El exatacante de la Juventus considera que hay graves fallas en el sistema de los equipos en México. (AFP PHOTO / GIUSEPPE CACACE)

Durante su visita a la Ciudad de México como ponente e invitado de honor en el Congreso Mundial de Turismo Deportivo 2026, David Trezeguet, histórico delantero franco-argentino y campeón del mundo con la Selección de Francia en 1998, analizó en detalle las luces y sombras de la Liga MX y sus deficiencias para impulsar carreras en Europa.

Con una trayectoria envidiable que abarca la conquista de la Copa del Mundo, la Eurocopa 2000 y títulos de liga inolvidables con la Juventus y el Mónaco, Trezeguet se presentó en territorio mexicano no solo como leyenda, sino también en su faceta de embajador institucional de River Plate.

Durante sus intervenciones mediáticas y conferencias, el exdelantero abordó temas fundamentales: el estancamiento en la exportación de futbolistas a las grandes ligas europeas, la falta de “hambre” deportiva provocada por la bonanza económica local, el impacto negativo de los formatos sin descenso y, en contraposición, el halagüeño panorama que se vislumbra para la Selección Mexicana bajo el liderazgo técnico de Rafael Márquez.

La reciente eliminación del Tri en el Mundial 2026 fue una prueba de que aún no se cuenta con el nivel adecuado para competir. (Photo by CARL DE SOUZA / AFP)

La “zona de confort” de la Liga MX

Uno de los puntos centrales en las reflexiones de David Trezeguet fue la persistente dificultad del fútbol mexicano para enviar sus principales talentos a las competencias más exigentes del Viejo Continente. A diferencia de las dinámicas habituales que rigen en el mercado sudamericano, donde la emigración temprana a Europa es vista como el paso natural e indispensable en la carrera de un profesional, en México opera un fenómeno singular impulsado por el propio ecosistema de la Liga MX.

Trezeguet señaló de manera frontal que las condiciones de privilegio que ofrece el circuito doméstico actúan a menudo como un ancla que inhibe el salto hacia el exterior.

En México, los futbolistas jóvenes y consolidados encuentran una estabilidad financiera elevada y una infraestructura de primer nivel que pocos torneos fuera de las grandes potencias mundiales pueden igualar. Si bien esto habla de la solvencia institucional del torneo local, también genera un entorno de protección que disminuye la necesidad o urgencia del jugador por buscar nuevos horizontes.

Todo lo que ofrecen los clubes para mantener a sus canteranos les brindan una comodidad que no obtienen de inmediato en Europa. (RS)

El exartillero de la Juventus enfatizó que el crecimiento deportivo verdadero exige atravesar la incertidumbre y someterse al roce semanal de la élite internacional. En sus palabras, la Liga MX necesita modificar ciertas actitudes y dinámicas internas para incentivar que los elementos con mayor proyección no prioricen la tranquilidad inmediata sobre la ambición de triunfo global.

La decisión de salir del entorno local implica un costo personal y profesional elevado, pero es, desde la visión del galo, la única vía comprobada para elevar el nivel colectivo de un balompié nacional.

Erik Lira tuvo que quedarse en México debido a problemas con su transferencia al Mónaco. (REUTERS/Raquel Cunha)

La paradoja de la “falta de hambre” y el impacto del formato sin ascenso ni descenso

Al profundizar en la comparativa entre el balompié mexicano y las potencias de Sudamérica —como Argentina, Brasil y Uruguay—, Trezeguet rescató el concepto futbolístico de la “hambre” de triunfo. En las canteras sudamericanas, la combinación de una alta exigencia social, necesidad económica y ambición deportiva moldea un carácter competitivo agresivo. Un jugador se consolida en el primer equipo de su club con la mirada fija en el siguiente escalón: el salto a Europa.

En México, esa urgencia tiende a diluirse debido a que el atleta alcanza prematuramente un estatus de éxito económico y reconocimiento mediático dentro de sus fronteras. La búsqueda de retos mayores cede terreno ante la comodidad del entorno conocido. Como reflejo de este fenómeno, se observa que en ventanas de transferencias trascendentales el flujo de mexicanos hacia clubes europeos sigue siendo sumamente reducido en comparación con el volumen constante de transferencias que concretan las ligas sudamericanas o incluso la Major League Soccer (MLS).

