
El 17 de septiembre se celebra el día del profesor en la Argentina y TICMAS convocó a una serie de referentes a responder ¿qué es ser profesor hoy? Una invitación a reflexionar sobre la práctica y la decisión de hacer del aprendizaje un motor para la vida.
La fecha honra el fallecimiento de José Manuel Estrada, periodista y profesor que fue rector del Colegio Nacional de Buenos Aires -en la presidencia de Nicolás Avellaneda- y que nos legó “Lecciones de Historia Argentina” a partir de las 30 clases dictadas en la Escuela Normal de Profesores en 1865.

El mejor trabajo del mundo
“¡Qué bueno ser profesor!, ¡tenés 3 meses de vacaciones!” No, los profes no tenemos 3 meses de vacaciones: tenemos 12 meses de vacaciones, porque tenemos el mejor trabajo del mundo, aun cuando, para muchos, injustamente remunerado”, destaca Walter Sosa Escudero, Doctor en Economía y profesor en la Universidad de San Andrés.
Y reflexiona: “Ser profesor es mezclar sabiamente erudición, preparación, pasión y sensibilidad. Ser profesor es ponerse en el lugar del alumno, cognitiva y emocionalmente. Ser profesor es explicar, informar, motivar, exigir y contener. Ser profesor es conservar e innovar. Ser profesor es tener la humildad de saber que los alumnos serán los colegas del futuro. Ser profesor es devolver las gentilezas que nuestros profes nos dieron. Ser profesor es un orgullo y una bendición. Es el mejor trabajo del mundo.”

Crear un camino para acompañar y aprender mutuamente
Sebastián Antonucci es Profesor de Tecnología de la información en nivel medio del Instituto Susini de la Ciudad de Buenos Aires y asegura: “Para mí ser profesor es mucho más que enseñar contenidos: es acompañar a los estudiantes en su recorrido, estar presente en sus dudas y en sus logros. Es darles herramientas para que puedan desenvolverse en la sociedad con confianza, pero también alentarlos a descubrir talentos que quizás no sabían que tenían. Ser docente es compartir un camino de crecimiento mutuo, donde cada clase se convierte en una oportunidad para aprender juntos y para abrir nuevas posibilidades.”
Por su parte, Sandra Rodriguez -rectora del Instituto de Formación Técnica Superior (IFTS) N° 11 y docente del IFTS 29- coincide en esta idea de camino: “Ser profesora es mucho más que enseñar los contenidos de una materia. Es acompañar a cada estudiante en un momento de su trayectoria, entendiendo que cada uno llega con una historia, con expectativas, desafíos, dificultades, miedos y fortalezas diferentes. Es compartir lo que uno sabe, pero también escuchar, generar oportunidades, despertar preguntas y brindar herramientas para que cada uno pueda construir su propio camino.”
Y celebra: “Creo profundamente en una educación que transforma. Para mí, ser profesora implica el compromiso y la responsabilidad de acompañar a los estudiantes durante una parte de ese camino, ayudarlos a descubrir sus capacidades y también aprender de ellos. Porque enseñar también significa estar dispuesto a aprender todo el tiempo.”

Analía Gambacorta enseña en el IFTS 11 y subraya: “Para mi ser docente de nivel superior es una profesión que me llena de orgullo y felicidad. Es muy emocionante ver cómo los estudiantes eligen su propio camino y se preparan con esmero para su futuro. Es admirable ver las ganas que tienen de superarse y poder aprender algo nuevo de ellos en cada clase. Saber que aporto un granito de arena en su crecimiento profesional me hace sentir que todo el esfuerzo vale la pena.”
Valeria Feito que también es profesora en el IFSTS 11 agrega: “Ser profesora es seguir aprendiendo. Cada estudiante interpreta lo que enseño desde su propia mirada, hace preguntas nuevas y me invita a pensar de otra manera. Es compartir herramientas para que puedan desplegar su potencial en su vida profesional. Y es también una ilusión, saber que, de algún modo, contribuyo a formar personas capaces de construir un mundo mejor.”

