
En una Colombia azotada por la violencia, la corrupción y la desigualdad, Doctor Krápula emergió como una voz dispuesta a canalizar denuncias y críticas contra la sociedad y la política nacional, sin saber que por el camino que estaban labrando era para transformarse en una de las bandas más longevas y reconocibles del país.
Formados en 1998 en Bogotá, la premisa clave era llevar las fusiones del denominado “alterlatino” que representaban Café Tacvba, Los Fabulosos Cadillacs, Los Auténticos Decadentes o Aterciopelados con sus ideas del ska, el punk, el reggae, la cumbia o el rock, a un contexto igualmente confrontativo y reivindicativo, pero de claro tono colombiano.
Bajo el liderazgo de su cantante Mario Muñoz, conocido como “El Subcantante”, la masividad llegó gracias a que todo lo anterior se llevó a coros memorables. Éxitos como La Fuerza del Amor, El Pibe de mi Barrio, Bam, Mister Danger, Amanece o Exigimos les permitieron labrar una carrera que ya se acerca a su tercera década.
En 2026, Doctor Krápula llega al Festival Cordillera con nueva música bajo el brazo: los sencillos Cumbia Antifascista y Infinito Paralelo, ambos producidos junto a Juan Pablo Vega y que formarán parte de un nuevo álbum de estudio actualmente en proceso, mismo que se trabaja apenas unos meses después del lanzamiento de Arte Es Resistencia, en mayo pasado. La banda se presenta este domingo 13 de septiembre en el Parque Metropolitano Simón Bolívar de Bogotá, a partir de las 10:15 p. m. en el escenario Cotopaxi.
En diálogo con Infobae Colombia, Mario Muñoz habló sobre la preparación de la banda para el Festival Cordillera, el proceso creativo detrás de su nuevo álbum y del sencillo Infinito Paralelo, el papel del activismo político y ambiental en la música actual, y lo que el público puede esperar de su show esta noche.
Infobae Colombia: ¿Cómo se están preparando para el Festival Cordillera?
Mario Muñoz: Venimos muy afilados y con una sinergia muy potente, porque acabamos de terminar un tour de conciertos de verano en Alemania. Estuvimos allá tocando fuertemente en festivales y todo el tiempo pensábamos en cuál podría ser el repertorio para hacer en Cordillera. La banda no se presenta en Bogotá desde la vez que hicimos el Royal Center, hace casi un año.
Hay mucha expectativa, la gente nos ha escrito mucho; hay gente que nos ha expresado que ha comprado su boleta para ir a ver a Doctor Krápula. Y luego cuando ya salieron los horarios, pues también se puso muy interesante porque estamos cerrando uno de los escenarios.
Nos traemos un show que, como te digo, trae una sinergia y una potencia grande, y pues con cada hecho y con cada suceso mundial y nacional, como que nuestra música nunca pierde relevancia [ríe] en los temas que tocamos y las cosas que decimos y cantamos.
Con toda la carrera que llevan, con todos los éxitos que tienen, con todas esas canciones que al final han conquistado al público, ¿cómo es un ensayo de Doctor Krápula?, especialmente ahora cuando tienen que abarcar tres décadas de carrera, cada noche.
La verdad, en confesión, es que nosotros ya no ensayamos. O bueno, ensayamos de repente un par de veces antes de una gira, pero el ensayo real es tocar, tocar y tocar, concierto tras concierto. Podemos hacer, no sé, giras de dieciséis conciertos seguidos. Y ahí vamos agarrando la sinergia. Pero así como ensayos para practicar las canciones y eso, no. Ya tenemos 30 años tocando juntos y ya hay un entendimiento y unas dinámicas muy claras.
Lo que sí hacemos es un par de presentaciones a puerta cerrada con equipos de luces para que la gente de los videos haga ajustes en el show de video, de luces y en la parte técnica. Básicamente, el ensayo no es para la banda, sino para la técnica.
Lo otro es que, antes que ensayos, lo que sí se hace es la selección del repertorio de acuerdo al lugar donde vayamos a tocar y al tiempo que tenga la presentación. Porque un festival en Alemania tocamos hora y media, a veces en los clubes se toca dos horas y media. En un festival como el Cordillera, normalmente se toca una hora.

Me recordó a Superlitio porque alguna vez comentaron algo parecido. Incluso comparaban un poco la dinámica de un ensayo a estas alturas con un entrenamiento de la selección Colombia (...).
Claro, con la diferencia de que la selección Colombia no hace nada [risas]. Ellos creen que vienen superenchufados, pero no, sinceramente, ahí no pasa nada.
Ustedes venían presentando Arte Es Resistencia, que se publicó hace unos meses en plataformas digitales y tenía no solo las canciones, sino que publicaron los instrumentales de cada tema. Pero ya presentaron sencillos nuevos en las últimas semanas. ¿Cuál es la situación de Doctor Krápula, creativamente hablando, antes del Cordillera?
