El Banco Central de Brasil redujo este miércoles la tasa básica de interés en 0,25 puntos porcentuales, hasta el 13,75% anual, en el quinto recorte consecutivo desde marzo. La decisión coincidió con el tramo final de la campaña para las elecciones presidenciales del 4 de octubre, en la que el costo del crédito y el endeudamiento de los hogares ocupan un lugar central.
El Comité de Política Monetaria (Copom) adoptó la medida por unanimidad. El mercado esperaba la reducción, que llevó la tasa Selic desde el 14% anual. La autoridad monetaria señaló que el escenario internacional mantiene un nivel elevado de incertidumbre, por la falta de definiciones sobre los conflictos armados en Medio Oriente y por las dudas respecto de la política monetaria de algunas economías avanzadas.
La decisión ocurrió el mismo día en que la Reserva Federal de Estados Unidos elevó sus tipos en 0,25 puntos, hasta una horquilla de entre el 3,75% y el 4%, en su primer aumento desde julio de 2023.
En el frente interno, el Banco Central identificó una “moderación gradual” de la actividad económica, aunque sostuvo que el mercado laboral conserva dinamismo. También advirtió que sus previsiones de inflación para 2026 y 2027 permanecen por encima de la meta, por lo que reclamó “serenidad y cautela” en la conducción monetaria.
El organismo dejó abierta la posibilidad de nuevas bajas. “La magnitud total del ciclo de ajustes se determinará a la luz de nueva información”, señaló al referirse a la evolución de los riesgos sobre la trayectoria de los precios.
La entidad también indicó que sigue de cerca los efectos de la política fiscal sobre la política monetaria y los activos financieros, un factor que, según su evaluación, exige cautela ante un escenario de mayor incertidumbre. La tasa de referencia se ubicaba en el 15% anual en marzo, su nivel más alto en dos décadas. Desde entonces, el Copom aplicó reducciones graduales que suman 1,25 puntos porcentuales.
El descenso coincidió con una desaceleración de la inflación. El índice se situó en el 4,22% interanual, por debajo del límite superior de la meta anual, fijado en 4,5%, aunque todavía por encima del objetivo central del 3%. La economía brasileña creció un 3,4% en 2024 y un 2,3% en 2025. Las previsiones para este año apuntan a una expansión cercana al 2%.
La reducción de los tipos constituye una demanda del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección. El mandatario sostiene que las tasas elevadas limitan el crecimiento del país. Su adversario en los comicios, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, prometió un “tijeretazo” del gasto público y de los impuestos, con el objetivo de facilitar una baja más rápida de las tasas.
Los sondeos sitúan a Lula y Bolsonaro en un empate técnico de cara a una eventual segunda vuelta, aunque algunas encuestas ubican al senador por delante del actual presidente.

La actividad económica de Brasil cayó un 0,2% en julio respecto de junio, con lo que registró su segundo descenso mensual consecutivo, según el índice divulgado este miércoles por el Banco Central y considerado una medición anticipada del producto interno bruto (PIB).
El retroceso fue mayor que el 0,1% que esperaba el mercado. El indicador de junio también fue revisado: la contracción pasó del 0,6% informado inicialmente a 0,9%. En la comparación interanual, la actividad económica brasileña creció un 1,1% en julio.
La agricultura, que había sostenido parte del dinamismo de la economía, registró una baja del 1,2% durante el mes. La industria cayó un 0,4%, mientras que el sector de servicios permaneció estable. Los datos confirman la desaceleración de la mayor economía de América Latina. El PIB creció un 1,1% en el primer trimestre de 2026 y avanzó un 0,5% entre abril y junio.
Después de un crecimiento del 2,3% en 2025, los analistas prevén una expansión igual o menor para este año, marcado por las elecciones presidenciales de octubre.
(Con información de EFE)


