Tenía una tobillera electrónica por una causa anterior vinculada a la venta de drogas, pero eso no le impidió seguir delinquiendo. Así volvió a quedar detenido.
Gabriel Gil Castañeda, ciudadano peruano de 41 años, fue arrestado recientemente en el barrio porteño de Flores junto a otros dos compatriotas, acusado de comercializar cocaína desde un edificio de la calle Lafuente, a metros de la avenida Rivadavia.
Además de las detenciones de los sospechosos, el operativo terminó con el secuestro de 1,635 kilo de cocaína, dos balanzas de precisión, elementos para fraccionar la droga, cinco teléfonos celulares, dinero en efectivo y un Ford Focus que utilizaban los involucrados, según informaron fuentes policiales a Infobae.

La investigación del caso estuvo a cargo de la División Investigaciones Antidrogas Sur de la Policía de la Ciudad, luego de denuncias de vecinos que alertaron sobre presuntas maniobras de narcomenudeo en la zona. Mediante las tareas de campo se confirmaron los movimientos de estupefacientes y derivaron en dos allanamientos en departamentos del mismo edificio.
Los procedimientos fueron solicitados por la Unidad Fiscal Especializada en Delitos Vinculados a Estupefacientes (UFEIDE), a cargo de Cecilia Amil Martín, y autorizados por el Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N°19, que conduce el juez Agustín Eduardo Riggi.
En uno de los departamentos, los efectivos encontraron un ladrillo de cocaína de poco más de un kilo. También incautaron cerca de medio kilo de la misma sustancia distribuido en cinco bolsas con piedras de la droga y otras 22 dosis fraccionadas.


Uno de las viviendas era ocupada por Gil Castañeda, quien había sido detenido el 1 de julio de 2024 en el cruce de Francisco Bilbao y la avenida Olivera, en el barrio de Parque Avellaneda.
En aquella oportunidad, personal de la misma división de la fuerza porteña lo interceptó en la calle mientras transportaba un ladrillo de cocaína y 12 envoltorios de cinco gramos cada uno.
Por ese hecho intervino la Unidad de Flagrancia Sur, que abrió actuaciones por infracción a la Ley 23.737. Luego, la Justicia decidió dejar al acusado en libertad bajo la modalidad de arresto domiciliario con monitoreo electrónico.

Las fuentes consultadas indicaron que el hombre tenía ocho antecedentes por los delitos de robo, tenencia de drogas para comercialización y resistencia a la autoridad. Ahora, vuelve a enfrentar cargos por infracción a la Ley 23.737.
Además de Gil Castañeda, los oficiales detuvieron a un hombre de 34 años y a una mujer de 24.




