La pérdida auditiva no siempre aparece de un momento para otro. En muchos casos avanza de manera gradual y la persona comienza a adaptarse a los cambios sin advertir cuánto modificó su forma de escuchar. Puede manifestarse al pedir que repitan una frase, tener dificultades para seguir una conversación con ruido de fondo o necesitar ubicarse más cerca de quien habla.
El caso de Davoo Xeneize es un ejemplo de ese proceso. El streamer contó que nació con hipoacusia, al igual que su padre, y que con los años fue perdiendo capacidad auditiva. Desde la escuela, cuando comenzó a utilizar audífonos, hasta su trabajo actual, en el que debe colocarlos debajo de los auriculares y el casco de streaming, su vida estuvo atravesada por distintas formas de adaptación.
A partir de esa experiencia, el otorrinolaringólogo Daniel De la Torre Diamante explicó en Infobae al Mediodía cómo se manifiesta la hipoacusia, qué puede provocarla, por qué algunas pérdidas auditivas progresan y cuáles son las alternativas disponibles para quienes necesitan asistencia.
Cuando escuchar menos empieza a afectar la comprensión
Uno de los motivos por los que una pérdida auditiva progresiva puede tardar en reconocerse es que no necesariamente implica dejar de escuchar por completo. En muchos casos, el primer problema aparece al intentar comprender lo que otra persona está diciendo, especialmente cuando existen otros sonidos alrededor.

“No es lo mismo ir perdiendo audición gradualmente que tener una pérdida total de audición. Cuando uno va perdiendo audición de manera paulatina, lo que usualmente nota es que le cuesta entender lo que le están diciendo, sobre todo en situaciones más desafiantes auditivas, como ser varias personas hablando o con ruido de fondo”, explicó De la Torre Diamante.
Por eso, ciertas situaciones cotidianas pueden funcionar como señales de alerta: pedir que repitan con frecuencia, tener dificultades para seguir una conversación en un restaurante o reunión, aumentar progresivamente el volumen de la televisión o de los auriculares o necesitar acercarse para escuchar mejor.
La experiencia de Davoo muestra cómo esas dificultades pueden acompañar a una persona durante distintas etapas de su vida. “Yo nací hipoacúsico, lo heredé de mi padre, que también es hipoacúsico, y a medida que van pasando los años escucho menos”, contó.
Durante la primaria tuvo que adaptar su manera de desenvolverse en el aula. “En segundo de primaria me sacaba los audífonos para educación física, después en sexto tenía que ponerme al lado del profesor y en el secundario hacía todo con audífonos”, recordó.
No es una condición exclusiva de la vejez
La hipoacusia suele asociarse con el envejecimiento, pero puede aparecer en diferentes momentos de la vida. Algunas personas nacen con una pérdida auditiva, mientras que otras la desarrollan durante la infancia o la adultez.

“Es bastante frecuente. La hipoacusia es una de las discapacidades más comunes. Muchos creen que es solo un problema de gente mayor y no es así”, explicó el especialista.
Tampoco todas las hipoacusias tienen la misma evolución. Algunas pueden permanecer estables, mientras que otras son progresivas. Entre las posibles causas se encuentran factores genéticos, la prematurez, determinadas infecciones durante el embarazo, patologías del oído y algunos medicamentos que pueden afectar el sistema auditivo.
En el caso de Davoo, el antecedente familiar es un dato relevante. Su padre también tiene hipoacusia y el streamer explicó que nació con la misma condición. De la Torre Diamante consideró que podría tratarse de una hipoacusia de origen genético: “El paciente que tiene antecedentes familiares suele tener un gen alterado que hace que vaya perdiendo audición, a veces más rápido”.
La importancia de detectar la hipoacusia a tiempo
La detección temprana permite determinar qué tipo de pérdida auditiva presenta una persona y evaluar las alternativas disponibles. En los recién nacidos, esa identificación resulta especialmente importante porque permite actuar durante una etapa clave para el desarrollo de la comunicación y el lenguaje.
En la Argentina existe un screening auditivo neonatal destinado a detectar posibles pérdidas de audición desde los primeros días de vida. “Esto consta de estudios para evaluar a todos los chicos que recién nacen para ver si tienen algún tipo de pérdida auditiva y poder diagnosticarlo”, explicó De la Torre Diamante.

