La vitamina C mejora la absorción del hierro no hemo cuando acompaña comidas con legumbres y otras fuentes vegetales (Imagen Ilustrativa Infobae)

La alimentación influye no solo en la cantidad de hierro que se consume, sino también en cuánto de ese mineral logra absorber el organismo. En ese punto, los alimentos ricos en vitamina C, como los cítricos, el kiwi, las frutillas, el tomate o el brócoli, aparecen como el respaldo más firme para mejorar la absorción del hierro no hemo, presente en legumbres y otras fuentes vegetales.

Esa diferencia importa porque la disponibilidad de esa forma del mineral depende en gran medida del resto de la comida. Por eso, no alcanza con sumar hierro al plato si no se presta atención a las combinaciones que acompañan la misma ingesta.

Según una nota de Sport Life, Yolanda Vázquez Mazariego, doctora en Ciencias Biológicas, naturópata y profesora de nutrición, destacó la importancia de acompañar las fuentes de hierro con otros alimentos que favorezcan su absorción.

La absorción del hierro depende de la combinación de alimentos y no solo de la cantidad de hierro presente en el plato (Imagen Ilustrativa Infobae)

La vitamina C concentra el respaldo más sólido para acompañar hierro vegetal

La evidencia más consistente se concentra en los alimentos ricos en vitamina C. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en The American Journal of Clinical Nutrition analizó 15 ensayos controlados con 1.381 participantes sobre frutas o jugos con ácido ascórbico, presentes, por ejemplo, en naranjas, pomelos, kiwi, frutillas o morrón, consumidos con las comidas.

Según informó esa publicación, esa práctica mostró un efecto positivo sobre la ferritina sérica en siete ensayos y sobre la hemoglobina en doce. Por eso, la vitamina C aparece como la combinación alimentaria con mejor respaldo actual para acompañar fuentes vegetales de hierro.

Una revisión sistemática de 2026 en The American Journal of Clinical Nutrition analizó 15 ensayos sobre frutas y jugos con vitamina C consumidos con las comidas (Imagen Ilustrativa Inbfobae)

El ácido ascórbico es el nombre técnico de la vitamina C y puede ayudar a que el hierro no hemo se mantenga en una forma más disponible para su absorción intestinal. Ese compuesto se encuentra en alimentos como cítricos, kiwi, frutillas, tomate, brócoli y pimientos.

La misma revisión, sin embargo, introdujo un matiz relevante al señalar que el efecto sobre la absorción medida de forma directa fue menor o no concluyente en parte de los estudios. Eso impide presentarlo como una solución universal.

Aun así, permite describir esta combinación como una estrategia concreta y mejor respaldada que otras para favorecer el aprovechamiento del hierro.

El metaanálisis reportó efectos positivos de la vitamina C sobre la ferritina sérica y la hemoglobina en parte de los estudios analizados (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mayor interés está en el hierro de origen vegetal

La cuestión cobra más relevancia cuando el hierro proviene de legumbres, cereales o verduras. Según explicó Vázquez Mazariego, el punto crítico está en el hierro no hemo, cuya absorción suele ser menos eficiente que la del hierro de origen animal.

Por eso, el contexto de la comida resulta decisivo para determinar cuánto de ese mineral puede usar finalmente el organismo. La combinación de alimentos pasa así a ocupar un lugar central en la dieta.

Una revisión sobre biodisponibilidad del hierro publicada en PMC también identificó al ácido ascórbico como uno de los potenciadores dietarios más conocidos del hierro no hemo.

El ácido ascórbico, nombre técnico de la vitamina C, ayuda a mantener el hierro no hemo en una forma más disponible para la absorción intestinal (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con ese trabajo, la vitamina C, presente en frutas cítricas, kiwi, frutillas, tomates, morrones o brócoli, favorece la absorción intestinal cuando se consume en la misma comida y puede contrarrestar en parte el efecto de componentes que la reducen.

Ese encuadre refuerza la importancia de pensar combinaciones concretas dentro del plato. En ese marco, frutas y jugos ricos en vitamina C aparecen como acompañamientos con respaldo específico para mejorar el aprovechamiento del hierro vegetal.

La insuficiencia de hierro explica por qué la combinación importa más que el dato aislado

El hierro cumple una función central porque permite a los glóbulos rojos transportar oxígeno a todo el cuerpo. Según explicó Vázquez Mazariego, ese mecanismo resulta vital para el funcionamiento de los órganos, el cerebro, los músculos y el sistema inmunitario.

Los cítricos, el kiwi, las frutillas, el tomate, el brócoli y los morrones figuran entre los alimentos con vitamina C que favorecen el aprovechamiento del hierro vegetal (Imagen Ilustrativa Infobae)

A partir de esa función, la especialista advirtió que una ingesta insuficiente puede derivar en anemia ferropénica, con consecuencias como fatiga, debilidad y problemas de desarrollo en niños y embarazadas.

Ese cuadro ayuda a entender por qué la absorción del hierro no es un detalle técnico sin traducción cotidiana. La diferencia entre ingerir un alimento con hierro y absorberlo en una proporción suficiente puede modificar el resultado nutricional final.

En especial cuando la dieta incorpora una parte relevante de hierro de origen vegetal, el acompañamiento de la comida deja de ser un detalle y pasa a tener una incidencia concreta.

La revisión sistemática de 2026 refuerza esa lectura con una advertencia metodológica útil. Los autores observaron efectos positivos en ferritina, hemoglobina y receptor soluble de transferrina, pero no encontraron el mismo nivel de consistencia en todas las variables analizadas.

Yolanda Vázquez Mazariego advirtió que el hierro no hemo de legumbres, cereales y verduras se absorbe con menos eficiencia que el hierro de origen animal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ante esta realidad, los expertos destacan que las frutas y jugos ricos en vitamina C figuran entre los alimentos más recomendables para acompañar comidas con hierro no hemo, no que resuelvan por sí solos un déficit ni que funcionen de la misma manera en todos los contextos.

La combinación alimentaria, entonces, adquiere relevancia como herramienta puntual dentro de una dieta que ya incluya fuentes de hierro.

Ese es el eje en el que convergen la explicación de Vázquez Mazariego y la evidencia científica más reciente: el cuerpo no solo necesita hierro; también importa en qué condiciones recibe ese hierro y qué alimentos lo acompañan en la misma comida.