Las investigaciones sobre salud digital indican que consultar el celular decenas de veces al día daña más la mente que pasar muchas horas seguidas frente a la pantalla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mirar el móvil decenas de veces al día resulta más dañino para la mente que pasar muchas horas seguidas frente a la pantalla, según coinciden distintas investigaciones recientes. La clave no está en el tiempo acumulado de uso, sino en la cantidad de veces que una persona interrumpe su actividad para consultar el dispositivo.

Ese hallazgo, replicado por estudios en Finlandia, Turquía, Singapur y Estados Unidos, cambia el eje del debate sobre la salud digital: el problema no es la pantalla en sí, sino el patrón de interrupciones breves y repetidas que genera el hábito de desbloquear el teléfono.

Qué revelan las investigaciones sobre la frecuencia de uso del celular

Un estudio de siete meses realizado por la Universidad de Aalto, en Finlandia, siguió a 277 personas a través de sus dispositivos y registró más de 13,8 millones de datos de actividad. La conclusión fue que el tiempo total de conexión apenas permitía predecir el grado de sobrecarga que sentían los usuarios.

Quienes se sienten más abrumados no son los que más tiempo pasan conectados, sino los que vuelven al móvil una y otra vez durante breves instantes y luego lo abandonan, según explicó Henrik Lassila, autor principal del trabajo. El estudio identificó que las sesiones cortas, repetitivas y separadas por pausas de inactividad anticipaban aumentos posteriores de esa sobrecarga.

La Universidad de Aalto concluyó que el tiempo de conexión apenas predice la sobrecarga y que las sesiones cortas y repetitivas del móvil anticipan mayor agotamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la misma línea, un estudio de la Singapore Management University concluyó que las interrupciones frecuentes para consultar el teléfono incrementan los lapsos de atención y los fallos de memoria. La reiteración de esas revisiones, y no el tiempo total de pantalla, se identificó como el principal predictor de fallos cognitivos diarios.

Consultar el teléfono varias decenas de veces al día resulta más perjudicial para la memoria y la concentración que acumular muchas horas seguidas de uso, de acuerdo con estas investigaciones. El hábito obliga al cerebro a alternar constantemente entre tareas, lo que impide sostener la atención en una sola actividad.

Cuál es el mecanismo cerebral detrás del hábito compulsivo

Estudios en Reino Unido y Corea del Sur situaron en unas 110 veces al día el umbral que puede señalar un uso problemático del teléfono. El psicólogo Larry Rosen, tras ocho años de investigación, observó que adolescentes y adultos jóvenes desbloquean sus celulares entre 50 y más de 100 veces al día, con intervalos promedio de 10 a 20 minutos durante las horas de vigilia.

Pese a esas cifras, una encuesta de YouGov mostró que la mayoría de los consultados cree revisar su dispositivo solo unas diez veces al día, una distancia entre la percepción y el comportamiento real.

Estudios en Reino Unido y Corea del Sur ubicaron en unas 110 consultas diarias un umbral de uso problemático del smartphone, muy por encima de la percepción de muchos usuarios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La psiquiatra Anna Lembke señaló que los teléfonos y los medios digitales “refuerzan nuestro cerebro, activando la misma vía de recompensa que las drogas y el alcohol”. Ese circuito genera un bucle en el que la persona revisa el dispositivo de manera automática y experimenta síntomas de abstinencia cuando no puede acceder a él.

Un estudio de la Universidad de Karabük, en Turquía, sobre el llamado “brain rot” o pudrición del cerebro, aportó una explicación complementaria: el consumo pasivo de contenidos breves impulsado por algoritmos genera fatiga y agotamiento mental.

A diferencia de los videojuegos, que implican participación activa, el “scroll infinito” induce un estado amodorrado en el que la persona no se siente estimulada ni intenta detenerlo, en lo que los autores describen como una espiral de pérdida.

Consecuencias en la vida diaria y laboral

Más de la mitad de los encuestados en Estados Unidos por YouGov reconoció haber consultado su teléfono varias veces durante comidas o reuniones sociales. En el ámbito laboral, uno de cada cuatro participantes en una reunión de 30 minutos admitió haberlo revisado al menos una vez.

El scroll infinito y el consumo pasivo de contenidos breves, según la Universidad de Karabük, favorecen la fatiga mental y una espiral de pérdida de control. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigadora Gloria Mark advirtió que tras cada interrupción laboral pueden transcurrir más de 25 minutos antes de recuperar la concentración. Décadas atrás, el científico informático Gerald M. Weinberg ya había alertado de que la multitarea y los cambios frecuentes de tarea pueden reducir la productividad hasta en un 80%.

Una investigación de la Universidad de Heidelberg mostró que tras 72 horas sin usar el smartphone la actividad cerebral comienza a mostrar patrones similares a los observados en la abstinencia de sustancias.

Estrategias para reducir el uso compulsivo

Entre las recomendaciones para disminuir la dependencia figuran desactivar las notificaciones, eliminar aplicaciones innecesarias, cambiar la pantalla a escala de grises y apagar el dispositivo entre usos. Lembke sugirió además dejar el teléfono en casa de manera ocasional para comprobar que es posible desenvolverse sin él.

En el plano visual, la Asociación Española de Optometristas Unidos recomendó una pausa cada 20 minutos: mirar algo a lo lejos durante 20 segundos, parpadear y ajustar el brillo de la pantalla. También aconsejó revisar la vista una vez al año con un optometrista, sin esperar a que aparezcan molestias.