elementos ajenos al mecanismo de cierre.

El vapor caliente del interior puede causar quemaduras al abrir el aparato. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La toalla puede afectar el cierre y retener vapor caliente

Pinsonnault señaló que una toalla en ese punto puede impedir que la puerta cierre de forma adecuada. Con el uso repetido, esto podría añadir desgaste a la junta de sellado y favorecer filtraciones. La recomendación es evitar dejar objetos atrapados en la puerta, tanto al finalizar el programa como antes de iniciar uno nuevo.

También hay una cuestión de prevención. El paño puede concentrar vapor caliente al abrir la puerta, en especial si se manipula enseguida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye al vapor entre los agentes capaces de provocar quemaduras térmicas y aconseja que las estrategias preventivas se orienten a los riesgos concretos presentes en el hogar.

La guía de la institución señala que, ante una quemadura, debe enfriarse la zona con agua corriente fresca y que no se debe aplicar hielo, ya que puede profundizar la lesión.

La disposición inclinada de vasos y recipientes facilita el escurrimiento del agua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La carga y el abrillantador influyen en la humedad residual

Cuando quedan gotas al final del ciclo, el problema puede estar en la disposición de las piezas o la configuración utilizada. El informe técnico de la Comisión Europea sobre detergentes para lavavajillas explica que la función del abrillantador es reducir la tensión superficial del agua durante el enjuague final.

Así favorece una película de agua más uniforme sobre la vajilla y acelera el secado gracias al calor acumulado en las piezas. Para reducir el agua retenida sin recurrir a la toalla, las pautas mencionadas son:

  • Colocar tazas, vasos y recipientes inclinados para que el agua escurra
  • Asegurar los objetos livianos para que no se den vuelta durante el ciclo
  • Usar los soportes previstos para la cristalería cuando el aparato los incluya
  • Comprobar si está disponible una función de secado adicional;
  • Revisar y utilizar abrillantador conforme a las indicaciones del equipo
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La evaluación europea de productos de enjuague exige que, si se declara una función de secado, su eficacia se compruebe mediante pruebas específicas. El documento contempla ensayos con condiciones estandarizadas, incluida la temperatura del enjuague y comparación con un producto de referencia.

La elección final depende de las instrucciones de cada aparato y su programa de lavado. Mantener despejado el borde de la puerta permite que sus componentes de cierre y secado funcionen en las condiciones para las que fueron diseñados.