Dos personas armadas con cuchillos murieron a manos de la Policía de Nueva York en Times Square y en el puente de Brooklyn con apenas cuatro días de diferencia, en episodios que pusieron a prueba los límites del nuevo modelo de atención a crisis de salud mental que impulsa el alcalde Zohran Mamdani.
La primera víctima fue Pamela Cisneros, de 49 años, quien el lunes 1 de septiembre apuñaló a dos personas en Times Square: mató a Erin Piacenti, de 32 años, el primer día que regresaba al trabajo tras su licencia de maternidad, e hirió a Tak Kam, de 68 años, turista de Rhode Island que paseaba con su esposa. Cuando los agentes intentaron que Cisneros soltara el arma durante cuatro minutos sin éxito, la abatieron.
El viernes de esa misma semana, en el puente de Brooklyn, Chaun Bottom, de 41 años y vecino del Bronx, trepó los cables de la estructura alrededor de las 3:28 de la madrugada.
Miembros de la Unidad de Servicios de Emergencia (ESU) escalaron hasta él y negociaron durante casi una hora antes de dispararle cuando se abalanzó sobre ellos con un cuchillo en mano, informó The New York Times.

Estas dos muertes —la octava y novena por disparos policiales en Nueva York en lo que va de 2026, según la fiscalía general del estado— están siendo investigadas por la División de Investigación de la Fuerza del Departamento de Policía (NYPD) y por la Oficina de Investigación Especial del fiscal general de Nueva York, un procedimiento estándar cada vez que alguien muere en un enfrentamiento con agentes del orden.
Mamdani respaldó a los agentes pero defiende su plan de salud mental
Mamdani, quien durante su campaña prometió que profesionales de salud mental atenderían ciertos llamados de emergencia, salió a defender públicamente la actuación de los agentes en ambos casos.
Tras el ataque en Times Square, el alcalde elogió a los oficiales que “intervinieron e impidieron que un ataque horrible se convirtiera en algo aún peor”. Reconoció, además, que su plan de respuesta con trabajadores sociales “no sería aplicable cuando existe una amenaza de violencia”.
Cuatro días después, al referirse a lo ocurrido en el puente de Brooklyn, Mamdani señaló que los agentes habían intentado calmar la situación durante aproximadamente una hora y que habían instado a Bottom a no saltar. “El hombre sostenía un cuchillo y amenazó a los oficiales”, explicó el alcalde.
En marzo de este año, Mamdani creó la Oficina de Seguridad Comunitaria con el objetivo de reformar el abordaje policial de personas con enfermedades mentales.
El portavoz de la alcaldía, Sam Raskin, precisó que la administración está enfocada en brindar asistencia de salud mental antes de que las situaciones escalen a incidentes violentos. “La administración Mamdani cree que prevenir la tragedia comienza con invertir en apoyo”, planteó.
Expertos advirtieron sobre los riesgos de disparar en Times Square
Especialistas en seguridad pública que analizaron los videos de ambos episodios coincidieron en que los agentes estaban justificados al abrir fuego. Kenneth Quick, ex inspector del NYPD y docente en la Universidad DeSales de Pensilvania, describió ambas situaciones como emergencias en las que los oficiales debían actuar de inmediato. “No había mucho más que pudieran hacer en ese momento”, sostuvo en New York Times.
Sin embargo, el tiroteo contra Cisneros generó cuestionamientos específicos sobre el riesgo que representó disparar en pleno Times Square. Philip Stinson, criminólogo de la Universidad Estatal de Bowling Green en Ohio, consideró que el procedimiento fue peligroso. “Eso fue muy arriesgado, la forma en que dispararon”, señaló. “Hay personas, incluidos agentes, directamente en la línea de fuego”.

La comisaria Jessica Tisch defendió la conducta de sus oficiales. Según Tisch, los agentes intentaron durante cuatro minutos que Cisneros soltara sus armas sin obtener respuesta. “Los oficiales hicieron exactamente lo que están entrenados para hacer”, declaró la funcionaria.
Por su parte, el padre de la atacante, Mario Cisneros, tampoco culpó a la policía por la muerte de su hija. “Actuó como un animal”, aseguró.

La estructura del puente limitó la capacidad de maniobra de los agentes
En el caso de Bottom, el comandante de la ESU, Gerry Dowling, explicó que los agentes debieron asegurarse con arneses a los cables de la estructura, lo que “impactó drásticamente la velocidad de sus movimientos”. Durante la negociación, Bottom habría dicho: “Quiero morir. Quiero que me maten. Tengo una bomba. No me van a hacer hacerle algo malo a los policías”.
Cuando Bottom comenzó a descender rápidamente por el mismo cable al que estaban enganchados los agentes, estos intentaron retroceder, pero no pudieron moverse tan rápido como él. “Cuando el hombre estuvo a aproximadamente un metro de distancia del miembro más cercano de la ESU, levantó el brazo con el cuchillo extendido hacia el oficial”, señaló un comunicado oficial.
En ese momento, un agente apostado en el tablero del puente disparó una sola vez. Bottom fue trasladado al Hospital Bellevue, donde murió. En la escena se hallaron un cuchillo y una linterna.

Prevención temprana: el modelo que impulsa la alcaldía
Expertos y funcionarios coinciden en que los trabajadores de salud mental no pueden intervenir de forma segura cuando un individuo armado ya está en plena crisis.
Dana Rachlin, cofundadora de We Build the Block, un grupo de seguridad pública con sede en Brooklyn, apoyó el plan del alcalde para usar profesionales de salud mental en intervenciones tempranas, y subrayó que un sistema de salud mental más eficaz es fundamental para prevenir estos episodios.
“Hay un millón de cosas que suceden antes de ese momento en que la policía se encuentra con esa persona”, afirmó Rachlin al New York Times. Y añadió: “Tenemos que cultivar el entorno para que estas cosas funcionen”.
El ex inspector Quick también respaldó el modelo de intervención temprana, pero fue categórico respecto a los dos casos de la semana pasada: las situaciones ya estaban “demasiado lejos y en aguas demasiado peligrosas” para que cualquier otro enfoque hubiera sido viable.




