
La brecha entre generación y demanda eléctrica obligará a desconectar de forma programada hasta 2.130 megavatios (MW) en Cuba durante el pico de consumo de este martes. La afectación alcanzará simultáneamente al 66% del país.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) prevé disponer de 1.150 MW, mientras que la demanda máxima llegará a 3.250 MW en la tarde-noche. La diferencia impedirá cubrir las necesidades del sistema eléctrico.
Ocho unidades termoeléctricas estarán fuera de servicio este martes
La desconexión prevista busca evitar apagones desordenados ante la insuficiencia de generación. Los cortes volverán a extenderse por buena parte de la isla en el tramo de mayor consumo diario.
Según informó EFE, Cuba atraviesa una crisis energética desde mediados de 2024. La situación se profundizó desde enero por el asedio petrolero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos.
Las Naciones Unidas calificaron esas medidas como acciones que vulneran los derechos humanos. La presión sobre el abastecimiento de combustible se sumó a problemas ya existentes en la infraestructura eléctrica cubana.
La obsolescencia de las centrales termoeléctricas constituye una de las causas estructurales de la crisis. Estas plantas sufren averías frecuentes y requieren trabajos de mantenimiento que limitan la producción.
La falta de divisas para importar combustible también redujo la capacidad del país para sostener su generación eléctrica. Esa restricción afecta tanto a las centrales como a otras fuentes dependientes de derivados del petróleo.
Este martes, ocho de las 16 unidades termoeléctricas cubanas permanecerán fuera de servicio por fallas o mantenimiento. Ese grupo de instalaciones representa el 40% de la matriz energética nacional.
La salida de funcionamiento de la mitad de esas unidades agrava el déficit en una jornada marcada por una alta demanda prevista. La capacidad disponible no podrá compensar esa pérdida.
Los motores detenidos y los apagones generales agravan la crisis
Otro 40% de la matriz dependía de motores de generación alimentados con diésel y fueloil. Esa fuente quedó detenida desde enero pasado a causa de las sanciones de Estados Unidos, de acuerdo con la información difundida por EFE.

La paralización de esos motores dejó al sistema sin una parte relevante de la generación que podía respaldar a las termoeléctricas. La crisis combina fallas técnicas, escasez de combustible y limitaciones financieras.
El 20% restante de la producción eléctrica cubana proviene del gas y de las fuentes renovables. La energía solar ocupa un lugar destacado dentro de ese segmento.
Esa proporción no alcanza para cubrir el faltante provocado por las unidades averiadas y por la inactividad de los motores. La UNE deberá aplicar cortes controlados para administrar la escasa electricidad disponible.
Los prolongados apagones se convirtieron en una situación habitual para la población cubana desde el inicio de la crisis. La previsión oficial para este martes anticipa que las interrupciones afectarán a una mayoría de los usuarios durante la tarde y la noche.

Cuba sufrió 12 apagones generales en los últimos dos años. Siete de esos colapsos del sistema eléctrico ocurrieron en lo que va de 2026.
Cada apagón general deja sin electricidad a la mayor parte de Cuba. La previsión para este martes contempla desconexiones programadas para cubrir el déficit de generación, sin que implique un colapso total del sistema



