
El empresario Bernie Ecclestone afirmó que fue interceptado por la policía en un aeropuerto de Portugal por introducir en el país una escopeta que tenía intención de utilizar en una competición de tiro al plato, pero negó haber sido detenido.
El exjefe de la Fórmula 1, de 95 años, declaró a Press Association que tuvo que "entregar" el arma porque no disponía de la documentación adecuada, pero negó que hubiera sido detenido.
El incidente tuvo lugar el lunes después de que Ecclestone aterrizara en Cascais --cerca de la capital, Lisboa-- en un vuelo procedente de Suiza.
Ecclestone, que dirigió la F1 durante cuatro décadas antes de ser destituido en 2017, afirmó que habló con los funcionarios de aduanas y con "cuatro agentes de policía" durante aproximadamente una hora.
Al explicar lo sucedido, Ecclestone declaró a PA: "Iba a participar en Portugal en una competición de tiro al plato, de la que me enteré hace solo unos días porque Fabiana (su esposa) conoció a alguien cuando regresaba de Brasil a Portugal. Él le dijo que iba a participar en una competición de tiro al plato. Así que me llamó y me dijo: "Hay algo aquí que deberías ir a ver. ¿Por qué no te pasas y te apuntas?". Y yo le respondí: "Bueno, no sería mala idea", apeló.
"Como ya tengo armas en Suiza, que han sido importadas correctamente, oorque allí practicamos un poco el tiro al plato, me traje el arma conmigo. Pasé por la aduana y allí me conocen muy bien. Me preguntaron: "¿Algo que declarar?". Y yo respondí: "No, nada en realidad, solo las cosas personales habituales", añadió.
Señaló que no tenía el llamado "libro azul" para el arma. La policía le indicó que, en efecto, había intentado importar un arma al país. Le pidieron que entregara el arma, pagara los aranceles correspondientes y la importara temporalmente.
En respuesta a las noticias de que había sido detenido, Ecclestone respondió lo siguiente: "No. La policía se mostró muy servicial e hizo todo lo posible para evitar que tuviéramos que hacer lo que teníamos que hacer".
Hace cuatro años, Ecclestone llevaba una pistola consigo antes de embarcar en un vuelo en São Paulo, Brasil. La policía lo detuvo y tuvo que pagar 6.000 reales brasileños (1.000 libras esterlinas) a las autoridades locales. La pistola fue confiscada.

