
El interés por emprender atraviesa a una parte amplia de la población de 50 años o más en El Salvador. Según una encuesta de Crecenta, el 85% de las personas consultadas manifestó interés en crear un negocio propio o generar ingresos por cuenta propia, un dato que apunta a las oportunidades y necesidades económicas de un grupo etario en crecimiento.
Crecenta es un centro especializado, también definido como “hub plateado”, creado por Grupo Agrisal y BID Lab. Su trabajo se enfoca en impulsar iniciativas, productos y servicios para personas mayores de 50 años, una población que gana peso en un país donde la natalidad ha descendido de forma sostenida.
Ana Isabel Hernández, gerente de Innovación de Agrisal e integrante del equipo de Crecenta, explicó que el interés detectado no implica necesariamente la creación de emprendimientos tecnológicos o startups. La encuesta consultó sobre la disposición a iniciar una actividad propia que permita obtener recursos.
“No necesariamente son emprendimientos, pero sí generar un negocio o ingresos propios, de alguna manera”, señaló Hernández. Parte de las personas consultadas también planteó la posibilidad de desarrollar esas actividades junto con familiares u otros integrantes de su comunidad.

El cambio demográfico que enfrenta El Salvador impacta en el diseño de espacios, productos y servicios. Para Hernández, las empresas y las instituciones deben considerar las necesidades de una población mayor de 50 años que conserva movilidad, participa de actividades recreativas y deportivas y utiliza herramientas digitales.
“No tenemos que pensar en esta población que está envejeciendo como la población que no tiene movilidad o que no puede hacer las cosas”, sostuvo. La representante de Crecenta afirmó que muchas personas de estas edades se mantienen activas y requieren soluciones adecuadas a sus hábitos de consumo y participación social.
La adaptación alcanza desde restaurantes y espacios de ocio hasta productos financieros y plataformas tecnológicas. En el ámbito bancario, la encuesta detectó que cerca del 90% de los consultados consideró que no podía acceder por sí solo a un crédito productivo. Muchos perciben que necesitan garantías, firmas solidarias o respaldo patrimonial de familiares para obtener financiamiento.
En ese sentido, Crecenta trabaja con Banco Integral en un producto crediticio destinado a la productividad de las personas mayores de 50 años. Hernández sostuvo que el desafío para el sistema financiero pasa por ampliar alternativas que respondan a las condiciones de este grupo, sin depender de mecanismos de respaldo de terceros.
El 97% de los consultados en zonas urbanas tiene un teléfono inteligente
La tecnología aparece como otro de los campos que requiere ajustes. Según la encuesta de Crecenta, el 97% de las personas de 50 a 85 años entrevistadas en áreas urbanas tenía un teléfono inteligente, lo que supone acceso a internet mediante conexión móvil o wifi.

El relevamiento se concentró en ciudades importantes, con mayor presencia de personas residentes en San Salvador. Hernández indicó que el dato corresponde a zonas urbanas y no precisó una cifra equivalente para las áreas rurales.
La posesión de un teléfono inteligente no garantiza que las plataformas digitales estén diseñadas para este público. Tamaños de letra, interfaces, procesos de registro y formas de atención son algunos de los aspectos que pueden limitar el uso de aplicaciones bancarias, comerciales o de servicios.
La encuesta de Crecenta sitúa el debate sobre la población mayor de 50 años en dos frentes: su capacidad para generar ingresos y consumir servicios, y la necesidad de que empresas, instituciones y desarrolladores incorporen cambios ante el envejecimiento demográfico del país.
La tasa de fecundidad cayó de siete hijos por mujer a 1.72
El crecimiento de este segmento de la población está vinculado a una transformación demográfica de largo plazo. De acuerdo con los datos difundidos por Crecenta, en los años cincuenta una mujer salvadoreña tenía en promedio siete hijos. En la actualidad, el promedio se ubica en 1.72 hijos por mujer.

La cifra se encuentra por debajo del nivel de reemplazo poblacional, que suele ubicarse cerca de 2.1 hijos por mujer. Si la tendencia se mantiene, la población podría reducirse en las próximas décadas, según la explicación ofrecida durante un taller con periodistas.
Hernández indicó que existen proyecciones con distintos escenarios sobre el número de habitantes que tendrá el país hacia finales de siglo. Entre las estimaciones más pesimistas, mencionó la posibilidad de que El Salvador tenga cerca de 1.1 millones de habitantes en 2,100, aunque aclaró que ese resultado dependería de una caída más pronunciada de la fecundidad.
La disminución de los nacimientos cambia la composición de la población. Las generaciones que hoy tienen entre 20 y 29 años avanzarán hacia los grupos de mayor edad, mientras que la base de la pirámide demográfica se reduce por la menor cantidad de niños que nacen cada año.