Arte Es Resistencia es el disco anterior, porque lo que estamos presentando ahora es un álbum que estamos todavía haciendo en el estudio, del que ya salió Cumbia Antifascista, producida por Juan Pablo Vega. Ahorita estamos lanzando el segundo sencillo de esta entrega, que se llama Infinito Paralelo, también producido por Juan Pablo.
Hicimos una saga de canciones producidas por él, pero Arte Es Resistencia fue nuestro álbum anterior, que fue grabado en Alemania y que, como tú lo mencionas, pues es un disco también muy experimental, porque tenemos ahí colaboraciones con artistas alemanes, con una banda de Hamburgo, con una banda de Berlín, con unos amigos, con una activista cantante mexicana. Ahí está la colaboración con Los Auténticos Decadentes también en Venimos.
Ese proceso ya se cerró y ya lanzamos la Cumbia Antifascista y ahora estamos lanzando Infinito Paralelo, que ya es otra búsqueda, otra intención y es un retorno a la raíz y a la ciudad natal de Doctor Krápula. Nos devolvimos a Bogotá a grabar, grabamos en Bogotá, compusimos en Bogotá, nos reconectamos con nuestra ciudad y con el espacio y el entorno que vio nacer y crecer a Doctor Krápula.
Tomando en cuenta que es un álbum del que todavía faltan cosas por saber, ¿Cómo es para Doctor Krápula ese momento en el que tienen que decidir cuándo entrar y, sobre todo, cuándo salir del estudio? ¿Cómo se decide que la canción ya está o, por el contrario, que hay que seguir arreglando o revisando detalles?
En cada disco es diferente. Por ejemplo, en Arte Es Resistencia, tuvo un proceso de mezcla larguísimo, casi de un año. La composición fue muy rápida, pero digamos que el trabajo, porque estábamos entre giras, se hacía muy lento.
Pero en este proceso de lo nuevo que estamos haciendo, nosotros compusimos muchas canciones. Escribimos canciones, les dimos armonía, les dimos forma y se las presentamos a Juan Pablo Vega, porque esta vez volvimos a usar la figura del productor, que no la teníamos desde Viva el Planeta en 2012. El productor fue Andrés Castro, pues que era el productor de, de Carlos Vives y de un montón de artistas.
Entonces volvimos a la figura del productor, que facilita ese proceso porque tú llegas allá con las composiciones y el productor dice: “Lo que hay que grabar es esto y propongo que se grabe de esta forma”, se encarga de ajustar la mezcla y de dar esa última palabra. Entonces estas canciones las compusimos, entramos al estudio en cuatro días y en tres días de mezcla ya quedaron listas.
Seguimos ahora componiendo para volver a entrar al estudio, hacer otra ronda de grabación, de producción, hasta que completemos el álbum. Son procesos muy diferentes, siempre. También influye que, por ejemplo, hace dos años todos estábamos viviendo en Alemania y eso hacía la grabación diferente. Ahora la mitad vive en Alemania y la mitad vive en Colombia. Entonces eso hace una grabación diferente, una composición diferente. Varía, pero uno siente cuando una canción ya está lista. Hay gente que siente que sus canciones nunca están listas [risas]. Las nuestras siempre que están compuestas, ya lo que necesitan es grabarse, y ya.
Mencionaba el cambio de domicilio de Alemania para devolverse a Colombia. ¿Ese tipo de circunstancias es el que alimenta el fuego creativo de Doctor Krápula, o son otras cosas? ¿Cómo se mantiene vivo eso, con tantos años de carrera?
Sí, claro. Definitivamente movernos por el mundo, migrar, luego inmigrar, luego movernos, todo eso alimenta muchísimo. Estar haciendo discos, ya estamos haciendo casi el disco número 12 o 13, no me acuerdo. Hacer álbumes, grabar, componer es lo que mantiene ese fuego vivo.
Pero además hay una cosa que mantiene nuestro fuego más vivo y es la situación mundial. O sea, estamos en medio de terremotos, de tsunamis, del crecimiento en el mundo del fascismo, estamos viendo genocidios, invasiones, violencias, un montón de cosas que, pues como que nos invitan a decir: “Venga, hagamos canciones, hablemos sobre esto, toquemos estos temas”. Nuestra herramienta es esa,la música. También, pues, canciones de amor y canciones de contemplación y poesía también, cierto, pero el vivir y el ser sensibles son lo que nos abre a nosotros el fuego de hacer canciones y de seguir tocando por todo el mundo.

Hay una percepción que no sé si usted la comparta, pero en los 2000 había una sensación de que las bandas o los artistas intentaban alejarse de estos temas espinosos, de la sociedad y de la política. No querían mojarse o estar ligados a un panfleto. Pero, al menos hasta cierto punto, eso dio un giro en los últimos años, con ciertos artistas que ya le están dando más la cara a la situación, a su manera, claro. Quizás Bad Bunny es un ejemplo. ¿Coincide con esa percepción?
