
Hay revuelo en el Partido Conservador después de que se destapara la denuncia ante la Fiscalía General de la Nación contra de uno de sus militantes en el departamento de Santander por presunto abuso sexual contra una menor de 14 años.
Según información revelada por la revista Cambio en la mañana del miércoles 2 de septiembre, los hechos se habrían presentado en el mes de septiembre de 2025 en medio de un encuentro programado por la colectividad y los aspirantes a los Consejos de Juventudes del departamento.
La denuncia indica que el diputado de Santander Orlando Niño Mateus habría sometido a la menor a un acto sexual cuando ella tenía 14 años y estaba, según su relato, en incapacidad de resistir tras consumir alcohol.
El expediente llegó a la Fiscalía en octubre de 2025 y quedó cerrado en febrero de 2026. La decisión se basó en la falta de elementos para avanzar por acceso carnal violento, aunque los allegados de la menor solicitaron reabrir el caso y cuestionaron que no se analizaran todas las pruebas disponibles.
La denuncia conocida por Cambio se refiere a un episodio que, de acuerdo con el relato de la adolescente, ocurrió después de una reunión de candidatos juveniles del Partido Conservador. La joven, que entonces tenía 14 años, afirmó que había consumido alcohol, perdió parcialmente la conciencia y despertó con el político sobre ella en una habitación donde debía dormir junto a otras mujeres.
La menor, identificada como Mariana*, viajó desde su municipio al Area Metropolitana de Bucaramanga junto con otros aspirantes a los Consejos de Juventud. El evento partidista se realizó durante dos días en el hotel San Juan Internacional, en Girón, y contó con la participación de Niño Mateus.
Los traslados y el hospedaje estuvieron a cargo del partido, de acuerdo con la información publicada por Cambio. Después de la jornada política, un grupo de asistentes se reunió en una habitación del hotel, donde hubo consumo de aguardiente.
En ese grupo había adolescentes, dos hombres jóvenes mayores de edad, el diputado y una mujer que coordinaba el viaje. Dos personas presentes aseguraron al medio que Niño Mateus pagó las botellas consumidas durante la reunión.
Mariana contó que fue al baño y que, por su estado, se quedó dormida sobre el lavamanos. “Tengo muy poquitos recuerdos de eso, me sentía muy mal, yo me sentía super borracha, no me podía ni parar”, señaló la joven a la revista.
La entonces coordinadora del viaje dijo a Cambio que encontró a la joven en evidente estado de embriaguez. Según su versión, la llevó a una habitación diferente, destinada a las mujeres, y cerró la puerta con llave antes de retirarse del hotel para dormir en otro lugar.
La menor afirmó que luego recibió una llamada del diputado, aunque no recordó el contenido de la conversación. Después relató que se durmió y que despertó sin poder moverse.
“Después yo me dormí ycuando me desperté, él (Niño Mateus) estaba encima mío y yo tenía los pantalones abajo.Yo abría los ojos, pero no me podía mover. O sea, yo sentía todo el cuerpo como cuando a uno le da una parálisis del sueño”, señaló Mariana.
Según su relato, Niño Mateus se levantó y le dijo: “No, otro día, otro día”, antes de salir de la habitación. La joven sostuvo que su estado de intoxicación le impedía resistirse o expresar consentimiento.
La atención médica se produjo una semana después del encuentro
Mariana* le contó lo sucedido a su madre siete días después de los hechos. La familia la llevó al hospital de Moniquirá, donde descartaron un embarazo y una infección de transmisión sexual.
Según la historia clínica conocida y revelada por Cambio, la atención de la menor fue clasificada como “código verde”, una categoría de menor urgencia dentro del sistema de triage. La adolescente y su madre señalaron que, durante la atención, intervinieron una trabajadora social, una psicóloga y agentes de la Policía.
Después de ese episodio, Mariana* inició controles ginecológicos y recibió atención psiquiátrica. Este año le diagnosticaron un trastorno de ansiedad y continúa bajo medicación, según la información aportada por la familia.
Entretanto, la denuncia formal fue recibida por la Unidad Especial de Investigación de Delitos contra Niños de la Fiscalía. La adolescente viajó a Bogotá para una entrevista forense, pero en esa instancia no reveló el nombre del hombre al que ahora señala.
La bitácora de la diligencia consignó que la menor dijo haber consumido unas tres copas y manifestó que no hubo violencia, coacción ni aprovechamiento de su embriaguez. También indicó que permaneció consciente y que no sufrió fuerza física ni presión psicológica.
Más tarde, Mariana explicó que no dijo la verdad porque temía las consecuencias de acusar a una persona cercana a su familia. “No quería meter a alguien a la cárcel”, afirmó al justificar su declaración inicial.
Ese temor aparece mencionado en el registro oficial de la entrevista. La menor expresó que no podría vivir tranquila si su relato provocaba consecuencias penales para la persona involucrada.
“La menor declaró ante la entrevistadora que no podría vivir tranquila si llegara a causar un perjuicioque pudiera llevar a esa persona a enfrentar consecuencias penales”, señala la bitácora obtenida por Cambio.
La Fiscalía intentó obtener los videos de seguridad del hotel, pero el establecimiento solo conservaba las grabaciones durante 15 días. La recepcionista que podía aportar información ya había renunciado cuando se buscó contactarla.
Los investigadores tampoco entrevistaron a los demás asistentes a la reunión, de acuerdo con la reconstrucción publicada. La fiscal Magda Clarena Murillo, de la unidad especializada, concluyó que había una limitación para comprobar el delito denunciado.
La decisión también consideró que la cantidad de alcohol referida por la adolescente era reducida y no alcanzaba para incapacitarla. Con ese criterio, el expediente quedó archivado.
Los chats aportados por la familia no fueron incorporados al análisis
Los allegados de Mariana* presentaron conversaciones que, a su juicio, reflejan su estado emocional en los días posteriores al encuentro. En uno de esos intercambios, fechado tres días después de la fiesta, la joven escribió que se sentía violada y que estaba “jarta”, una expresión que usó para describir su embriaguez.
Otro chat fue enviado antes de la entrevista forense. Allí, en alusión al diputado, escribió que lo estaba ayudando y que se sacrificaría para evitar que le hicieran algo si el asunto se salía de control.
La madre de la adolescente considera que esos mensajes permiten entender por qué su hija negó inicialmente que hubiera existido coacción. La familia solicitó que se analizara el teléfono donde permanecen almacenadas las conversaciones.
También pidió que declarara la coordinadora del viaje y reclamó un cambio de fiscal. Todas esas solicitudes fueron rechazadas y la decisión de archivar la investigación se mantuvo.
Entretanto, Niño Mateus respondió a las consultas periodísticas el 1 de septiembre. El dirigente afirmó que no sabía que existía una investigación penal ni que la Fiscalía había resuelto archivarla.
“No considero responsable pronunciarme sobre hechos, versiones o circunstancias que desconozco procesalmente”, manifestó el diputado a la revista Cambio. También dijo que no busca convertir el caso en una confrontación pública y que atenderá cualquier requerimiento de una autoridad competente.



