Un ciudadano de nacionalidad colombiana fue protagonista de uno de los hechos más virales que se reportó el jueves 27 de agosto de 2026 en Lima (Perú), y que días después seguiría dando de qué hablar por cuenta de los detalles que se conocieron tras el operativo y la balacera que permitió el rescate del hombre.
El operativo policial se realizó en la Vía de Evitamiento, en el distrito de Santa Anita, permitió el rescate de un prestamista colombiano (bajo la modalidad de ‘gota a gota’) que había sido secuestrado por una banda de delincuentes de nacionalidad venezolana.
El incidente, que se transformó en un episodio de alta tensión en plena vía pública por la persecución, el cruce de disparos y a los delincuentes rodeados por los agentes, terminó con dos detenidos, pero el tercer implicado, al no ver escapatoria, tomó la decisión de quitarse la vida con el revólver que llevaba consigo.
El caso se reportó a las 11:20 de la mañana en el jirón Abedul, en el distrito de El Agustino, cuando sujetos armados interceptaron a José Armando Villada Castañeda (29 años) y lo subieron por la fuerza a un vehículo Toyota con lunas polarizadas, placa BPF-092.

Las primeras investigaciones señalan que la víctima se dedicaba a la modalidad de extorsión conocida como gota a gota, según confirmó el comandante general de la Policía, general Óscar Arriola.
Vecinos que presenciaron el secuestro alertaron de inmediato a las autoridades, lo que permitió la rápida intervención de agentes de la División de Inteligencia Contra la Criminalidad y de la División de Secuestros (Divise), ambas dependientes de la Dirincri (Dirección de Investigación Criminal), con apoyo de la Región Policial Lima Centro.
Los equipos analizaron cámaras de seguridad y rastrearon el vehículo hasta el peaje de Monterrico, en la Vía de Evitamiento, entre los distritos de Ate y La Molina, señaló un informe del portal Trome.
En ese punto, mientras el auto se encontraba en la cola para pagar en ventanilla, los detectives rodearon el vehículo y dieron la voz de alto.

“¡Al piso, carajo!” fue la orden con la que cercaron a los secuestradores, según relataron testigos.
El comandante Arriola detalló que los agentes esperaron el momento y la posición más adecuados para intervenir, lo que derivó en un enfrentamiento armado.
El cruce de disparos entre los uniformados y los malhechores causó momentos de pánico entre choferes, vendedores y trabajadores del peaje, que salieron a buscar refugio y resultaron ilesos.
Los detenidos fueron identificados como Israel Rodríguez Palacios (29), alias Chato, y Saúl Bernal Campos (23).
Por su parte, un tercer sujeto, conocido como alias Chino se suicidó de un disparo en la cabeza al verse atrapado por la Policía.
Según el general Víctor Revoredo, jefe de la Dirincri, por sus características físicas se presume que el fallecido también era venezolano, aunque su identidad definitiva será confirmada por Migraciones y archivos policiales.
Las autoridades indicaron que los secuestradores formarían parte de la banda Los Malditos del Pepeo, dedicada a la extorsión y el sicariato.
La hipótesis sobre el intento de secuestro del prestamista colombiano en Lima

El móvil principal del secuestro, según las primeras indagaciones, sería una disputa por el control de actividades ilícitas entre organizaciones de origen extranjero.
Los delincuentes exigían un rescate de 100.000 soles por la liberación de la víctima, a quien planeaban asesinar si no se concretaba el pago.
El caso no pasó inadvertido y volvió a poner sobre el tablero la presencia de redes delictivas extranjeras en la capital peruana (sobre todo de Colombia y Venezuela).
Tal fue la indignación por lo que sucedió, que luego de que los agentes se llevaron detenidos a los dos criminales, uno de los transeúntes grito: “¡Así tienen que terminar todos los delincuentes!”
La investigación continúa para determinar si existen más implicados y esclarecer los vínculos de la banda con otros delitos similares en la ciudad. Mientras tanto, Villada (que también resultó ileso tras la balacera) y se encuentra bajo custodia policial para rendir testimonio y colaborar con las pesquisas.