Comprender estos pigmentos permite entender por qué un cabello oscuro revela fondos rojizos, anaranjados y amarillos durante una decoloración; por qué dos cabellos que aparentemente tienen el mismo nivel natural pueden aclarar de manera diferente; por qué no siempre es posible llegar a un rubio muy claro en una sola sesión; y por qué neutralizar un reflejo no es lo mismo que eliminar el pigmento natural del cabello.
La decoloración es un proceso químico que modifica profundamente el pigmento capilar y puede afectar la estructura de la fibra. Por esa razón, un buen trabajo no comienza cuando mezclamos el decolorante. Comienza mucho antes, con el diagnóstico, el conocimiento de la estructura del cabello y la comprensión de los pigmentos que vamos a modificar.
¿Qué es la melanina?

La melanina es un conjunto de pigmentos biológicos responsables de gran parte de la coloración natural que observamos en distintas estructuras del cuerpo humano, incluyendo la piel, los ojos y el cabello.
En el caso del cabello, los pigmentos de melanina se producen durante la formación de la fibra capilar y se incorporan principalmente en la corteza. La corteza constituye una parte esencial de la estructura del cabello y contiene componentes que determinan muchas de sus características, entre ellas su resistencia, elasticidad y color.
Esto significa que cuando observamos un cabello negro, castaño, rubio o pelirrojo, estamos viendo el resultado visible de diferentes cantidades, proporciones y distribuciones de pigmentos dentro de la fibra.
Dos de los tipos de melanina más importantes para comprender el color natural del cabello son:
Eumelanina: asociada principalmente con pigmentaciones marrones y negras.
Feomelanina: asociada principalmente con pigmentaciones amarillas, doradas y rojizas.
No debemos pensar que cada persona posee exclusivamente un tipo de melanina. En muchos cabellos existe una combinación de ambos tipos. Lo que cambia es la cantidad total de pigmento, su distribución y la proporción relativa entre eumelanina y feomelanina.

Por eso existe una enorme variedad de colores naturales.
Para el colorista, comprender esta idea es esencial porque durante una decoloración estos pigmentos no desaparecen todos al mismo tiempo ni de la misma manera. El aclaramiento va exponiendo progresivamente diferentes fondos cálidos.
La eumelanina
La eumelanina es el pigmento relacionado principalmente con los colores marrones y negros del cabello.
En términos generales, una mayor presencia de eumelanina está relacionada con cabellos visualmente más oscuros. Los cabellos negros y castaños poseen una concentración importante de este tipo de pigmentación, aunque esto no significa que carezcan de otros pigmentos.
Desde el punto de vista práctico de la coloración, la eumelanina tiene una gran importancia porque cuando intentamos transformar un cabello oscuro en uno considerablemente más claro necesitamos modificar una cantidad importante de pigmento natural.
Imaginemos un cabello natural muy oscuro.
A simple vista vemos negro o castaño muy profundo. Sin embargo, cuando comenzamos a aclararlo químicamente, no pasamos directamente del negro al amarillo pálido. Durante el proceso aparecen diferentes fondos cálidos.
El cabello puede revelar tonos rojizos, rojo-anaranjados, anaranjados, amarillo-anaranjados y posteriormente amarillos a medida que aumenta el aclaramiento.

Esta progresión es una de las razones por las que el conocimiento de la melanina está directamente relacionado con el dominio de la decoloración.
Una persona sin conocimientos suficientes puede observar naranja durante el aclaramiento y pensar inmediatamente que algo salió mal. En realidad, dependiendo del nivel inicial y del nivel alcanzado, la aparición del naranja puede formar parte de la evolución normal del fondo de aclaración.
La pregunta profesional no debería ser simplemente:
“¿Por qué está naranja?”
Las preguntas correctas son:
“¿En qué nivel comenzó este cabello?”
“¿Hasta qué nivel necesito llevarlo?”
“¿Cuál es el fondo de aclaración correspondiente al nivel alcanzado?”
“¿La fibra está en condiciones de continuar?”
“¿Necesito seguir aclarando o ya puedo trabajar con este fondo?”
Esta diferencia en la forma de pensar separa la aplicación mecánica de productos de un verdadero trabajo técnico de coloración.
La feomelanina