Para explicar esta mentalidad, Trezeguet no solo apuntó al aspecto individual del futbolista, sino también a la estructura del campeonato. El campeón del mundo sostuvo que la abolición del sistema de ascenso y descenso en la Liga MX ha tenido un efecto colateral en la mentalidad competitiva. La ausencia de la máxima sanción deportiva —el perder la categoría— resta dramatismo, tensión y presión semana a semana.

En las ligas donde la permanencia se lucha punto a punto, los futbolistas crecen bajo una exigencia constante donde cada partido define presupuestos, carreras y el sustento de las instituciones. Este nivel de tensión forja futbolistas habituados al estrés de alta competencia. Por el contrario, un torneo cerrado sin consecuencias dramáticas en la tabla baja promueve un margen de tolerancia que fomenta el acomodamiento de clubes y jugadores por igual.

La Liga de Expansión no brinda oportunidades reales de que los jugadores puedan crecer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La excepción de la regla: el ejemplo de Rafael Márquez y su ambición europea

A pesar de sus críticas sobre la inclinación general hacia la zona de confort, David Trezeguet reservó un capítulo especial para destacar las excepciones que rompen el molde en la historia del fútbol mexicano. El ejemplo paradigmático elegido por el franco-argentino fue el de Rafael Márquez, con quien compartió vestidor en el AS Mónaco a finales de los noventa y principios de los años dos mil, antes de que el defensor mexicano diera el salto histórico al FC Barcelona.

Trezeguet recordó cómo Márquez tomó la determinación consciente de abandonar la tranquilidad de su país natal a una edad temprana para probarse ante la élite mundial. “El Kaiser” eligió la dificultad sobre la comodidad, sacrificando la cercanía familiar y la seguridad para demostrar su valor en una liga exigente como la Ligue 1 de Francia y posteriormente en el fútbol español, donde terminó ganándolo todo y convirtiéndose en un referente histórico de talla global.

Para el exfutbolista galo, esa actitud resolutiva representa la esencia de la verdadera ambición deportiva: la disposición innegociable a medirse contra los mejores sin importar las barreras culturales o las ofertas de confort en el mercado de origen. Márquez demostró que el talento mexicano tiene la capacidad de liderar en los planos más altos del fútbol mundial cuando está respaldado por una mentalidad inquebrantable de superación diaria.

Rafael Márquez llegó al Mónaco en 1999 (Foto: Twitter/ @RafaNotas)

“Rafa Márquez es extraordinario”: la fe de Trezeguet en el futuro de la Selección Mexicana

Más allá del análisis de las carencias estructurales, la visita de Trezeguet a México dejó una clara nota de optimismo respecto al futuro cercano de la Selección Mexicana. La principal razón de esa confianza radica precisamente en la figura de Rafael Márquez en el banquillo nacional de cara al proceso rumbo al Mundial 2030.

Habiendo compartido equipo en el Mónaco y enfrentándolo como rival internacional —como en aquel inolvidable duelo amistoso de 2006 entre Francia y México—, Trezeguet expresó una profunda admiración personal y profesional por el exfutbolista zamorano, a quien calificó como un personaje caracterizado por una humildad ejemplar, una ética de trabajo impecable y un liderazgo natural.

El campeón del mundo valoró el proceso de formación que ha seguido Márquez, pasando de su etapa como entrenador en las fuerzas básicas del Barcelona a integrarse como pieza clave en el cuerpo técnico de la Selección Absoluta junto a Javier Aguirre. Para Trezeguet, Márquez posee el perfil ideal para asumir la dirección técnica principal del conjunto azteca. Su experiencia en vestidores de máxima exigencia, su mentalidad ganadora aprendida en la élite europea y su arraigo con el fútbol mexicano le otorgan las herramientas necesarias para transformar la mentalidad del futbolista nacional.

El embajador de River Plate recalcó que dirigir al Tricolor representa una responsabilidad monumental, pero se mostró convencido de que Márquez sabrá transmitir la ambición y la mentalidad competitiva que exige el fútbol moderno.