La autoridad monetaria adquirió más de USD 14.200 millones en lo que va del año.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) realizó la mayor compra de divisas del mes al adquirir USD 36 millones el viernes y cerró la semana con 80 millones de dólares. Si bien en las últimas jornadas redujo el ritmo de adquisiciones para mantener la estabilidad del tipo de cambio, en lo que va del año ya suma más de 14.200 millones de dólares.

Desde el inicio de la cuarta fase del programa monetario, en enero, la autoridad monetaria adquirió USD 14.298 millones que sirvieron para fortalecer las reservas internacionales. Con este resultado, el BCRA superó con amplitud el objetivo anual de compras, fijado en USD 10.000 millones y no descarta alcanzar los 16.000 millones de dólares.

Más allá de haber conseguido el objetivo anual en junio, el organismo conducido por Santiago Bausili desaceleró la velocidad de compra de dólares. A lo largo de septiembre, el monto asciende a USD 203 millones, lo que se traduce en un ritmo diario de USD 14,5 millones, muy por debajo de meses anteriores.

En agosto, el Banco Central compró USD 768 millones, el menor monto mensual de 2026 y una baja frente a los registros de los meses previos. En julio, las adquisiciones habían totalizado USD 2.162 millones; en junio, USD 1.418 millones; en mayo, USD 2.596 millones; en abril, USD 2.769 millones; en marzo, USD 1.671 millones; en febrero, USD 1.557 millones; y en enero, 1.158 millones en dólares.

El Central explica la reducción en el volumen de compras por las condiciones de la plaza cambiaria y el factor estacional (menor liquidación del agro). Además, no prevé acelerar la incorporación de divisas si el mercado no aporta una oferta genuina. Su criterio es intervenir solo ante excedentes, sin adoptar medidas que incidan sobre la cotización.

Respecto de las compras de dólares de personas físicas, que alcanzaron en julio su mayor registro del año, el organismo entiende que no todas obedecen a decisiones de atesoramiento. Parte de esas operaciones, de acuerdo con su análisis, nutre mercados alternativos y facilita pagos de importaciones y dividendos de compañías sin acceso directo al mercado oficial.

Para la entidad, el comportamiento de agosto y septiembre se aparta de los patrones habituales, aunque se ajusta a la etapa actual del programa económico. Tras un período de intervenciones de mayor magnitud, una absorción más limitada de dólares también restringe la emisión de pesos, en un escenario donde la demanda se concentra en instrumentos públicos de corto plazo.

Si compramos reservas cuando no hay oferta, somos factor distorsivo en esa dinámica de mercado”, señalaron fuentes del banco de bancos. La referencia apunta a diferenciar la estrategia oficial de una intervención destinada a sostener un valor determinado para el dólar.

La expectativa oficial apunta a una mayor liquidación de divisas hacia el cierre del año, impulsada por la cosecha de trigo y por los ingresos del sector energético. Dentro de esa proyección, Vaca Muerta ocupa un lugar central en el fortalecimiento de las cuentas externas.

Fuentes del Banco Central definieron ese panorama como un “tsunami” de petróleo, gas y minería. El razonamiento es que la expansión de esas actividades elevará el ingreso de dólares y, como resultado, favorecerá la recomposición de las reservas.

La posición del BCRA es que la acumulación de reservas debe ser consecuencia de una economía con menor inflación, inversiones y exportaciones en crecimiento. Bajo ese enfoque, la compra de divisas no constituye una meta en sí misma ni un mecanismo para incidir en el tipo de cambio.

Por otra parte, las reservas internacionales brutas cerraron la semana con una caída diaria de USD 18 millones en 49.798 millones de dólares. Al colocar la lupa sobra la dinámica semanal, el retroceso fue de USD 671 millones, motorizado por el pago de compromisos de deuda.