Barcelona, 9 sep (EFE).- Zakaria, un joven inmigrante maliense mutilado del ojo izquierdo tras cruzar la valla de Melilla en 2022, ha declarado este miércoles en Barcelona ante el juez que instruye la querella contra el agente de la Guardia Civil que presuntamente le hirió y sus superiores.
El joven, que actualmente tiene la protección internacional reconocida, ha comparecido esta mañana como perjudicado mediante una videoconferencia desde la Ciudad de Justicia de Barcelona, donde vive desde hace años, ante el juez de Melilla que investiga el caso.
“Estoy muy contento porque llevo cuatro años esperando que la justicia me escuche”, ha explicado a los medios tras la declaración Zakaria, quien ha asegurado que inició el procedimiento judicial con el objetivo de que lo que a él le sucedió no le vuelva a pasar a ninguna persona más.
La querella, interpuesta en marzo de 2023 con el apoyo de la entidad proderechos humanos Irídia y el peritaje psicológico del centro SIRA de Atención a las Víctimas de Maltratos y Torturas, denuncia un delito de tortura y/o contra la integridad moral y un delito de lesiones graves, agravados por las supuestas motivaciones racistas de las fuerzas de seguridad.
“La declaración es el primer paso para un proceso de reparación, pero aún quedan diligencias por practicar y lo más importante: identificar al agente autor de los hechos”, ha señalado la coordinadora de litigios de Irídia, Sònia Olivella.
Si bien ya se han identificado los superiores jerárquicos del agente, contra quienes también se dirige la querella, todavía está pendiente la valoración forense de las lesiones e impactos, así como la recogida de declaraciones de testigos.
Los hechos denunciados se remontan al 2 de marzo de 2022, cuando Zakaria, entonces de 17 años, ya había accedido a territorio español tras saltar la valla que separa Melilla y Marruecos y un agente le golpeó con un bastón policial en la cara causándole la pérdida irreversible de la visión, según la querella, a la que ha tenido acceso EFE.
El joven fue sometido a una atención quirúrgica de urgencia en Melilla y a atenciones médicas posteriores en el Hospital de Sant Pau de Barcelona, que siguen hasta día de hoy, pero la herida obligó a extirparle el ojo y le continúa provocando dolor, ha explicado a los medios.
Zakaria, sostiene la querella, decidió entrar irregularmente a España ante “la ausencia de vías legales y seguras para poder solicitar asilo”, una protección que buscaba tras huir de Mali en 2020 como víctima de un conflicto étnico que vivió su pueblo, en la región de Mopti, durante el cual su madre fue asesinada.
Su declaración ante el juez estaba prevista originalmente para octubre de 2024, pero se pospuso por errores en el procedimiento del juzgado, según Irídia.
Su caso, que no ha avanzado judicialmente hasta ahora, se archivó en un inicio sin practicar diligencias, pero la Audiencia Provincial de Málaga ordenó su reapertura en respuesta a un recurso presentado por el querellante.
“El tiempo y los obstáculos para investigar tan graves hechos generan daño, son una forma de revictimización. La búsqueda de justicia y reparación no puede ser un privilegio: es un derecho”, ha reivindicado la psicóloga de Irídia, Paula Rossi. EFE
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