La ciencia de enseñar
Diego Golombek es Doctor en Ciencias Biológicas y divulgador: “Para mí ser profesor es mucho menos transmitir respuestas que contagiar preguntas. Ser profesor es acompañar a otros y otras en un momento extraordinario, en algo que parece muy lejano, muy difícil o completamente ajeno, y que empieza a volverse comprensible, y ojalá apasionante. También ser profesor es aceptar que vos nunca entras al aula igual que como salís.”
Y explica: “Enseñar obliga a revisar lo que creíamos saber, a escuchar otras miradas aún de esos jóvenes malditos que están ahí y a seguir aprendiendo. Ser profe tiene algo de científico, hay una ciencia de enseñar; tiene algo de performer, algo de artista, de equilibrista, de narrador. No siempre sabemos si lo que dijimos llegó, si hubo algún cambio o lo que fuera, pero a veces pasa; una pregunta inesperada, una conversación o te encontrás con un estudiante que te cuenta que se acuerda de las clases y lo que hizo con eso, y eso es maravilloso. Ese momento hace que todo valga la pena. Una semilla que queda. Y eso para mí sigue siendo uno de los trabajos más hermosos que existen.”
El orgullo del rol y el futuro
Laura Acevedo D´Ambra es profesora de Comunicación y relaciones humanas en Escuela Secundaria Rionegrina (ESR) y en Escuela de oficios en Bariloche y admite que si bien al principio le costó asumir su rol de “profe”, hoy no puede “identificarse de otra forma”. “Hoy, orgullosa, digo, yo soy profe, doy clases, soy docente, estoy con estudiantes, transito las escuelas. Creo que necesitamos cada día más un poco eso, como reforzar este rol docente, reforzar esta idea de que que somos personas que habitamos lugares donde pasan un millón de realidades diferentes y que nuestro rol es súper importante, así que para mí ser profe es un orgullo es algo que elijo hace 15 años”, destaca.
Y agrega: “Para mí ser docente hoy es eso, enseñar a mis estudiantes a cuestionar el mundo, a crear sus propias herramientas para que este mundo sea un poquito menos cruel para ellos Hoy ser docente es sostener a nuestros pibes, a nuestras pibas, y hacerles sentir que hay algo más allá de lo que les muestran y que eso se puede construir. Más allá de un conocimiento, más allá de un saber, más allá de una asignatura, y ayudarlos a pensar un poquito más afuera del frasco de las redes, el frasco de la IA. Y que sepan que todas esas son herramientas como para mejorar su vida. Es difícil definir qué es para mí ser docente o qué es ser docente, porque también es una profesión súper vapuleada, es una profesión denostada, ni hablar de mal paga, etc. Pero en mi caso particular, no me imagino haciendo otra cosa. no porque no sepa o porque no pueda, sino porque para mí la escuela y el rol docente son mundos maravillosos que te ayudan a conocer y a comprender la realidad de otra forma que no la podrías comprender si no estás en una escuela.”