El especialista señaló que, aunque estos controles permiten detectar muchos casos de manera temprana, el acceso no siempre es uniforme. “Hoy cada vez se ve menos, pero nuestro país es muy heterogéneo y a veces no se cumple con el screening”, sostuvo.
La detección también es relevante cuando la pérdida aparece más adelante. Ante cambios en la capacidad para escuchar o comprender conversaciones, una evaluación permite determinar si existe una hipoacusia y conocer su grado y características.
El ruido puede sumar daño a una audición que ya está comprometida
No todas las causas de hipoacusia pueden prevenirse, pero sí existen factores que pueden provocar una pérdida adicional. La exposición a sonidos de alta intensidad durante períodos prolongados es uno de ellos.
“Lo que tratamos es que el paciente evite la exposición a ruidos fuertes para no agregar una pérdida auditiva por trauma acústico”, explicó el otorrinolaringólogo.
La recomendación alcanza a quienes trabajan en ambientes ruidosos, utilizan auriculares durante muchas horas o están expuestos habitualmente a sonidos intensos. En las personas que ya tienen una pérdida auditiva, evitar nuevos daños puede ayudar a preservar la audición que conservan.
“Preservar las células del oído interno depende del cuidado de nuestros oídos. Usá tapones, protegéte”, remarcó De la Torre Diamante.

Audífonos e implantes cocleares: qué alternativas existen
El tratamiento depende del tipo y el grado de hipoacusia y de la respuesta de cada paciente a las distintas herramientas. Los audífonos y los implantes cocleares no cumplen la misma función.
“Los audífonos amplifican acústicamente el sonido y sirven en pérdidas moderadas”, explicó De la Torre Diamante. “Cuando la pérdida es severa o profunda, el audífono no funciona porque no hay resto auditivo para estimular. Ahí se indica el implante coclear”, detalló.
A diferencia de los audífonos, el implante coclear requiere una intervención quirúrgica y su indicación depende de una evaluación especializada. La decisión contempla el tipo y el grado de pérdida y el beneficio que la persona obtiene con otras ayudas auditivas.
El acceso a estas tecnologías también puede representar una dificultad. “Lamentablemente los audífonos son caros y dependen de cada modelo y marca. No es lo mismo un audífono que un implante, que requiere una cirugía”, advirtió el especialista.
Una condición que también impacta en la calidad de vida
La dificultad para escuchar puede trascender el ámbito estrictamente auditivo. Una persona que no comprende una conversación puede tener problemas para participar de reuniones, seguir una clase, comunicarse en ambientes ruidosos o desarrollar determinadas actividades laborales.

El caso de Davoo permite visualizar ese impacto en una profesión particularmente vinculada con el sonido. El streamer contó que comenzó utilizando audífonos durante su etapa escolar y que, con el tiempo, tuvo que incorporarlos a su actividad frente a las transmisiones.
Su experiencia también muestra que convivir con una pérdida auditiva puede implicar una adaptación permanente. Cuando la audición cambia, también pueden cambiar las herramientas necesarias para estudiar, trabajar y comunicarse.
Por eso, reconocer las primeras dificultades para comprender lo que otros dicen, especialmente en ambientes con ruido, no debería tomarse simplemente como una molestia cotidiana. Una evaluación auditiva permite determinar si existe una pérdida, establecer su causa y conocer las alternativas disponibles para acompañar su evolución.
La hipoacusia puede aparecer a cualquier edad y no siempre se presenta como una pérdida total de la capacidad de escuchar. En muchos casos, comienza de una manera mucho más sutil: las conversaciones se vuelven más difíciles de seguir, las palabras empiezan a confundirse con el ruido de fondo y escuchar requiere cada vez más esfuerzo. Detectar esos cambios a tiempo puede ser el primer paso para preservar la comunicación y la calidad de vida.
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