Dos estudiantes universitarias de Florida International University (FIU) contribuyeron a que la Fiscalía del condado de Miami-Dade realizara más de 20 arrestos por tráfico humano durante el Mundial 2026, desempeñándose como analistas de inteligencia dentro de la Unidad de Tráfico Humano de esa oficina.
Sophia Marticorena y Klaudia Litardo, ambas estudiantes de último año en el Jack D. Gordon Institute for Public Policy de FIU, analizaron registros públicos, evidencia digital, actividad en redes sociales y conexiones financieras para ayudar a los investigadores a construir casos penales contra personas que intentaron aprovecharse del flujo masivo de turistas que llegó a la ciudad.

Miami figura de forma consistente entre las regiones del país más afectadas por el tráfico humano. La llegada de cientos de miles de personas durante eventos de gran escala convierte a hoteles y centros de transporte en escenarios donde tanto traficantes como víctimas pueden mezclarse con el turismo habitual.
Durante la Copa del Mundo, diferentes agencias locales, estatales y federales coordinaron operativos ampliados para detectar y desarticular redes de explotación antes de que pudieran actuar.
Las estudiantes actuaron como analistas, no como observadoras
El rol de Marticorena y Litardo dentro de la Fiscalía fue operativo desde el primer día. Como analistas de datos, rastrearon patrones de comportamiento de presuntos agresores, elaboraron informes de inteligencia y prepararon material que los investigadores y fiscales utilizaron para sustentar sus casos.
“Los analistas son verdaderamente la columna vertebral de una investigación”, aseguró Marticorena, estudiante de justicia penal, en declaraciones difundidas por la Universidad. Y agregó: “A veces el dato más pequeño es el que termina poniendo a un agresor tras las rejas”.
Mientras que Litardo, cuya especialidad es relaciones internacionales, subrayó el carácter colectivo del trabajo: “Una persona revisa registros financieros, otra monitorea redes sociales, alguien más recopila registros públicos. Cada uno aporta una pieza distinta hasta que el panorama completo toma forma”. Ese engranaje, según las alumnas, fue determinante para que las operaciones culminaran en arrestos.

Identificar a un traficante requiere aprender a leer comportamientos
Uno de los mayores desafíos del trabajo, según Marticorena, fue aprender a distinguir señales que no resultan evidentes a primera vista. “Es difícil señalar a alguien y decir ‘esa persona es un traficante’”, afirmó en declaraciones a NBC 6. “Tuvimos que aprender los diferentes comportamientos, las personalidades y las señales”.
Esa capacidad de reconocimiento, construida a lo largo del verano estadounidense, fue parte central de su aporte a los casos.
El perfil de las personas investigadas también desafió las percepciones previas de las estudiantes. “Estos individuos no lucen como uno imagina”, señaló Marticorena según el comunicado de FIU. Quien a su vez, comentó: “Pueden ser tu vecino, alguien parado junto a ti en un supermercado, o una persona con la que interactuas todos los días”.
La dificultad de identificar a los agresores en medio de una ciudad con flujo turístico elevado hizo que la labor analítica fuera aún más determinante para el éxito de los operativos.
La Fiscalía abrió sus puertas a estudiantes sin formación en Derecho por primera vez
La pasantía representó un hito institucional para la Fiscalía del condado de Miami-Dade: fue la primera vez que la oficina incorporó a estudiantes que no cursaban una carrera de Derecho.
Hasta ahora, ese tipo de oportunidades estaba reservado a estudiantes de facultades jurídicas. La decisión implicó reconocer el valor que analistas de inteligencia con formación universitaria pueden aportar a investigaciones complejas.
Katherine Fernández Rundle, fiscal del condado, destacó la contribución de ambas en el comunicado oficial de FIU. “La destacada iniciativa, entusiasmo y profesionalismo demostrados por Sophia y Klaudia fueron fundamentales para el éxito del Grupo de Trabajo contra el Tráfico Humano de la Fiscalía durante el Mundial de Fútbol 2026 de la FIFA”, afirmó.
“Su compromiso y capacidad de resolución de problemas demuestran el impacto inspirador que pueden tener jóvenes mujeres comprometidas en nuestra comunidad y en la lucha contra el tráfico humano”, concluyó el fiscal.

El Instituto Gordon las preparó con herramientas aplicables
Tanto Marticorena como Litardo atribuyeron su desempeño en la pasantía a la formación recibida en el Jack D. Gordon Institute for Public Policy. “Los cursos que tomé en el Instituto me enseñaron las habilidades fundamentales para trabajar en cualquier campo que requiera recopilación de inteligencia y análisis de datos”, afirmó Marticorena.
Por su parte, Litardo coincidió: “Pude utilizar las habilidades de comunicación, análisis y escritura que aprendí allí para destacarme en esta pasantía y sentirme muy preparada para futuras oportunidades laborales”.
Para las estudiantes, esta experiencia terminó de definir su trayectoria profesional. “Esto solidificó que es lo que quiero hacer por el resto de mi vida”, aseguró Marticorena, quien se graduará en diciembre de 2026, al igual que su compañera.



