
Dormir con luz nocturna, incluso en niveles bajos, se asoció con cambios cardíacos medidos por imagen en una investigación de la Universidad de Tulane, Estados Unidos, publicada en European Heart Journal.
El estudio halló que superar los 3 lux durante el sueño se vinculó con un engrosamiento del músculo del corazón y con una menor eficacia de bombeo, un patrón que podría elevar el riesgo de enfermedad cardiovascular a futuro. Se estima que 3 lux equivalen aproximadamente a la luz de la luna o a la iluminación que se filtra por debajo de una puerta cerrada.
La investigación analizó a 11.000 personas sin enfermedad cardiovascular previa que integraban UK Biobank. Todos llevaron un sensor de muñeca durante siete días para registrar la luz nocturna y, tres años después, se les realizó una resonancia magnética cardiovascular para evaluar la estructura y la función del corazón.
La luz artificial nocturna también afecta la función inmunológica, favorece procesos neuroinflamatorios, interfiere en el metabolismo e influye en la regulación emocional, según el neurocientífico Randy Nelson, director del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Virginia Occidental en una entrevista de Genomic Press Innovators & Ideas publicada en Brain Medicine.
Qué descubrió el estudio y por qué importa

Los autores observaron que, frente a quienes no estuvieron expuestos a luz durante la noche, las personas que durmieron con más de 3 lux presentaron engrosamiento de las paredes del ventrículo izquierdo y una reducción del espacio interno de esa cavidad. También detectaron una menor capacidad del músculo cardíaco para contraerse en cada latido, un marcador temprano de disfunción.
El estudio describió además daños en otras dos cavidades del corazón. La magnitud de las alteraciones aumentó a medida que la habitación tuvo más iluminación.
Lu Qi, autor principal del trabajo y director del Centro de Investigación sobre la Obesidad de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, sostuvo que entre el 24% y el 49% del impacto observado sobre el corazón se explicó por una menor duración del sueño, definida como menos de cinco o seis horas. Según indicó, esa reducción del descanso sería una consecuencia directa de la exposición a la luz nocturna.
Qi añadió que el resto del riesgo podría relacionarse con otros factores. Entre ellos mencionó el estrés y cambios biológicos vinculados con la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
La investigación encontró que la exposición a luz nocturna por encima de 3 lux durante el sueño se asoció con remodelación del músculo cardíaco y con una peor contracción del corazón. Ese mecanismo importa porque el engrosamiento de las paredes cardíacas puede llevar a insuficiencia cardíaca.
Qué nivel de oscuridad recomiendan los expertos

Para un sueño reparador, los expertos recomendaron que el dormitorio no supere 1 lux, un nivel de oscuridad marcado.
Por ejemplo, 3 lux equivalen aproximadamente a la iluminación que refleja la luna llena o a la que se filtra por debajo de una puerta cerrada.
Las fuentes de iluminación que podrían elevar la exposición incluyeron el brillo de un teléfono inteligente con la pantalla hacia arriba, la luz de un despertador digital y la contaminación lumínica procedente del exterior.
Los expertos señalaron que bloquear la luz nocturna suele ser relativamente sencillo. Entre las opciones mencionaron cortinas gruesas o blackout en las ventanas, apagar las luces del pasillo y usar tiras opacas en puertas y bordes por donde se filtre iluminación.
Si la luz persiste, usar un antifaz para dormir. Para las lámparas de lectura de la mesa de luz, se recomiendan bombitas de luz blanca cálida, ámbar intenso o roja, con temperaturas de color bajas o casi nulas; si se necesita una luz nocturna, debe ser tenue, a ras del suelo y con tonos rojizos o marrones.
Cinco consejos para reducir la luz del dormitorio

La doctora Sofía Luján, neuróloga, miembro de la Unidad de Medicina del Sueño de Fleni brindó a Infobae los siguientes consejos para evitar la contaminación lumínica:
- Reducir el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir.
- Usar luces cálidas y tenues por la noche (ideal si fueran ámbar o rojizas) o incluso utilizar lentes que filtran el espectro de luz azul: blublockers.
- Mantener horarios regulares de sueño y alimentación.
- Exponerse a luz natural durante la mañana, lo que ayuda a reforzar el ritmo circadiano.
- Crear un entorno de descanso sin luz ni ruido excesivo.




