
Los Alpes registraron casi 400 derrumbes de roca durante el verano de 2026, aproximadamente diez veces más que hace dos décadas. El deshielo acelerado del Mont Blanc, impulsado por las sucesivas olas de calor que golpearon Europa este verano, está desestabilizando las paredes rocosas del macizo y forzando cancelaciones en rutas de alta montaña históricamente transitables, según informaron Associated Press y Euronews.
El permafrost, que durante milenios actuó como un cemento natural en las escarpadas paredes alpinas, cede ante temperaturas sin precedentes. En la Aiguille du Midi, pico de 3.842 metros dentro del macizo, la temperatura media de julio de 2026 llegó a 3,3℃, la más alta jamás registrada, según Meteo France, el servicio meteorológico y climatológico nacional de Francia. En 1994, ese mismo promedio mensual era de 1,6℃.
Los derrumbes de 2026 ya superan en número al “año catastrófico” de 2022

Ludovic Ravanel, investigador de la Universidad Savoie Mont Blanc, institución pública francesa con sede en Chambéry especializada en glaciología y cambio climático, define un derrumbe como una caída de más de 100 metros cúbicos de roca, volumen suficiente para llenar un contenedor marítimo de gran tamaño. Estima que el total de derrumbes en el macizo del Mont Blanc durante 2026 “probablemente rondará los 400”, cifra que casi triplica los cerca de 300 registrados en 2022, el año que hasta ahora se consideraba el más grave.
El fenómeno no se limita a Francia. En Italia, los glaciares alpinos de Lombardía perdieron más del 40% de su superficie desde 1991, según el servicio de glaciares de la región. Vanda Bonardo, responsable de la rama italiana de la Comisión Internacional para la Protección de los Alpes (CIPRA), una organización no gubernamental, lo resumió con claridad: “Antes solía nevar en las grandes altitudes, ahora llueve”.
El permafrost ya no sostiene las paredes y varias rutas clásicas quedaron impracticables
La descongelación del permafrost altera la estructura interna de las montañas. Ravanel advirtió que un número significativo de paredes rocosas están a punto de volverse inestables y que hoy se sostienen únicamente gracias a la presencia de hielo. Un desfiladero de acceso histórico a la cumbre del Mont Blanc, a 4.805 metros de altitud, se volvió temporalmente impracticable durante el verano. Desde mediados de julio, grietas en el terreno y derrumbes continuos cerraron zonas que los alpinistas usaban de forma rutinaria.

Las consecuencias son directas para quienes trabajan en la montaña. El guía Stuart MacDonald, afincado en Chamonix, canceló la semana pasada un ascenso planificado a la cumbre del Mont Blanc por el riesgo de desprendimientos. Cuando acompaña a sus clientes, les muestra los márgenes de retroceso glaciar año a año. “Puede resultar deprimente cuando miras una vía que tal vez escalaste en julio o agosto en el pasado y ves que ahora es absolutamente imposible hacerlo”, declaró a AP.
Las autoridades exigen preparación urgente ante el riesgo para las poblaciones
La situación en los Alpes se enmarca en un contexto más amplio de desestabilización glaciar a escala global. El 26 de agosto, riadas provocadas por el derrumbe de roca madre y hielo glaciar arrasaron Nepal y China a través de varios ríos del Himalaya. Las primeras evaluaciones científicas apuntan a que el cambio climático generó las condiciones para esa catástrofe.

Por su parte, Stéphane Bozon, teniente de alcalde de Chamonix-Mont-Blanc, localidad francesa a los pies de la cumbre más alta de Europa occidental, advirtió que el municipio necesita actuar con rapidez ante “escenarios graves” en los que fragmentos de glaciar o de montaña puedan caer sobre zonas habitadas. “Este verano nos sacudió y, año tras año, nos sacude el retroceso de los glaciares”, afirmó el funcionario en declaraciones recogidas por AP.
El municipio evalúa medidas de protección concretas mientras los registros de temperatura y derrumbes continúan superando los máximos históricos en los Alpes.


