
Guatemala, a través del Banco de Guatemala, alberga desde este 7 de septiembre la 32.ª Reunión del Grupo de Londres sobre Contabilidad Ambiental-Económica, un encuentro internacional que busca fortalecer las herramientas con las que los países miden la relación entre los recursos naturales y el crecimiento económico para orientar mejor sus decisiones públicas.
La cita se desarrolla hasta el 9 de septiembre en la Ciudad de Guatemala y reúne a expertos nacionales e internacionales. El país llega a esta instancia con series estadísticas ambientales que abarcan de 2013 a 2024 y con un programa de actualización anual para mantener vigente esa información.
Durante la apertura, el presidente de la Junta Monetaria y del Banco de Guatemala, Álvaro González Ricci, planteó que el intercambio técnico permite avanzar en soluciones para fortalecer la contabilidad ambiental-económica. El funcionario enmarcó esa tarea en una necesidad cada vez mayor de contar con información que conecte ambiente y economía.

Guatemala incorporó la contabilidad ambiental-económica a su plan institucional desde 2022
González Ricci explicó que la implementación del Sistema de Contabilidad Ambiental-Económica forma parte desde 2022 del Plan Estratégico Institucional del Banco de Guatemala. A partir de ese proceso, el país dispone de información estadística vinculada con bosques, agua, energía, emisiones al aire, residuos y flujos de materiales.
Ese conjunto de datos permite ampliar el análisis económico con variables ambientales y ofrecer insumos para la planificación. La lógica, según lo expuesto en el encuentro, no es reemplazar los indicadores tradicionales sino complementarlos con una dimensión que refleje el papel de los recursos naturales en la producción nacional.
En ese sentido, González Ricci afirmó: “Las cuentas verdes no sustituyen al producto interno bruto, lo complementan. Nos permiten incorporar una nueva dimensión al análisis económico y comprender mejor la relación entre nuestros recursos naturales y la producción nacional”.
La reunión también funciona como una vitrina para mostrar los avances nacionales y contrastarlos con experiencias de otros países. Durante tres días, los participantes intercambian conocimientos sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la región para incorporar de manera más completa la dimensión ambiental en sus estadísticas económicas.

La agenda incluye biodiversidad, cuentas oceánicas y servicios ecosistémicos
Los trabajos del Grupo de Londres abarcan ecosistemas, biodiversidad, cuentas oceánicas, valoración de recursos naturales y servicios ecosistémicos. También se presentan nuevas metodologías y experiencias de implementación en América Latina y el Caribe.
Ese temario coloca el foco en la construcción de estadísticas comparables y en la evolución de las metodologías usadas para medir los vínculos entre actividad económica y ambiente. El objetivo del espacio es compartir experiencias y ajustar herramientas técnicas que permitan una lectura más precisa de esa relación.
El Grupo de Londres opera como un ámbito internacional de intercambio técnico especializado. Allí, los expertos analizan cómo evolucionan los sistemas de contabilidad ambiental-económica y qué instrumentos resultan más útiles para producir información consistente y actualizable.
Para Guatemala, ser sede de esta edición también refuerza su posición regional en materia de estadísticas ambientales. La disponibilidad de información actualizada, de acuerdo con lo expuesto por las autoridades durante la inauguración, mejora la capacidad del país para comprender la interacción entre economía y ambiente con una perspectiva de largo plazo.
Al cierre de su intervención, Álvaro González Ricci subrayó la relación entre la riqueza natural guatemalteca y el desarrollo económico. “Guatemala posee una extraordinaria riqueza natural, estrechamente vinculada con el desarrollo económico del país”, señaló.
El funcionario agregó que contar con estadísticas ambientales-económicas ayuda a generar mejores herramientas de análisis para esa relación. Esa base de información, sostuvo, permite tomar decisiones con mayor amplitud temporal y acompañar la evolución de los sistemas estadísticos que buscan medir, con más precisión, el vínculo entre recursos naturales, ambiente y actividad económica.



