
El Banco de Japón (BoJ) elevó este viernes su tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, hasta el 1,25%, el nivel más alto desde 1995, y anticipó que continuará con el ajuste de la política monetaria ante las presiones inflacionarias asociadas al aumento de los precios de la energía y la debilidad del yen.
La decisión, esperada por los mercados después de los recientes movimientos del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), no fue unánime: obtuvo el respaldo de siete de los nueve miembros del directorio, mientras que dos votaron en contra.
“Dado que la inflación subyacente del IPC se acerca al 2% y las condiciones financieras han sido acomodaticias, el banco continuará elevando la tasa de interés oficial”, indicó el BoJ en su sitio web.
La presión sobre las autoridades monetarias aumentó por el incremento de los precios del petróleo derivado de la crisis en Medio Oriente, que podría mantener el costo de la energía en niveles elevados y ejercer presión al alza sobre la inflación en Japón.
Los responsables de la política monetaria también siguen la evolución del yen, que en julio cayó a un mínimo de 40 años frente al dólar y llevó a Estados Unidos y Japón a realizar una intervención conjunta en los mercados cambiarios. La moneda japonesa estuvo condicionada, en particular, por la amplia diferencia entre las tasas de interés de Japón y las de la Fed, que favoreció a los activos denominados en dólares con mayores rendimientos.
Pese al aumento de la tasa al nivel más alto en más de tres décadas, el yen se debilitó hasta superar las 157 unidades por dólar, frente a las 156,30 unidades registradas antes del anuncio. La depreciación de la moneda encarece los bienes importados y contribuye a elevar las presiones inflacionarias.
Los datos publicados este viernes por el Ministerio de Asuntos Internos mostraron, sin embargo, una leve desaceleración de la inflación. La inflación subyacente se ubicó en 1,7% en agosto, frente al 1,8% de julio. El indicador, que excluye los precios de los alimentos frescos por su volatilidad, quedó por debajo de la previsión de 1,8% y se mantuvo cerca del objetivo del 2% fijado por el BoJ.
Las medidas de apoyo del Gobierno para los precios de la gasolina y las tarifas eléctricas contribuyeron al menor ritmo de inflación, según los datos oficiales.
El alivio podría ser temporal ante el aumento de los precios de la energía y el gas en las últimas semanas por la crisis en Medio Oriente. Japón, que dispone de pocos recursos naturales, depende de las importaciones de energía para abastecer su mercado interno.
“La inflación cambió poco en agosto, pero hay cada vez más señales de que los mayores costos de la energía se están trasladando a la economía y esperamos que supere el objetivo del 2% del BoJ antes de mucho tiempo”, afirmó Marcel Thieliant, de Capital Economics.
El Gobierno japonés adoptó medidas para reducir el impacto de la inflación sobre el poder adquisitivo de los hogares, entre ellas un paquete de estímulo de gran escala aprobado a fines de 2025, amplias reducciones impositivas sobre la energía y otras iniciativas para respaldar el consumo durante la primavera.
Además, Tokio decidió esta semana reducir de forma drástica durante dos años el impuesto al consumo sobre los alimentos, del 8% al 1%, a partir de abril de 2027.
(Con información de AFP)