La feomelanina está asociada principalmente con pigmentaciones cálidas, particularmente amarillas y rojizas.
Su importancia en coloración es enorme porque ayuda a comprender la persistencia de determinados fondos cálidos durante el aclaramiento.
En algunos cabellos, aun después de haber eliminado o modificado una cantidad considerable de pigmentación oscura, continúa siendo visible una fuerte presencia de calidez. Esto explica por qué el proceso hacia determinados rubios puede atravesar etapas intensamente cobrizas, anaranjadas o amarillas.
La feomelanina también tiene especial relevancia cuando analizamos cabellos naturalmente rojizos o con una expresión cálida importante.
Aquí encontramos una lección fundamental:
Aclarar no significa automáticamente obtener un resultado frío.

Un cabello puede aclararse considerablemente y continuar mostrando amarillo, dorado, naranja u otras expresiones cálidas.
Para obtener un resultado visual más frío, normalmente necesitamos primero alcanzar un fondo de aclaración adecuado y posteriormente trabajar la neutralización o matización.
Esto nos lleva a distinguir dos conceptos que suelen confundirse.
Decolorar es aclarar y modificar pigmentos.
Matizar es ajustar o neutralizar reflejos después de haber alcanzado un fondo apropiado.
Un matizador no sustituye una decoloración insuficiente.
Si deseamos un rubio muy claro y frío, pero el cabello todavía presenta un fondo naranja intenso, colocar simplemente una fórmula violeta no convertirá mágicamente ese fondo en un rubio muy claro. La altura de tono y el fondo de aclaración deben ser adecuados antes de realizar la neutralización final.
Eumelanina y feomelanina trabajando juntas

Para comprender el color natural debemos dejar de imaginar el cabello como si contuviera un único color sólido.
Dentro de la fibra existe una composición pigmentaria mucho más compleja.
La relación entre eumelanina y feomelanina influye en la apariencia final del cabello. Un cabello oscuro puede contener una gran cantidad de pigmentación marrón-negra, pero durante su aclaramiento puede revelar una calidez considerable.
Un cabello aparentemente similar en profundidad puede reaccionar de manera diferente debido a su composición natural, su estructura y, especialmente en un contexto de salón, su historial químico.
Por eso dos clientas con cabello visualmente castaño no necesariamente llegarán al mismo fondo en exactamente el mismo tiempo.

Además, el profesional no trabaja únicamente con melanina natural.
Muchas veces trabaja con cabellos que contienen:
• pigmentos naturales;
• pigmentos cosméticos de coloraciones anteriores;
• acumulaciones de color;
• diferentes niveles de porosidad;
• zonas previamente aclaradas;
• crecimiento natural;
• medios y puntas sensibilizados;
• residuos de determinados productos;
• y daños producidos por procesos químicos, térmicos o mecánicos.
Por eso el diagnóstico es indispensable.
¿Qué ocurre durante una decoloración?

La decoloración capilar utiliza un sistema oxidativo destinado a aclarar el cabello mediante la modificación de los pigmentos presentes en la fibra.
En términos sencillos, el proceso permite que los agentes químicos actúen dentro del cabello y oxiden los pigmentos, reduciendo progresivamente su expresión visible.
Sin embargo, este proceso no afecta exclusivamente al color.
La fibra capilar también está siendo sometida a una reacción química. Una decoloración excesiva, repetida o mal controlada puede producir aumento de porosidad, pérdida de resistencia, alteraciones en la elasticidad y, en situaciones severas, rotura.
Esta es una de las ideas más importantes que debe aprender cualquier persona que comienza a estudiar decoloración:
El objetivo no es conseguir el cabello más claro posible a cualquier costo.
El objetivo profesional es conseguir el nivel de aclaración necesario respetando tanto como sea posible la integridad de la fibra.

