
El Gobierno de Estados Unidos intensificó en los últimos días las deportaciones de inmigrantes hacia terceros países: más de un centenar de personas, entre ellas ciudadanos cubanos, fueron trasladadas recientemente a ocho naciones africanas en tres vuelos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, según documentos citados por EFE.
Según informó NBC News, las autoridades estadounidenses enviaron a inmigrantes de nacionalidades como cubana, venezolana, nicaragüense, afgana, iraní, nepalí y turca a países como Burundi, Camerún, República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Esuatini, Liberia, Ruanda y Sierra Leona. Ninguno de los deportados fue enviado a su país de origen, una práctica que ha generado preocupación entre organismos internacionales y defensores de derechos humanos.
De acuerdo con EFE, entre los deportados figuraban personas con antecedentes penales y quienes únicamente se encontraban en situación migratoria irregular. CBS News añadió que una parte significativa de quienes abordaron estos vuelos carecía de antecedentes penales, lo que refuerza las críticas a las deportaciones masivas hacia destinos lejanos y ajenos a las raíces de los afectados.

La política de deportaciones a terceros países
El endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos bajo el mando de Donald Trump se enmarca en una serie de acuerdos internacionales que autorizan la deportación de inmigrantes a terceros países. Más de 30 países han suscrito estos convenios, según EFE, incluyendo Panamá, Costa Rica, El Salvador, Ecuador y Paraguay. Desde el retorno de Trump a la presidencia en enero del año pasado, el gobierno estadounidense ha buscado acelerar el ritmo de deportaciones como parte de sus promesas de campaña.
Los riesgos adicionales para los cubanos
Pero además el caso de los cubanos sobresale por la combinación de vulnerabilidad migratoria y la existencia de nuevos riesgos externos. Según el periodista Mario J. Pentón, Cuba se ha convertido en el principal foco de América Latina para una red de reclutamiento vinculada a Rusia, orientada a incorporar extranjeros en la guerra contra Ucrania.
Pentón detalla que las ofertas para los cubanos circulan en redes sociales y prometen empleos, salarios de USD 2,000 mensuales, ciudadanía rusa y vacaciones. Sin embargo, algunos reclutados terminan en el frente sin recibir las condiciones prometidas.

“El entrenamiento militar de tradición soviética y el conocimiento del armamento ruso facilitarían su incorporación a las fuerzas rusas”, analizó el periodista, quien advierte que el contingente de cubanos podría superar en número al de las tropas procedentes de Corea del Norte.
La presencia de cubanos en unidades militares rusas se conoce desde 2023, cuando La Habana reconoció la existencia de esta red de reclutamiento. Las autoridades cubanas han negado que los implicados cuenten con respaldo estatal, pero la situación ha generado presión sobre las familias y tensiones diplomáticas.
Otros centroamericanos cayeron en la misma red
Además de cubanos, ciudadanos centroamericanos también han sido engañados por una red transnacional reclutamiento que los lleva a Rusia con promesas de empleos y sueldos de hasta USD 2,600, pero, según una investigación de Infobae, al llegar a territorio ruso muchos terminan incorporados al frente de guerra tras firmar contratos que no comprenden y perder el control de sus documentos y comunicaciones.
La captación no comienza en oficinas ni por vías formales. La investigación señala que los reclutadores operan sobre todo en el ecosistema digital, con anuncios en TikTok, Facebook y Telegram que ofrecen puestos de seguridad privada, logística, construcción o cocina con condiciones que se presentan como difíciles de igualar.
Los ciudadanos son atraídos con esas ofertas y viajan convencidos de que trabajarán en retaguardia y, una vez en la Federación Rusa, son convertidos en personal militar con entrenamiento mínimo de apenas unos días.
Ese patrón se ha repetido con ciudadanos de países como El Salvador, Panamá y Colombia. Lo que se les presenta como trabajo en zonas petroleras o como escoltas privados deriva en el retiro de pasaportes y teléfonos y en su incorporación forzada a unidades de combate.