Hay algo que si no se dice, si no se cuenta, si no se lo escucha, no existe. Por ejemplo, ¿todos los hijos son iguales a sus padres? ¿Todos están de acuerdo con el pasado de sus progenitores? ¿Hay una absoluta firmeza de que el hijo va a ser como la madre o el padre? ¿Que van a tener los mismos pensamientos? No, no es cierto que eso sea siempre así, aunque lo parezca. Y si bien a veces lo parece, los desobedientes son la excepción a esa regla, o mejor dicho, a esa herencia.

Cuando miles de desobedientes se enteraron de los que hicieron sus padres decidieron romper el silencio, alzando su voz y afirmando cuatro palabras en una oración, casi de modo imperativo: “Yo no estoy de acuerdo”.

Y así es como ellos, los hijos de los genocidas de la última dictadura militar de la argentina (1976-1983) se rebelaron. Y crearon un movimiento en el que no niegan ante la sociedad lo que hicieron sus padres y quieren desmarcarse de ellos, para tratar de ayudar a los familiares de las víctimas.

Los desobedientes son un movimiento que rompió cadenas (y familias) y se pusieron a disposición de la Memoria, la Verdad y la Justicia tratando de pedir perdón. De dar la cara al decir: “Yo no soy igual a mi papá, el torturador, el genocida”.

"Desobediente" se estrena en distintas salas del Espacio INCAA (Foto: Prensa)

Ese es el caso de Analía Kalinec, hija de Eduardo Kalinec, conocido en los centros clandestinos Club Atlético, El Banco y El Olimpo como el “Doctor K”.

El comisario de la Policía Federal participó activamente de la última dictadura cívico militar siendo responsable de incontables secuestro, torturas y asesinatos y en 2010 el Tribunal Oral Federal N°2 de Buenos Aires lo sentenció a cadena perpetua durante el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en el Circuito ABO (Club Atlético, El Banco y El Olimpo).

Analía se desmarcó de él y en 2017 creó Desobedientes, una agrupación de “familiares de genocidas que militan la memoria, la verdad y la justicia”.

Analía se desmarcó de él y en 2017 creó
Analía se desmarcó de él y en 2017 creó "Desobedientes", una agrupación de “familiares de genocidas que militan la memoria, la verdad y la justicia” (Foto: Prensa)

Una historia, un documental

El día que el director Federico Coringrato conoció la historia del colectivo Desobedientes decidió que tenía que estar encima de ella y contarla. Contarla para que el mundo se entere de que los hijos de algunos de los autores intelectuales y materiales de la noche más oscura de la Argentina estaban en contra de lo que iba a suponer el resto de la sociedad.

“Con Martín Vergara (coautor y guionista de la película) nos acercamos al colectivo, conversamos con diferentes integrantes y en ese entonces, el caso de Analía comenzaba a tomar mayor dominio público debido a que su padre le estaba iniciando junto a dos de sus hijas, un juicio para declararla indigna, y así lograr desheredarla y expulsarla de la familia”, le contó Coringrato a TN.

Analia Kalinec es hija de Eduardo Kalinec, conocido en los centros clandestinos Club Atlético, El Banco y El Olimpo como el “Doctor K” (Foto: Prensa)
Analia Kalinec es hija de Eduardo Kalinec, conocido en los centros clandestinos Club Atlético, El Banco y El Olimpo como el “Doctor K” (Foto: Prensa)

Y agregó: “El hecho de que un genocida condenado por crímenes de lesa humanidad cuestione la dignidad de su hija que lo repudia, fue suficiente para entender que está historia tenía mucha actualidad. ¿Desde qué lugar ético o moral podía él juzgar a su hija?”.

Fue así que Analía se convirtió en la protagonista de esta película que se estrenó hoy en diferentes espacios INCAA y centros culturales de todo el país.

Sobre por qué Federico elige contar esta historia afirma que es porque la aparición de este colectivo es “una luz de esperanza muy grande ante el gran crecimiento de la ultra derecha en todo el mundo”. “Entiendo que sirve como herramienta contra el negacionismo. Después de la pena judicial, no hay peor condena que la del repudio público de tu propia hija o hijo”, aseveró Coringrato.

“No se puede perdonar la crueldad”

En diálogo con TN, Analía Kalinec contó que el primer contacto con Coringrato y Vergara para hacer el documental lo tuvo en 2017, cuando empezaba a surgir el movimiento: “Se vincularon con nosotros poniendo su disponibilidad para ayudarnos a difundir el colectivo desde un lugar desinteresado, no lucrativo”.

"Desobediente" cuenta historias de hijos de genocidas de otras partes del mundo (Foto: Prensa)

Analía asegura que aceptó (y aceptaron) hacer la película por el interés genuino de los directores por Desobedientes y por la visión que ellos tenían de que el movimiento era algo importante y había que ayudar a difundirlo.

Respecto a su historia, la mujer continúa sin tener vínculo con su familia desde poco después de que Eduardo Kalinec quedó en prisión y ella se dio cuenta de que tenía que romper cadenas y hablar de su historia. Y tomar distancia.