No siempre “más claro” significa “mejor”.
Si el resultado deseado necesita un fondo amarillo claro, no existe una razón técnica para continuar procesando innecesariamente un cabello que ya llegó al fondo requerido.
De la misma manera, si el cabello está mostrando signos de deterioro importantes antes de alcanzar el nivel deseado, la prioridad debe ser la seguridad y la integridad del cabello, no forzar el proceso para conseguir una fotografía de referencia en una sola sesión.
Los fondos de aclaración
Uno de los conocimientos más útiles antes de comenzar una decoloración es entender los fondos de aclaración.
Cuando retiramos pigmentación natural, aparecen tonalidades cálidas progresivamente. Aunque las escalas pueden variar ligeramente entre marcas y sistemas educativos, de manera general el estudiante debe familiarizarse con una progresión como:
Rojo profundo → rojo → rojo-anaranjado → naranja → amarillo-anaranjado → amarillo → amarillo pálido.
No debemos memorizar esta secuencia sin comprenderla.
Lo importante es entender que el fondo visible nos proporciona información.
Nos dice aproximadamente hasta dónde hemos llevado el aclaramiento y nos ayuda a decidir si necesitamos continuar o si ya estamos preparados para formular el siguiente paso.

Por ejemplo, si queremos producir un rubio muy claro y frío, un fondo naranja indica que todavía existe demasiada profundidad y calidez para obtener ciertos resultados simplemente mediante un matizador.
Si queremos crear un tono cobrizo, en cambio, determinada calidez subyacente puede ser útil.
Por eso el fondo de aclaración no debe verse siempre como un enemigo.
Es información.
El profesional aprende a leer esa información.
Aclarar y neutralizar son procesos diferentes
Esta distinción merece especial atención.
Supongamos que tenemos un cabello que después de la decoloración queda naranja.
Sabemos por teoría del color que el azul se utiliza para contrarrestar visualmente el naranja. También sabemos que el violeta ayuda a contrarrestar el amarillo.
Pero esto no significa que podamos utilizar cualquier pigmento complementario sobre cualquier fondo y obtener automáticamente el rubio deseado.
La neutralización modifica la percepción del reflejo. No reemplaza la necesidad de alcanzar la altura de tono apropiada.

Por ejemplo:
Si el cabello está en un nivel donde domina el naranja y el objetivo requiere un rubio muy claro, primero debemos preguntarnos si el fondo está suficientemente aclarado.
Si no lo está, intentar “matar el naranja” con una gran cantidad de azul puede producir un resultado apagado, oscuro, sucio o poco natural, sin haber solucionado el verdadero problema.
El problema no siempre es exceso de naranja.
A veces el verdadero problema es falta de aclaración.
De manera similar, un amarillo intenso y un amarillo pálido no son exactamente la misma base para crear un rubio extremadamente frío.
Por eso el profesional debe evaluar simultáneamente dos cosas:
La altura o nivel de claridad y el fondo dominante.
¿Por qué un cabello oscuro pasa por rojo y naranja?
Esta pregunta aparece constantemente entre estudiantes de colorimetría.
Cuando observamos un cabello negro, no vemos rojo ni naranja a simple vista. Entonces puede parecer extraño que estos colores aparezcan al decolorarlo.
La explicación está relacionada con la composición pigmentaria del cabello y con la modificación progresiva de sus melaninas.
Durante el aclaramiento, la expresión visible de los pigmentos cambia. A medida que disminuye la profundidad oscura, comienzan a hacerse evidentes fondos cálidos que antes estaban visualmente dominados por la pigmentación más profunda.
Por eso el colorista debe anticipar la aparición de calidez.
No debería sorprenderse al verla.

