Susana Blaya

Glasgow (Reino Unido), 10 sep (EFE).- Una gran tela suspendida por varios puntos y en movimiento sobre un único intérprete abrió este jueves en Glasgow el estreno mundial de ‘Entress’, una coreografía del Scottish Ballet sobre el dolor y la transformación.

La pieza de la británica Julia Cheng abrió el nuevo programa de la compañía nacional de danza de Escocia, que completó la noche con el regreso de la obra ‘Emergence’, de la canadiense Crystal Pite, diez años después de su última representación en el país.

Las dos coreografías convirtieron el escenario del Theatre Royal de Glasgow en mundos muy diferentes.

En ‘Entress’, al intérprete que comenzó solo bajo la tela fueron incorporándose progresivamente otros bailarines vestidos con tonos oscuros, mientras el movimiento de la estructura suspendida y una música atravesada por el sonido de gotas acompañaban una suerte de relato de transformación.

Antes de la función, el director artístico y ejecutivo de Scottish Ballet, Christopher Hampson, definió ante el público la pieza como un trabajo “valiente” y “distintivo” y destacó que Cheng crea por primera vez para una compañía de ballet.

El título ‘Entress’ procede de una antigua palabra escocesa que significa “derecho a entrar” o “entrada”, y la obra nace de las reflexiones de Cheng sobre el conflicto, el dolor y la destrucción para explorar la resiliencia y la posibilidad de comenzar de nuevo.

Cheng, nominada a los premios Olivier por su trabajo como coreógrafa en ‘Cabaret at the Kit Kat Club’, cuenta con una trayectoria vinculada también al hip hop y la danza urbana.

Rituales, mitología, metamorfosis y arquitectura figuran entre las fuentes de inspiración de la pieza, desarrollada junto a los bailarines y acompañada por una partitura original de la compositora británica Isobel Waller-Bridge y la percusión de Beibei Wang.

“El tema central de ‘Entress’ es transformar el dolor y el sufrimiento en poder y renacimiento”, explica Cheng en declaraciones facilitadas por la compañía, en las que vincula esa transformación con liberar emociones y encontrar puntos en común.

Después del intermedio, ‘Emergence’ transformó el lenguaje visual. Luces, sombras y formas geométricas envolvieron a los bailarines, que pasaban del movimiento individual a figuras coordinadas mientras el sonido de sus pies se incorporaba por momentos al paisaje sonoro.

En algunos pasajes, voces cuchicheadas enumeraban números mientras los cuerpos se agrupaban y dispersaban sobre el escenario, reforzando la sensación de contemplar las partes de un único organismo.

Hampson había descrito minutos antes la obra como “la arquitectura de la mente colmena”.

Inspirada en la inteligencia de los enjambres y los comportamientos colectivos de la naturaleza, ‘Emergence’ regresa a Escocia después de una década revisada por Pite, una de las principales figuras de la danza contemporánea y ganadora de cinco premios Olivier, los principales galardones del teatro británico.

La coreógrafa canadiense, que estrenó ‘Emergence’ en 2009 con el National Ballet of Canada, ha introducido cambios para adaptarla a los actuales bailarines de Scottish Ballet.

“Quiero mantener la obra viva y en evolución”, señala Pite en declaraciones facilitadas por la compañía, para quien trabajar con nuevos intérpretes permite descubrir posibilidades diferentes sin reproducir exactamente la creación original.

Ambas piezas fueron recibidas con prolongados aplausos y algunos espectadores se pusieron en pie al término de las representaciones, con una reacción especialmente entusiasta tras ‘Emergence’.

El programa continuará en Glasgow hasta el 12 de septiembre y viajará después a Aberdeen y Edimburgo.EFE

(foto)