Estados Unidos aprobó una línea de US$10 millones para ampliar el crédito a mipymes hondureñas. (FOTO: Infobae)

Estados Unidos aprobó una operación por US$10 millones, aproximadamente L268,5 millones, destinada a ampliar el acceso al crédito para micro, pequeñas y medianas empresas hondureñas.

Pero el dinero no será entregado directamente al Gobierno de Honduras.

La Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) aprobó el préstamo a MiCrédito, financiera que opera en Honduras desde 2023 y que será la encargada de canalizar los recursos hacia pequeños empresarios.

La operación fue formalizada este 8 de septiembre en Washington durante una ceremonia entre representantes de la DFC y MiCrédito.

La DFC financiará a MiCrédito con US$10 millones (L268,5 millones). Al menos la mitad de los recursos deberá respaldar compras de bienes y servicios estadounidenses. (FOTO: DFC)

La mitad del dinero tendrá un objetivo específico

Uno de los detalles más importantes del acuerdo es que al menos 50% del financiamiento deberá utilizarse para respaldar el comercio entre Estados Unidos y Honduras.

Eso significa que unos US$5 millones, alrededor de L134,25 millones, estarán vinculados a la adquisición de productos o servicios estadounidenses.

Entre los bienes mencionados figuran tractores, equipos de cosecha, sistemas de irrigación y bombeo, así como fertilizantes comercializados por empresas de Estados Unidos.

La lógica es doble: facilitar crédito a pequeños negocios hondureños y, al mismo tiempo, fortalecer las cadenas comerciales estadounidenses.

¿Quién puede beneficiarse?

MiCrédito trabaja principalmente con micro y pequeños empresarios de sectores como comercio, servicios y actividad agropecuaria.

La financiera reporta más de 15.200 clientes de crédito y 26 sucursales en Honduras, según la información divulgada durante el anuncio.

Eso no significa que los US$10 millones serán repartidos directamente entre 15.200 personas.

La institución deberá convertir esa línea de financiamiento en nuevos préstamos sujetos a sus propias políticas de crédito, análisis de riesgo, tasas y condiciones.

Ese será uno de los puntos que determinará el impacto real del acuerdo: cuánto costará finalmente ese financiamiento para el pequeño empresario hondureño.

Los recursos serán canalizados mediante la financiera MiCrédito y no directamente por el Gobierno. (FOTO: Diario Paradigma)

La operación llega en medio de un contexto complicado para muchas mipymes.

Durante 2026 distintos sectores empresariales han advertido sobre costos elevados de electricidad, alquileres, insumos y financiamiento, factores que reducen márgenes y dificultan inversiones.

El acceso al crédito es especialmente sensible para pequeños negocios porque suelen tener menos garantías, historial financiero más reducido o mayores dificultades para obtener préstamos en condiciones competitivas.

La CNBS mantiene precisamente la inclusión financiera como uno de los ejes para ampliar el acceso de personas y empresas a servicios formales.

Agricultura y sequía entran en la ecuación

El presidente del Banco Central de Honduras, Roberto Lagos, vinculó el acuerdo con la necesidad de estimular empleo privado en un momento en que la sequía está afectando diversas comunidades y actividades productivas.

Ese componente es especialmente relevante para productores que podrían requerir financiamiento para sistemas de irrigación, bombeo o maquinaria agrícola.

MiCrédito ofrece precisamente productos destinados a negocios y actividad agrícola dentro de su cartera hondureña.

Al menos la mitad del financiamiento deberá respaldar comercio entre Honduras y Estados Unidos. (FOTO: La Tribuna)

La naturaleza de la operación también debe quedar clara. Los US$10 millones no constituyen una donación ni un subsidio directo para las mipymes.

Es financiamiento que llega a través de una institución privada y que posteriormente será colocado mediante créditos.

Por eso, el éxito no se medirá únicamente por cuánto dinero desembolse la DFC.

Habrá que observar cuántos pequeños negocios logran acceder, a qué tasas, para qué inversiones y si esos préstamos realmente se traducen en empleo y mayor producción.

Para Washington, además, la operación tiene otro resultado buscado: que parte de ese crecimiento hondureño también compre bienes estadounidenses.