Antes de aplicar el producto, debería tener una idea de qué fondos probablemente encontrará durante el recorrido desde el nivel inicial hasta el nivel objetivo.
Este conocimiento cambia completamente la manera de trabajar.
En lugar de reaccionar al cabello, el profesional comienza a predecir su comportamiento.
La importancia del diagnóstico antes de decolorar
Conocer la melanina es fundamental, pero no suficiente.
Antes de cualquier decoloración debemos realizar un diagnóstico completo.
Debemos observar el nivel natural del cabello, el color cosmético existente, la condición de medios y puntas, la porosidad, la elasticidad, el grosor de la fibra, la densidad y los antecedentes químicos relevantes.
También debemos determinar qué quiere conseguir realmente la persona.
Una fotografía de un rubio no constituye por sí sola un diagnóstico ni una fórmula.
Debemos preguntarnos:
¿Cuál es el nivel actual?
¿Cuál es el nivel objetivo?
¿Cuántos niveles necesitamos aclarar?
¿El cabello es natural o está teñido?
¿Existen coloraciones oscuras acumuladas?
¿Hay decoloraciones anteriores?
¿Existen zonas con diferente porosidad?
¿Hay bandas de color?
¿Las puntas son más frágiles que el crecimiento?
¿La fibra tiene suficiente resistencia para el proceso previsto?
¿El resultado es razonable para una sola sesión?
Todas estas preguntas importan.

Un cabello virgen y un cabello teñido de negro pueden parecer similares visualmente, pero representan situaciones químicas muy diferentes.
En el cabello virgen trabajamos principalmente con pigmentación natural.
En un cabello teñido trabajamos también con pigmentos cosméticos depositados previamente. El comportamiento durante la aclaración puede ser mucho menos uniforme y más difícil de predecir.
El historial químico importa tanto como el color que vemos
Uno de los errores más peligrosos consiste en formular únicamente según el aspecto actual del cabello.
Lo que vemos hoy no nos cuenta toda la historia.
Un cabello aparentemente castaño puede haber sido rubio, después teñido de rojo, luego cubierto con castaño y finalmente oscurecido otra vez.
Toda esa historia puede influir en el siguiente proceso.
También podemos encontrar crecimiento natural fuerte y saludable mientras los largos presentan varias decoloraciones previas.
Aplicar exactamente la misma mezcla, durante el mismo tiempo, sobre toda la cabeza puede generar resultados muy diferentes en cada zona.
El colorista necesita aprender a ver el cabello por secciones y por historia química, no solamente como una masa de un solo color.
¿Por qué es tan importante la prueba de mechón?

La prueba de mechón es una herramienta profesional extremadamente valiosa antes de realizar transformaciones importantes.
Permite observar cómo responde una pequeña sección del cabello a la fórmula prevista.
Puede ayudarnos a evaluar:
• Cuánto aclara;
• Qué fondo revela;
• Cuánto tiempo necesita;
• Cómo se comporta el pigmento cosmético existente;
• Si aparecen bandas;
• Y, sobre todo, cómo queda la integridad de la fibra después del proceso.
Una prueba de mechón no garantiza que absolutamente toda la cabeza vaya a reaccionar de manera idéntica, pero proporciona información mucho más útil que trabajar únicamente por suposición.
En cabellos con antecedentes químicos complejos, esta prueba puede cambiar por completo el plan de trabajo.

La melanina no es el único factor que determina el resultado
Aunque estamos estudiando melanina, eumelanina y feomelanina, es importante no convertirlas en la explicación de absolutamente todo lo que ocurre durante una decoloración.
El resultado también depende de factores como:
La estructura y condición del cabello, el nivel inicial, la presencia de pigmentos artificiales, la fórmula decolorante, la concentración del oxidante, la cantidad y saturación del producto, la técnica de aplicación, la temperatura, el tiempo, la porosidad y los procesos químicos anteriores.
Por ejemplo, dos cabellos con un color natural aparentemente parecido pueden aclarar de forma diferente.
Esto no significa necesariamente que uno tenga “mala melanina”.
Significa que el cabello es un material biológico complejo y que el servicio químico depende de múltiples variables.
El papel de la integridad capilar

Existe una frase que todo estudiante de coloración debería recordar:
El color deseado nunca debe ser más importante que la integridad del cabello.
La decoloración puede ser una herramienta extraordinaria, pero también es uno de los procesos químicos más exigentes que realizamos sobre la fibra capilar.
Cuando el cabello pierde demasiada resistencia, puede volverse extremadamente poroso, áspero, frágil o quebradizo. En casos graves puede producirse rotura considerable.
Por eso el profesional debe aprender a observar el cabello durante todo el proceso.
No basta con mirar el color.
También debemos observar la fibra.
Podemos preguntarnos:
¿Cómo se siente?
¿Cómo responde al manipularla?
¿Mantiene resistencia?
¿Existen zonas excesivamente sensibilizadas?
¿Estoy intentando alcanzar un nivel que esta fibra no puede soportar de manera razonable hoy?
En ocasiones, la mejor decisión profesional consiste en detener el aclaramiento y planificar una transformación progresiva.
Llegar al objetivo en varias sesiones puede ser mucho mejor que alcanzar un tono muy claro en una sesión y perder gran parte de la calidad del cabello.
Un ejemplo práctico

