Madrid, 8 sep (EFE).- El Ministerio de Cultura destinará cerca de 500.000 euros a la restauración de las murallas de la Vila Vella de Tossa de Mar (Girona), tras aprobarse este martes su declaración de emergencia en el Consejo de Ministros al detectarse riesgo de colapso en una de las torres el pasado junio.

A propuesta del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), se realizará una intervención en algunos de los tramos de las murallas que presentan problemas de conservación, especialmente en la Torres de Ses Hores, la Torre d'es Codolar y la Torre d'en Joanàs.

Precisamente, el pasado 30 de junio se cerraron las terrazas de dos negocios próximos a la zona por el "riesgo de colapso" de la Torre de Ses Hores, según detalló entonces el alcalde del municipio, Martí Pujals.

Asimismo, las obras de emergencia, dirigidas a garantizar la estabilidad y seguridad, se centrarán en los paramentos de las tres torres, en las que se han detectado grietas, juntas deterioradas y pérdidas en los morteros, sobre todo en los añadidos de las restauraciones de hace unas décadas.

La intervención incluye además la estabilización de un talud rocoso situado al pie de la muralla, así como la reparación de varios peldaños fracturados en el acceso al adarve mediante sistemas de unión que permitan recuperar su estabilidad.

Las obras estarán acompañadas por actuaciones de seguimiento arqueológico, de acuerdo con las características y necesidades del conjunto histórico, con el objetivo de asegurar la estructura y sus revestimientos, evitar posibles desprendimientos y facilitar las tareas de mantenimiento y conservación, preservando la integridad del conjunto original.

La intervención contribuirá a la recuperación del espacio público, así como de "un recurso patrimonial de gran relevancia para la ciudad", según explica el Ministerio en un comunicado.

La Vila Vella de Tossa de Mar es uno de los principales ejemplos de recinto medieval fortificado conservados en el litoral catalán y una de las imágenes más reconocibles de la Costa Brava.

El conjunto, de unos 300 metros de perímetro, fue declarado monumento histórico-artístico nacional en 1931 y mantiene buena parte de su estructura defensiva medieval, con sus murallas, torres y elementos de protección. EFE

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