Imagina crecer junto a tu mejor amiga y darte cuenta de que en realidad eso que os unía era mucho más grande de lo que creías. Eso le ha ocurrido a Meena Geltink, de 43 años, y Minal Tijssen, de 44, que se hicieron inseparables desde la adolescencia y ahora tienen una explicación: un análisis de ADN les ha confirmado que son hermanas biológicas. Pero, ¿cómo ha sido esto posible?
Las dos mujeres fueron adoptadas cuando eran bebés en la India por distintas familias procedentes de Países Bajos. La casualidad quiso que las dos se criaran a 130 kilómetros de distancia y en 1996, durante un encuentro entre jóvenes adoptados de la India, se conocieron. “Todos los niños adoptados se reunieron para pasar un rato juntos, estrechar lazos y cenar”., recuerda Meena a la BBC.
Cuando comenzaron a hablar, sus acompañantes les comentaron su alto parecido y, desde entonces, no perdieron el contacto. “Dijeron: ‘Mírense en el espejo’”, relata la pequeña de las dos, quien pensó: “¡Dios mío, tiene mi nariz! ¡Tenemos la misma risa!”. Durante años se escribieron cartas sobre la escuela, amistades, relaciones, salidas y música. Las dos eran seguidoras de los Backstreet Boys y solían llamarse “hermana” porque, según explicó Meena, “así nos sentíamos”.
La prueba de ADN confirmó una relación que ambas intuían
Aunque siempre se han sentido unidas, su relación se interrumpió hace unos 15 años. Minal se mudó a Francia con su pareja y sus dos hijos, mientras Meena tuvo a su primer hijo y concentró su vida en la crianza. Antes de perder el contacto, se habían tratado como hermanas sin conocer el vínculo biológico que las unía. En 2017, Meena acudió a otro encuentro de adoptados nacidos en la India y escuchó hablar de las pruebas de ADN. En ese momento no se lo pensó y decidió hacerse una. Pero no obtuvo ninguna coincidencia con los datos del sistema. De este modo, a comienzos de este año eliminó la aplicación de su teléfono por falta de espacio.
Por su parte, Minal tomó la iniciativa este mes de abril durante una visita a sus padres adoptivos en los Países Bajos. El 20 de mayo le escribió a Meena por Facebook y adjuntó una captura de pantalla del resultado. “Reinstalé la aplicación. Estaba tan nerviosa que introduje contraseñas incorrectas 10 veces antes de poder iniciar sesión”, recuerda Geltink a la BBC.
El resultado indicaba que eran “una pareja perfecta al 100%”. Meena interpretó que tenía una “hermana de sangre”, una expresión con la que describió que ambas compartían madre y padre biológicos. “Fue como una inyección de adrenalina. Lloré. Minal era la pieza que me faltaba del rompecabezas, la que había esperado durante tanto tiempo. Nos llamábamos hermanas”, afirma la pequeña.
Sin embargo, cuando vio en la pantalla las palabras de “Meena: Hermana”, no pensó en aquella adolescente que había conocido décadas antes. Lo comprendió al buscarla en redes sociales y ver sus fotografías. “Ahora es real. No podía creerlo”, pensó en ese instante. Sin darse cuenta, “esta coincidencia de ADN confirmó que todas nuestras intuiciones eran correctas”, asegura Meena a Reuters. Así, aunque “éramos amigas antes de ser hermanas”, como comenta Tijssen, en realidad “fuimos hermanas todo el tiempo, pero no lo sabíamos”.
El reencuentro puso fin a un vacío que ambas habían sentido
El primer encuentro desde la confirmación de la prueba se produjo este mes de agosto, en los Países Bajos. La agencia Reuters documentó cómo las hermanas se recibían entre “lágrimas, abrazos y risas... seguido de su primera selfie juntas”. En ese primer encuentro, Geltink le dijo a su hermana: “Cuando te veo, es como si estuviera en casa”. Y es que, como ha explicado, “durante años, Minal y yo habíamos sentido un gran vacío en nuestros corazones. Sentimos que nos hemos completado. Ahora todo se siente como debe ser”.
Meena fue adoptada por una pareja de docentes y creció en un pueblo neerlandés junto a un hermano, también adoptado en la India. “También fueron mis maestros”, relata en alusión a sus padres, quienes “eran personas muy cariñosas y muy confiables”. Lamentablemente, su padre murió hace algunos años, mientras que su madre sigue en el mismo pueblo. “Hablamos todos los días. Ella sigue siendo mi refugio”, asegura.
Su familia siempre la ha apoyado para saber más sobre sus orígenes. De hecho, en 2003 la llevaron a un orfanato de Bombay para buscar información en distintos archivos. Pero “el orfanato no quiso revelar ningún detalle sobre ellos”. Por lo que, a pesar de que “para mí era importante saber de dónde venía”, tuvo que volverse a Países Bajos sin ninguna novedad.
Desde que la aplicación las relacionó en mayo, las hermanas hablan cada dos días y han conocido a sus respectivas familias. “Todo el mundo se da cuenta de cómo terminamos las frases de la otra, de cómo movemos la cabeza o caminamos de forma parecida”, afirma Meena. Incluso, “a veces hablamos durante dos horas y perdemos la noción del tiempo, y de repente recordamos que tenemos que hacer la compra o recoger a los niños del colegio”, añade.
Ahora, han planeado volver las dos juntas a la India, ya que es algo que “les encantaría hacer,para pasear juntos por las calles de Bombay”. También han recordado los años en que atravesaron situaciones difíciles sin saber que la otra existía. “Hubo momentos en que ambas nos sentimos muy solas, como cuando perdí a mi padre o cuando sufrí una decepción amorosa”, expresa la pequeña de las dos. Por eso mismo, pese a que ahora se tienen la una a la otra, “lamento que no hayamos podido estar juntas; podríamos haber compartido la felicidad, habernos ayudado mutuamente en los momentos difíciles”, concluye.



