
El sobrepeso y la obesidad avanzan en el Perú y se han convertido en un problema de salud pública que, pese al crecimiento de sus cifras, no ha recibido la atención suficiente. Según la última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2024, el 62% de los peruanos mayores de 15 años presenta exceso de peso y el 25,7% vive con obesidad, porcentajes superiores a los registrados en 2017, cuando el sobrepeso alcanzaba el 36,1% y la obesidad el 21%.
Pero el problema no termina en la cifra que marca la balanza. Un estudio antropológico realizado en el Perú identificó ocho formas de vivir con sobrepeso y obesidad y reveló que la culpa, el miedo, la frustración, la percepción del propio cuerpo y las experiencias con el sistema de salud también influyen en cómo una persona enfrenta esta condición.
“La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial. Necesitamos comprenderla para entender lo que vive una persona con sobrepeso. El miedo, la frustración, las experiencias previas y la percepción que cada paciente tiene de su propio cuerpo pueden influir en cómo se aproxima al cuidado de su salud”, sostuvo la médico internista y diabetóloga Mayra Guerrero, gerente médica de Adium Perú.
La investigación también encontró que el 25% de los participantes con un IMC correspondiente a sobrepeso u obesidad se percibía con un peso normal o no sabía cómo describir su situación. Este y otros hallazgos permitieron identificar los perfiles que reflejan las diferentes maneras de relacionarse con el peso, el cuerpo y el cuidado de la salud en el Perú.
Las ocho formas de vivir con sobrepeso y obesidad

1. Los “culpados silenciosos”: “Sé que necesito un cambio, pero me cuesta empezar”
Son personas conscientes de que han aumentado de peso, pero que viven esta situación acompañadas de vergüenza, arrepentimiento o frustración. El peso puede convertirse para ellos en una señal de supuesto descontrol personal. La principal barrera para acceder a un tratamiento es el miedo a ser juzgados, motivo por el que retrasan la consulta.
2. Los “curvys”: “Quiero sentirme mejor sin dejar de ser yo”
En el extremo contrario aparecen quienes han incorporado su cuerpo a su identidad personal y cultural y no necesariamente consideran el exceso de peso como un problema médico. Precisamente este es el principal problema por el que evitan someterse a un tratamiento, porque temen renunciar al disfrute de la comida o someterse a dietas estrictas y perder “su identidad”.
3. Los “frustrados”: “Ya lo intenté todo”
Son quienes han pasado por múltiples intentos para perder peso. Quieren volver a intentarlo, pero existe el temor de fracasar nuevamente.
La experiencia acumulada puede convertirse en una barrera: después de dietas, restricciones o intentos que no produjeron los resultados esperados, iniciar nuevamente un proceso puede generar cansancio y desconfianza.
4. Los “body positive”: “Quiero cuidarme sin que juzguen mi cuerpo”
Este grupo ha construido una relación basada en la aceptación corporal. No considera que deba cambiar su apariencia para cumplir con determinados estándares estéticos.
Sin embargo, el estudio muestra que aceptar el propio cuerpo y preocuparse por la salud no necesariamente son posiciones incompatibles. De hecho, el 62,7% de quienes respondieron esta pregunta se identificó con la frase “Aceptarme sí, pero sin negar riesgos de salud”.
5. Los “conscientes”: “Mi cuerpo me pide que actúe”
Son personas que no llegan a preocuparse principalmente por cuestiones estéticas, sino cuando comienzan a experimentar señales relacionadas con su salud, como cansancio constante, dolores articulares, diabetes, hipertensión o hígado graso.
En estos casos, el exceso de peso deja de ser únicamente una preocupación relacionada con la imagen y se convierte en una advertencia sobre el estado general del organismo. No obstante, la barrera que ha identificado el estudio para este grupo es el temor de invertir en un tratamiento sin saber si funcionará o cuánto tiempo deberá mantenerlo.
6. Los “visibles”: “Quiero verme mejor”
Para este grupo, la principal motivación está relacionada con la apariencia, la autoestima y la percepción de los demás. Su preocupación puede aumentar en determinados momentos del año o ante situaciones específicas, como vacaciones, reuniones, eventos sociales o temporadas en las que el cuerpo queda más expuesto.
Este grupo no se percibe como pacientes, y creen que pueden perder peso por sí solos, por temor a ser percibidos como superficiales.
7. Los “temerosos”: “Quiero empezar, pero me da miedo”
Aquí se encuentran quienes reconocen que tienen un problema de peso, pero postergan enfrentarlo por miedo. Ese temor puede estar relacionado con recibir información difícil de procesar, someterse a tratamientos invasivos o enfrentar posibles efectos secundarios, así como con la incertidumbre de invertir tiempo y dinero en una alternativa cuyos resultados no están garantizados. También pueden influir experiencias previas que dejaron una percepción negativa de la atención médica.
8. “El médico soy yo”: “Sé lo que necesito”
El último perfil reúne a personas que toman un papel altamente activo y autónomo en sus decisiones de salud. Investigan por su cuenta, buscan información y toman decisiones sin esperar necesariamente un diagnóstico. Consideran que saben qué necesitan y buscan actuar rápidamente.
La barrera encontrada en este grupo es la fricción que sienten con el sistema de salud por las demoras y procesos complejos, y la percepción de que el sistema retrasa decisiones que ellos ya han tomado. Ellos no abandonan la medicina, abandonan la espera.
El reto para los médicos en Perú
Esta diversidad de experiencias también plantea un desafío para el sistema de salud. En diálogo con Infobae Perú, el doctor Jorge Tupayachi, médico nutriólogo, señaló que la magnitud de la obesidad hace necesario que los profesionales de distintas especialidades estén preparados para abordarla.
“Es una enfermedad con tanta incidencia y con tanta cantidad de pacientes que todos los médicos deben aprender a manejarla, porque todos nos vamos a ver, en cualquier momento, enfrentados a un paciente con obesidad”, sostuvo.