Cuba dejará fuera de servicio a nueve de sus 16 unidades termoeléctricas por fallas y falta de combustible. (REUTERS/Alexandre Meneghini)

Las fallas y la falta de combustible dejarán este jueves fuera de servicio a nueve de las 16 unidades termoeléctricas de Cuba. La reducción de la generación obligará a aplicar cortes prolongados en todo el país, con una afectación prevista para gran parte de la isla durante el horario de mayor demanda.

La estatal Unión Eléctrica (UNE) calcula una capacidad disponible de 990 megavatios frente a una demanda máxima de 3.250 megavatios, según datos elaborados por EFE. La distancia entre ambas cifras anticipa otra jornada de restricciones para hogares, comercios y servicios.

Los apagones alcanzarán al 64% de la isla en el horario de mayor demanda

Cuba prevé que los apagones programados de este jueves desconecten simultáneamente a un 64% de la isla en el momento de máxima demanda. La medida busca impedir fallas desordenadas en una red que no cuenta con electricidad suficiente para cubrir el consumo esperado.

El déficit de generación, que expresa la diferencia entre la oferta y la demanda, será de 2.060 megavatios. La afectación estimada alcanzará los 2.090 megavatios, que corresponden a la carga que deberá desconectarse de forma controlada.

La previsión de la UNE contempla apagones durante toda la jornada. El mayor nivel de cortes se concentrará en el horario nocturno, cuando el consumo eléctrico llega a su punto más alto y la generación solar deja de aportar energía.

La Unión Eléctrica prevé una capacidad disponible de 990 megavatios frente a una demanda máxima de 3.250 megavatios en Cuba. (Foto: EFE)

En La Habana, las interrupciones del servicio ya llegaron a extenderse hasta 30 horas seguidas. En algunas regiones, la falta de electricidad se prolongó durante tres días consecutivos, de acuerdo con la información difundida por la agencia.

La crisis tiene una causa estructural: el sistema electroenergético cubano funciona con instalaciones envejecidas y sin las inversiones necesarias. A esa fragilidad se agregó la escasez de combustibles importados, que limita el funcionamiento de una parte sustancial de la generación.

Las termoeléctricas aportan cerca del 40% de la matriz energética de Cuba y se alimentan con crudo nacional. Muchas de esas plantas acumulan décadas de funcionamiento, una condición que favorece las averías y reduce su disponibilidad.

La salida temporal de más de la mitad de las unidades termoeléctricas agrava la situación. Las tareas de mantenimiento también restan capacidad al sistema en un momento en que la demanda supera ampliamente a la generación disponible.

Otro 40% de la matriz depende de motores de generación que requieren diésel y fueloil importados. Esa fuente se encuentra limitada por la falta de materia prima, un problema que el Gobierno cubano vincula con la presión de Estados Unidos sobre los suministros petroleros.

Los apagones programados de este jueves alcanzarán al 64% de la isla en el horario de mayor demanda. (EFE/Alejandro Ernesto)

Las autoridades de la isla han denunciado reiteradamente el impacto de las sanciones estadounidenses sobre el sector energético. El Gobierno acusa a Washington de aplicar una política de “asfixia energética” que condiciona la llegada de combustible, según informó EFE.

Cuba amplía la energía solar, pero carece de baterías para cubrir la noche

El 20% restante de la matriz cubana procede del gas y de fuentes renovables. Dentro de ese segmento, la principal apuesta oficial para enfrentar la crisis ha sido la expansión de la energía solar con apoyo de China.

El programa prevé construir 92 parques fotovoltaicos en el país, con una potencia instalada total cercana a los 2.000 megavatios. Esa capacidad no podrá utilizarse por completo mientras persistan las debilidades de la red eléctrica.

Hasta ahora, 54 parques fotovoltaicos ya aportan energía al sistema nacional, según datos de la UNE recogidos por la agencia. La incorporación de esas instalaciones permite reducir parte de las afectaciones durante las horas de luz solar.

La generación fotovoltaica no resuelve el problema durante la noche, cuando se produce el máximo consumo. El país instaló pocas baterías para almacenar la electricidad obtenida durante el día y utilizarla después de la puesta del sol.

La expansión solar busca disminuir la dependencia de las centrales térmicas y de los combustibles importados. La falta de almacenamiento, las fallas en las plantas y la fragilidad de la red mantienen el riesgo de interrupciones extensas.