
“El rol fundamental de un jefe es alivianar la carga y allanar el camino para que los equipos puedan desenvolverse con fluidez”. Con esa idea, Carlos repasa los desafíos de manejar productos plásticos de gran peso y volumen, la tecnología que ordena el depósito y el lugar que empieza a ocupar la inteligencia artificial en el sector.
¿Cuáles son las particularidades de la logística en la industria del plástico?
Las particularidades de la logística en la industria plástica son bastante peculiares: se trabaja con mercadería de gran peso y volumen. Se maneja una cantidad muy grande de artículos, lo que exige un warehousing muy preciso y una información muy certera para tomar decisiones.
También hace falta una distribución espacial muy organizada, para aprovechar el espacio y el cubicaje del depósito. Ese es uno de los principales desafíos del sector hoy en día. Los productos que se fabrican son bolsas de polietileno, residuos, rollos y films, y un palet puede pesar entre 500 y 800 kilos: es un material mucho más pesado de lo que se imagina.
¿Cómo se organiza esa distribución espacial del depósito?
La organización espacial se maneja a través de sistemas WMS, algo que hoy utiliza la gran mayoría de la industria plástica. El WMS permite gestionar el depósito con visibilidad total: ubicaciones, capacidades libres y ayuda en el armado de pedidos.
Es un sistema de gestión integral que permite una trazabilidad completa de la mercadería, desde que ingresa al depósito hasta que se despacha y llega al cliente, y que facilita la información a todos los involucrados. Para la distribución hasta la entrega final se suma un TMS, hasta la consolidación del remito conforme.
Sin embargo, todavía se manejan registros en papel: remitos conformes por el cliente, hojas de ruta. Eso se va concatenando cada vez más con los sistemas de gestión, que dan una visión general no solo a logística sino también a ventas y compras.
Más allá del depósito, ¿qué otras cosas abarca el rol de un jefe de logística?
El rol de un jefe va más allá de supervisar o gestionar el cumplimiento de las operaciones. El rol fundamental de un jefe es alivianar la carga y allanar el camino para que los equipos puedan desenvolverse con fluidez, con comodidad, no solamente supervisar y señalar.

Las claves para lograrlo son la cercanía con la gente y la empatía: ponerse en el lugar del personal. La empatía en la logística es fundamental, y el rol del líder tiene que saber moverse entre la gestión de equipo y la parte más operativa.
Bajar al piso es fundamental: entrar en contacto con la gente, ver la operación en persona, marcar problemas, pero también marcar cuando algo se está haciendo bien. Es importante remarcar los aciertos, no solamente señalar errores.
En ese recorrido diario, ¿qué cosas del trabajo se podrían mejorar o hacer de otra forma?
Siempre hay cosas para mejorar. En el equipo conviven perfiles muy distintos: gente con mucha experiencia y antigüedad, y gente muy joven y entusiasta, asociada a la tecnología, que trabajan de forma muy dispar entre sí, con lógicas y tiempos diferentes.
Poder concatenar esas dos visiones y lograr una dinámica de aprendizaje cruzada es muy enriquecedor, tanto para los dos perfiles como para el propio rol de jefe. La implementación de tecnología, como hoy la inteligencia artificial, va a ayudar muchísimo a la logística a futuro.
Hoy en el rubro todavía se usa poco, quizás por falta de conocimiento o de capacitación. En una recorrida reciente por una feria de logística surgieron varias innovaciones para implementar en el depósito: lectores de escáneres, tecnología RFID y colocar chips a la mercadería para agilizar el ingreso en línea.
Estudiaste trabajo social. ¿Cómo fue el salto hacia la logística?
Lo que llevó del trabajo social a la logística fue un poco la vida: mientras se estudiaba, ya se trabajaba como supervisor de logística. Con el tiempo hubo un crecimiento y se llegó a jefe, y costó salir de la logística para dedicarse al trabajo social.
Sin embargo, la carrera que se estudió ayuda muchísimo en el trabajo diario, justamente por el tema de empatizar con la gente y ponerse en el lugar del otro. Eso da herramientas ante la presión operativa de la gerencia y la presión del piso por la inmediatez que provoca la logística diaria.
Son ya quince años de experiencia en el rubro. Para los nuevos profesionales que se están formando, la recomendación es capacitarse puntualmente en sistemas de información como el WMS y, sobre todo, en inteligencia artificial, que va a marcar un antes y un después en la logística.
¿Qué idea te gustaría remarcar sobre la actividad?
La logística no es solamente mover paquetes de un lugar a otro, sino que consiste en ofrecer datos y soluciones integrales. Se trata de ofrecer un warehousing inteligente y de tener, al mismo tiempo, una logística eficiente y flexible para cada cliente.
También hace falta tener un equipo humano motivado y cohesionado, capaz de sostener esa operación día a día. Quien pueda concatenar todas esas virtudes en un mismo equipo va a poder liderar el mercado en los próximos años.