Imaginemos una clienta con cabello castaño oscuro que desea un rubio beige muy claro.
Una persona sin suficiente conocimiento podría pensar:
“Aplico un decolorante fuerte, espero hasta que quede rubio y después pongo un matizador beige.”
Pero el profesional debe pensar de otra manera.
Primero determina si el cabello es natural o teñido.
Después analiza la condición de la fibra.
Identifica el nivel inicial.
Estima cuántos niveles necesita aclarar.
Anticipa los fondos cálidos que probablemente aparecerán.
Realiza una prueba de mechón cuando corresponde.
Durante el proceso observa la evolución:
Castaño oscuro → rojizo → naranja → amarillo-anaranjado → amarillo.
Entonces compara el fondo obtenido con el fondo necesario para el rubio beige deseado.
Si el cabello alcanza el nivel apropiado manteniendo una condición aceptable, puede pasar a la fase de tonalización.
Si el cabello no alcanza el nivel necesario pero comienza a mostrar señales importantes de deterioro, el profesional debe reconsiderar el objetivo inmediato.
Este ejemplo demuestra por qué conocer la melanina no es solamente teoría.
Tiene una aplicación práctica directa.
Errores frecuentes al comenzar a decolorar

Uno de los errores más comunes es creer que un oxidante más fuerte siempre significa un mejor resultado.
No necesariamente.
Otro error consiste en dejar actuar el producto únicamente “hasta que se vea rubio”, sin identificar técnicamente el fondo alcanzado.
También es frecuente intentar corregir con matizador un cabello que simplemente no está suficientemente aclarado.
Otro problema aparece cuando se superponen repetidamente productos decolorantes sobre cabello que ya está muy aclarado y sensibilizado.
Y quizás uno de los errores más importantes sea prometer un resultado antes de evaluar correctamente la historia y resistencia del cabello.
La educación técnica permite reemplazar estas improvisaciones por decisiones fundamentadas.
Comprender la melanina mejora la formulación
Cuando entendemos qué pigmentos estamos modificando, comenzamos a formular con intención.
Ya no elegimos un matizador porque “siempre uso este para rubios”.
Lo elegimos según el fondo que tenemos delante y el resultado que queremos construir.
Ya no aplicamos decolorante porque “necesito quitar el naranja”.
Primero determinamos si ese naranja corresponde a un nivel que todavía necesita mayor aclaración.

Ya no asumimos que amarillo significa necesariamente un mal resultado.
Entendemos que un fondo amarillo puede ser precisamente la base necesaria para determinados rubios.
La teoría nos permite interpretar lo que vemos.
Y esa capacidad de interpretación es una de las herramientas más importantes del colorista.
Melanina y colorimetría deben estudiarse juntas
El conocimiento de la melanina explica de dónde proviene gran parte del color natural y qué sucede con él durante el aclaramiento.
La colorimetría nos ayuda a comprender cómo interactúan los colores y cómo podemos ajustar visualmente los reflejos.
Ambas áreas deben estudiarse juntas.
Por ejemplo, conocer que el violeta es complementario del amarillo es útil.
*Leonardo Rocco es un reconocido artista del cabello de las celebridades, vocero, artista de plataforma, educador, personalidad de televisión, propietario de salones de belleza y creador de una línea de productos para el cuidado del cabello. Nacido en Argentina, con raíces italianas, ha vivido en Miami durante los últimos 21 años donde desarrolló su carrera profesional internacional. Es dueño de Rocco Donna Hair and Beauty Art, dos súper exclusivos salones de belleza y creador de productos de belleza Rocco Donna Professional.