Cuando nosotros hicimos la banda, la hicimos también porque sentíamos que había un vacío en ese aspecto. Cuando Doctor Krápula nació, nosotros éramos fans del rock and roll, nosotros íbamos a conciertos de otras bandas. Nos conocimos yendo a conciertos. Es decir, nosotros no estudiábamos ni en el mismo colegio ni en la misma universidad, ni somos amigos de la cuadra. Era de nada más que ir a conciertos.
Y cuando empezamos a armar la banda, la discusión central era que hacía falta una banda, que hacía falta más artistas que alzaran la voz, que tuvieran un contenido social dentro de su música, que tomaran postura. Nuestra primera canción como banda, compuesta, arreglada y grabada para Doctor Krápula, fue Tauricida, que es una canción con un activismo puro contra las corridas de toros.
Desde ese punto ya arrancamos nosotros con ese compromiso, pero tienes razón. En esa época había mucha carencia de postura. Hoy en día se ve un poco más, pero yo siento que hace falta más. Ahí vemos, por ejemplo, luego nació Calle 13 y todo el trabajo de René y como con su activismo. Lo que hizo Bad Bunny está muy interesante. Siento que en realidad pudiera ser un poco más de frente y más directo, pero con que exista esa intención también está chévere.
Es importante porque eso le mueve también la fibra a la gente que está escuchando la música, sin importar el género. Porque es que además se tenía la creencia equivocada de que los que tenían que levantar la voz siempre eran los rockeros. Pero se puede alzar la voz desde la electrónica, desde la cumbia, desde el vallenato, desde cualquier esquina, desde el teatro, desde la gráfica, desde el muralismo... desde todo lado se pueden hacer denuncias, se pueden hacer críticas, se pueden hacer llamados, se puede sembrar conciencia desde todas las áreas del arte. Y ahí sí creo que sí hay una efervescencia en ese aspecto gráfico y plástico, creo que sí la cosa ha avanzado mucho más.
En cuanto a este resurgimiento del fascismo que menciona, ¿En qué puede contribuir un evento como el Cordillera, a ser un contrapeso a ese tipo de situaciones, desde su punto de vista?
Pues yo creo que desde que el espacio masivo exista y haya un escenario para que se suba una banda como Doctor Krápula, ya hay una contribución muy grande. Es decir, ahí no se está sesgando a los artistas por su postura. Como sí pasó en alguna época que el Rock al Parque durante unos años estuvo politizado y básicamente nos dijeron: “Ustedes aquí no van a tocar mientras la administración sea de X o de Y”. ¿Cierto? Había claramente una censura. El Cordillera ha mantenido esa libertad. Es un evento privado y es un evento que genera dinero, pero es un evento que nunca ha tocado la curaduría por la postura de las bandas o de los artistas. Esa es una realidad.
Entonces, el solo hecho de no sesgar y de no dejar por fuera propuestas solamente por su postura, ya es un aporte muy grande. Desde que existan los festivales, los conciertos y estos no empiecen a sesgar artistas por sus posturas o sus canciones, yo creo que eso ya es un aporte muy, muy importante.
Pero yo creo que esa no es la labor de los festivales, esa es la labor más bien de los artistas y del público y de la gente en general, como darse cuenta de lo que está sucediendo. Denunciar, no tener miedo, porque tú sabes que el fascismo lo que quiere es a la gente asustada. Los quieren con miedo, en silencio, entonces amedrentan y el lenguaje es violento, y persiguen y perfilan. Hay casi medio país que no está de acuerdo con esa figura. Y otra gran parte de la que está apoyando esa movida. Esa misma gente que está impulsando y diciendo que eso es lo que se necesita, en un punto se va a dar cuenta y siento que va a haber mucho arrepentimiento por parte de mucha gente por esa elección.
¿Qué puede esperar el público de Doctor Krápula en Cordillera?
Mario Muñoz: Nosotros estamos ajustándonos para volver al formato de Doctor Krápula con sección de vientos. Entonces, vamos a tener unos músicos invitados que van a darle esa sección brass en vivo a la presentación.
Vamos a hacer una selección de repertorio que recorra bien, que resuma un poquito en una hora esa larga discografía, y nos traemos también unos apoyos visuales que van a tener unos mensajes que consideramos muy importante compartir con el público bogotano.
Y bueno, mucha energía sobre todo. Yo creo que va a ser un reencuentro con el público bogotano apoteósico. Todavía no sabemos si vamos a tocar ahí nuestro nuevo sencillo, Infinito Paralelo. Definitivamente, La Cumbia Antifascista, yo creo que debería ir. Pero eso está en discusión, digamos, [risas] porque es muy poco tiempo.