Solo mantiene relación con su hermana más grande, que además es la única que no accedió a la demanda que le hizo su papá para desheredarla. “Con mis dos hermanas menores no tengo relación y tengo dos sobrinos que no conozco”, se lamentó con TN.

En el documental aparece Tati Almeida y ella recuerda cómo desde Abuelas y Madres de Plaza de Mayo e HIJOS y desde otros colectivos de derechos humanos miraban a los desobedientes, una nueva agrupación que marchaba los 24 de marzo, con desconfianza.

Respecto a ese tema, Analía relató que en esa época, en 2017, estaban más concentrados en reconocernos ellos mismos “y en fijar un posicionamiento político frente también a la mirada, no solamente de los organismos, sino de los medios medios internacionales, especialmente”.

El día que el director Federico Coringrato conoció la historia del colectivo Desobedientes decidió que tenía que estar encima de ella y contarla (Foto: Prensa)
El día que el director Federico Coringrato conoció la historia del colectivo Desobedientes decidió que tenía que estar encima de ella y contarla (Foto: Prensa)

“Vinieron a ver qué estaba pasando con este movimiento. Porque esa mirada nos reafirmaba también el decir: ‘Acá tenemos algo para decir, acá tenemos algo que tomar también de esta lucha de tantos años’. Y creo que los organismos nos marcaron un rumbo, esto de colectivizarnos, esto de conocer la verdad respecto a nuestros familiares gracias a la lucha de ellos”, reveló Analía.

Y agregó: “Entiendo la mirada de desconfianza o siempre la entendimos también, respecto de quiénes somos porque hasta ese momento los pronunciamientos de los familiares de los genocidas habían sido alineados al pensamiento genocida”.

“Fue como algo muy disruptivo que los hijos biológicos de los genocidas podamos decir: ‘No estamos de acuerdo con lo que hicieron nuestros familiares’. Entonces, al principio eso fue como bastante impactante”, dijo.

En cuanto a la reacción de las personas ante su agrupación, recordó: “Nos pasaba de ir con la bandera y que la gente se acerque y diga: ‘No entiendo’. Y la bandera, literal, decía: ‘Hijas e hijos de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia’“.

Analia Kalinec cuenta su historia en
Analia Kalinec cuenta su historia en "Desobediente" (Foto: Prensa)

A lo largo del documental, Analía recorre otros centros clandestinos del mundo y se encuentra con otros Desobedientes, de Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, El Salvador, España y Alemania.

Para ella, a medida que se difunda el movimiento (y el documental) van a aparecer más Desobedientes “porque, lamentablemente, crímenes de lesa humanidad hubo en todas partes del mundo”. “Y los perpetradores tuvieron hijos. Y esos hijos ahora nos estamos colectivizando y armando una gran red internacional de familiares de genocidas”, explicó.

“¿Cómo te llevas con tu papá hoy? O sea, no sé si decirlo en el recuerdo o en el presente. ¿Lo pudiste perdonar o sentís rabia porque no se haya arrepentido?“, quiso saber este medio.

Sin dudarlo, la entrevistada contestó: “Me parece que este también es un valor que tiene el movimiento, ¿no? De posicionarnos desde el lugar de hijos y de familiares de genocidas, ¿no? No renegar de esa condición y desde ese lugar. Yo creo que lo que tengo es mucha decepción respecto de un padre que yo tenía una imagen y se desmoronó“.

Sobre el perdón, señaló: “Es algo que también estamos pensando cómo perdonar la crueldad, o sea, no se puede perdonar la crueldad, no se puede perdonar la maldad. Uno tiene que combatirla, tiene que enfrentarla, tiene que ponerle este palabras y mi papá no se arrepiente de lo que hizo, sigue pensando que lo que hizo estuvo bien. Guarda información sensible acerca del destino de detenidos desaparecidos, de bebés nacidos en cautiverio”.

“Me parece que no hay posibilidades de perdón cuando no hay arrepentimiento y mi papá como ejemplo de toda una una camada de represores y de genocidas que participaron en esos crímenes que conservan aún el pacto de silencio y obstaculizan la la sanación”, cerró.

Un trabajo de 6 años

La película Desobediente narra la historia del colectivo Desobedientes y la historia de Analía Kalinec. Es un trabajo independiente que se realizó a lo largo de 6 años y es dirigido por Federico Coringrato y guionado por Martín Vergara.

"Desobediente" es un trabajo independiente que se realizó a lo largo de 6 años y es dirigido por Federico Coringrato y guionado por Martín Vergara (Foto: Prensa)

La película busca indagar en la intimidad de las historias de los desobedientes, según cuenta Coringrato, “con el profundo deseo de despertar conciencia en nuevos posibles desobedientes”.

“No solo nos quedamos en el pasado. Apuntamos a los hijos e hijas de los policías que reprimen a los jubilados todos los miércoles en el Congreso, ¿qué mejor que la interpelación de sus familiares para que dejen de hacerlo? Ellos también pueden desobedecer las órdenes de un Estado represor”, concluyó.