
Pablo Alejandro Bebote Álvarez, histórico líder de la barra brava de Independiente, fue detenido en las últimas horas, acusado de ser parte de una banda narco de alcance internacional dedicada al tráfico de drogas de diseño desde España y al ingreso de cocaína desde Bolivia.
La detención de Álvarez se produjo durante una serie de cinco allanamientos realizados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires y la provincia de Salta. La Ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, fue la encargada de dar a conocer la noticia en sus redes sociales: “Con el DFI de la Policía Federal Argentina detuvimos al histórico jefe de la barra de Independiente, “Bebote” Álvarez, acusado de integrar una organización narcocriminal que traficaba drogas de diseño desde España e ingresaba cocaína desde Bolivia. Final del partido para Bebote. El que las hace, las paga".
El accionar estuvo al mando de un grupo de agentes del Departamento Federal de Investigaciones (DFI) de la Policía Federal Argentina (PFA) en el marco de un procedimiento que se inició en junio de este año cuando hallaron un envío en el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini de Ezeiza, proveniente de Barcelona (España), que contenía aproximadamente 12 litros de éxtasis líquido ocultos en envases de aceites.

El 28 de abril de este año, la Policía Federal tuvo una pista importante: un informante les acercó el dato que en Monte Chingolo se había instalado una banda narco con dos individuos colombianos a la cabeza y mucha intervención de la facción disidente de la barra brava de Independiente.
A partir de entonces, se hizo un trabajo de campo que llevó el 10 de julio a la detención de tres capos de La Gloriosa Banda de Independiente, la que está enfrentada a la facción oficial, Los Dueños de Avellaneda. Quienes cayeron en esa oportunidad fueron Pablo Peralta, el Pana, Enzo Ledesma, alias Pastel y Carlos Vallejos, apodado Cascua, que manejaban todo el negocio del narcomenudeo desde el barrio 4 de junio, el que está detrás del Estadio Libertadores de América del Rojo, y que fue un grupo clave cuando dominaba la tribuna César Loquillo Rodríguez y el líder histórico, Pablo Bebote Álvarez.
Parecía que la investigación estaba terminada pero nada de eso ocurrió. La Justicia siguió adelante porque suponía que había una cabeza superior en la organización. Y no le erró: esta mañana fue detenido Bebote, acusado de ser el líder de esta banda narcobarra que traía drogas de diseño y otros estupefacientes desde España y países limítrofes, y las ponía en comercialización en todo el Conurbano Bonaerense y en algunos sitios de la Capital Federal.

El punto de inflexión de la investigación se dio cuando se descubrió una carga en el aeropuerto internacional de Ezeiza de 12 litros de éxtasis líquido que provenían de Barcelona y estaban ocultos en recipientes de aceite comercial. En ese momento, el juez Pablo Yadarola, a cargo del caso, avanzó con más allanamientos, detuvo a 11 personas y secuestro muchos teléfonos. Y a partir de esos celulares llegaron a la presunta participación de “Bebote” Álvarez por lo que el magistrado ordenó su detención, que se produjo hoy.
Las pastillas se vendían sobre todo en fiestas electrónicas y se llevaban a domicilio en motos aparentando que eran deliverys de conocidas firmas que entregan comida. La cocaína venía pura desde Bolivia y había dos domicilios, uno en Monte Chingolo (Lanús), y otro en Avellaneda, donde se cortaba con distintos grados de pureza porque se vendía a distintos consumidores de varios estratos sociales diferentes. Y Bebote está acusado de ser uno de los cabecillas de esta organización.

Su situación es harto complicada. Bebote estaba con arresto domiciliario con monitoreo electrónico desde marzo de este año, cuando recibió el beneficio tras pasar preso cinco meses en el penal de Florencio Varela en el marco de una causa en la que se lo acusaba de “instigación a cometer delitos en concurso real con instigación a cometer el delito de lesiones en contexto de un espectáculo deportivo”, cuando en noviembre de 2025 intentó con un grupo de 200 barras copar la tribuna de Independiente y desafió a pelear en las inmediaciones del estadio a los líderes de la barra oficial.
En ese momento, tras salir del penal, Bebote se instaló en un country del Conurbano donde estaba monitoreado con tobillera electrónica. Pero según la investigación judicial, al poco tiempo de salir se integró a esta organización narcocriminal que traía la droga del exterior. España fue uno de los lugares donde vivió Bebote la década pasada cuando había perdido la barra del Rojo, más específicamente en Ibiza. Por lo que ahora todo indica que perderá el beneficio de la libertad condicional y volverá con sus huesos a prisión. Y acusado de un delito aún mayor: ser integrante de una banda de narcotraficantes.