Por su parte, Paola Nieva, profesora en el paraje Anchoris, en Luján de Cuyo, Mendoza, sintetiza ser profesora como la: “pasión por enseñar y llegar a los estudiantes. Es sembrar futuro. Es crear un vínculo; un puente entre los alumnos y el conocimiento”.
Valeria Fragosa, profesora de EEST N°1 “Alte Guillermo Brown” en Zárate plantea: “ Es mucho más que enseñar contenidos específicos: es acompañar, guiar, transformar a través del conocimiento y la presencia. Es dar herramientas para que los alumnos y alumnas puedan elegir su propio camino y aprender sin miedo”.
Reinventarse y estar para guiar
Laura Díaz es profesora universitaria de Psicología en Resistencia, Chaco, y reflexiona: “Para mí ser profesora significa reinventarme permanentemente, enfrentarme a nuevos desafíos, construir conocimiento y aprendizajes junto a mis estudiantes.”
“Me es gratificante poder compartir algo de mi experiencia y conocimientos con quienes tienen interés en compartir mi profesión y lo disfruto aún más cuando me encuentro con grupos que interrogan, critican, construyen y deconstruyen nuestra práctica ( o su futura práctica).Yo sintetizaría con que es un desafío que me interpela a diario a crecer y construir conocimiento con otros”, destaca Díaz.
Beatríz Di Meo, quién es asesora pedagógica y profesora del Instituto Técnico Emilio Lamarca, en Lomas de Zamora, celebra: “Ser profesor para mí es desarrollar lo que siempre quise, en mi caso ensamblo mi profesión, (Lic. en Administración) con mi vocación, ser docente, entonces es ayudar a que un adolescente descubra que puede pensar, crear y transformar aquello que tiene delante.” Y señala: “Lo motivo a que explore lo que todavía no sabe, que pruebe, que se equivoque, y vuelva a intentar, sabiendo que así es la vida misma. Pero sobre todo es disfrutar del logro de aquellos que pasaron por mis manos viéndolos convertidos en exitosos profesionales.”
Ailin Regalado es profesora de Francés del secundario en el “Lengüitas” de la Ciudad de Buenos Aires y reflexiona: “Me gusta intercambiar, me gusta conocer alumnos, poder ayudarlos con problemáticas personales, poder dejar que se expresen en otro idioma, que conozcan su cultura su gramática, que puedan comunicar, poder viajar a un país francófono y poder ser entendidos y entender a las personas. Me gusta enseñar, siempre permitiendo que los alumnos descubran la forma correcta, indaguen y sean partícipes de su propio aprendizaje, como seres partícipes de aprender y de generar su propia forma y validarla como correcta o incorrecta y eso.”
Tiempos de humanidad y urgencia
“Ser profesora es el acto más humano que existe. No porque tengamos todas las respuestas, sino porque sabemos que la pregunta (y sobre todo una buena) vale más que la certeza. En tiempos de IA, lo que hacemos los docentes no pierde valor: lo gana. Un algoritmo informa, un docente interpela, incomoda, transforma, posibilita y acompaña a la posibilidad humana de ser algo (o alguien) diferente a través del aprendizaje.”, plantea Melina Masnatta educadora y cofundadora de Impacto Educativo®, autora de “Educar en tiempos sintéticos” (Galerna).
Y agrega: “Ser profe, también es que quien aprende pueda crear algo diferente a lo aprendido. Y también la razón por la que nunca dejé de ser docente, aunque mis aulas hayan cambiado de forma. ¿Hay algo más urgente hoy que tomar en serio ese rol?”
Por su parte, Alejandro Cánepa periodista y docente universitario desde el año 2004 en la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA- y desde 2016 docente en la carrera de comunicación de la Universidad Nacional de Moreno, donde dirige la carrera- reflexiona: “Para mí, ser profesor universitario es un trabajo que elegí y es una vocación también que me permite promover la curiosidad entre los estudiantes y uno de los hijos de la curiosidad, que es el conocimiento.”
“Creo que ahora en estos tiempos también soy profesor universitario para reivindicar el contacto humano, el contacto directo, el contacto cara a cara, porque hay una sobredosis de pantallas y hay una excesiva desmaterialización de las relaciones. Estoy convencido que los espacios de docencia tienen que tener un fuerte componente presencial, tangible, cara a cara para que haya un mejor aprendizaje”, asegura Cánepa.

Nunca se deja la docencia
José Gregorio Calderón es docente jubilado de Educación Física en Las Breñas, en la provincia de Chaco, y recuerda que el amor por el deporte siempre estuvo desde su infancia, y que desde su rol como profesor siempre: “Trataba de motivar constantemente, ser responsable, llegar temprano siempre, organizar mis clases. Alentar para que puedan superarse. El que elige una carrera como educación física tiene que tener vocación, si no tiene vocación, es muy difícil poder lograr y realizarse plenamente como en mi caso.”
“Si hoy me preguntasen si volvería a ser profesor después de jubilado y te digo sí, con seguridad; porque es lo que amé, lo que abracé. He aprendido mucho, he enseñado mucho; siempre había un mensaje a través del deporte, no para formar atletas, sino para formar personas sanas para el día de mañana. Hoy cuando ando en la calle, creo que la felicidad más grande es que venga un alumno que haya pasado por el secundario y te salude o te abrace y recuerde esos hermosos momentos que hemos pasado a través de la educación física.”, subraya Calderón.
Martín Salvetti, distinguido en 2019 entre los diez mejores maestros del mundo por la Fundación Varkey, está próximo a jubilarse y asegura: “Ser profesor, para mí, es estar ahí. Acompañar a otros mientras descubren de qué son capaces y, muchas veces, ayudarlos a creer en sí mismos antes de que puedan hacerlo solos. Es compartir el conocimiento, pero también enseñar a buscarlo, comprenderlo y transformarlo. Es escuchar, aprender y dejarse transformar por cada encuentro. Porque nadie sale igual de un aula cuando algo verdadero sucede en ella.”
Y finaliza: “Después de tantos años, sigo creyendo que educar es abrir posibilidades. Y que, a veces, un conocimiento, una palabra, una pregunta o un gesto pueden cambiar el rumbo de una vida.”




