Dos aviones sobrevolaron a metros del estadio en Sudáfrica y generaron pánico
Buenos Aires, 29 agosto (NA) – El rugido del estadio DHL de Ciudad del Cabo estaba en su punto máximo. Los Springboks y los All Blacks disputaban uno de los partidos más esperados del año, con 55.000 personas colmando las tribunas. Pero a los 23 minutos del primer tiempo, el estruendo que se escuchó
Cadena LáserVía Noticias Argentinas4 min de lectura

Buenos Aires, 29 agosto (NA) – El rugido del estadio DHL de Ciudad del Cabo estaba en su punto máximo. Los Springboks y los All Blacks disputaban uno de los partidos más esperados del año, con 55.000 personas colmando las tribunas.
Pero a los 23 minutos del primer tiempo, el estruendo que se escuchó no vino del campo de juego: dos aviones militares sudafricanos irrumpieron sobre el cielo del estadio, descendieron más de lo previsto y pasaron a escasos metros del techo, generando un momento de tensión que quedó registrado en cientos de videos y que, según especialistas, “pudo terminar en una tragedia histórica”.
El sobrevuelo formaba parte de un show aéreo programado como homenaje previo al clásico del Rugby Championship. Sin embargo, algo salió mal. Las aeronaves —dos Hawk Mk120, utilizados por la Fuerza Aérea Sudafricana para entrenamiento avanzado— ejecutaron una maniobra de descenso brusco que no estaba prevista en el protocolo original.
En las imágenes difundidas por medios locales se observa cómo los aviones pasan tan cerca del estadio que las cámaras temblaron y miles de espectadores se agacharon instintivamente.
“Fue surrealista, sentimos que el avión tocaba el techo”, relató un hincha sudafricano en redes sociales. Otros asistentes describieron que el sonido fue tan fuerte que por unos segundos se perdió la transmisión interna del estadio. Jugadores de ambos equipos miraron hacia arriba, desconcertados, mientras el árbitro detuvo el juego por precaución.
La Fuerza Aérea Sudafricana emitió un comunicado horas después, en el que reconoció que la maniobra “se ejecutó a una altitud inferior a la planificada” y anunció la apertura de una investigación interna.
Fuentes militares citadas por medios sudafricanos señalaron que los pilotos habrían enfrentado una corriente descendente inesperada, lo que obligó a corregir la trayectoria en segundos. Sin embargo, especialistas en aviación consultados por la prensa internacional advirtieron que el margen de error fue “inaceptable” para un evento con miles de personas en un recinto cerrado.
El incidente recordó otros episodios de riesgo en espectáculos deportivos. En 2018, un avión de la Fuerza Aérea francesa sobrevoló el Stade de France y dejó una estela de humo que ingresó al estadio; en 2022, un helicóptero militar en India descendió demasiado cerca de un estadio de cricket. Pero ninguno de esos casos tuvo un nivel de proximidad tan extremo como el ocurrido en Ciudad del Cabo.
Las autoridades locales informaron que no hubo heridos ni daños estructurales, pero confirmaron que el estadio será sometido a una revisión técnica para descartar vibraciones anómalas en la estructura superior. La municipalidad de Ciudad del Cabo pidió explicaciones formales al Ministerio de Defensa y exigió que los protocolos de espectáculos aéreos sean revisados antes de futuros eventos deportivos.
En paralelo, la federación sudafricana de rugby (SARU) expresó su preocupación y aclaró que el show aéreo había sido autorizado por el gobierno nacional. “La seguridad de los espectadores es nuestra prioridad absoluta”, señaló la entidad en un comunicado, y confirmó que solicitará un informe detallado sobre la maniobra.
Los videos del incidente se viralizaron en minutos. En uno de ellos, grabado desde la platea alta, se observa cómo los dos aviones pasan tan cerca que las alas parecen rozar el borde del estadio. En otro, tomado desde el campo de juego, el sonido del motor eclipsa los gritos del público y genera un silencio abrupto. La prensa internacional calificó el episodio como “una escena cinematográfica que pudo terminar en desastre”.
Expertos en seguridad aérea explicaron que los sobrevuelos en eventos deportivos requieren una planificación milimétrica: altitud mínima, trayectoria fija, velocidad controlada y comunicación constante con la torre de control. Cualquier variación, incluso de pocos metros, puede generar un riesgo extremo. En este caso, la combinación de un estadio cerrado, una multitud y aeronaves de alta velocidad elevó el nivel de peligro.
El gobierno sudafricano enfrenta ahora críticas por haber autorizado un show aéreo tan cercano a un estadio lleno. Legisladores opositores pidieron suspender este tipo de exhibiciones hasta que se revisen los protocolos. En redes sociales, miles de usuarios cuestionaron la decisión y reclamaron que se priorice la seguridad por encima del espectáculo.
A pesar del susto, el partido continuó minutos después. Los jugadores retomaron el juego y el público volvió a la euforia habitual del clásico. Pero el incidente dejó una marca: la sensación de que, por unos segundos, el rugby sudafricano estuvo a punto de quedar asociado a una tragedia aérea.
“Nunca vi algo así en un estadio. Fue impresionante y aterrador al mismo tiempo”, dijo un periodista local. La frase resume el impacto de un episodio que, aunque terminó sin consecuencias, abrió un debate urgente sobre seguridad aérea y responsabilidad institucional.
Agencia NA.



