La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. REUTERS/Heiko Becker

Los hipotecados españoles están pendientes de la reunión que el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) mantendrá el 10 de septiembre, en la que decidirá si mantiene o sube los tipos de interés. Su decisión será clave para la evolución del euríbor y de las cuotas de las hipotecas a tipo de interés variable. En marzo, el índice inició una escalada que le ha llevado a superar la barrera del 3,1% en septiembre y ha encarecido en torno a 940 euros anuales de media las cuotas de las hipotecas.

La incertidumbre sobre el próximo movimiento del guardián del euro es mínima si se tiene en cuenta que el mercado asigna un 99% de probabilidad a que subirá 25 puntos básicos las tasas, hasta colocar el tipo de interés de la facilidad de depósito en el 2,50% y el tipo de refinanciación principal en el 2,65%.

La subida estará motivada por la escalada de la inflación en la zona euro, que cerró agosto en el 3,3%, frente al 2,9% de julio, impulsada por el repunte de los precios de la energía generado por la continuidad del conflicto en Oriente Medio. La inflación se aleja así del objetivo del 2% que se ha fijado el BCE.

Crecimiento de la eurozona y escalada del gas

Otros argumentos que apoyan el endurecimiento de la política monetaria son la resiliencia de la economía de la eurozona, con un comportamiento mejor del esperado, y el riesgo al alza de los mercados energéticos, principalmente el del gas. Con el aumento de los tipos, el BCE pretende evitar que la subida del precio de la energía se traslade a los salarios y al resto de precios generando los llamados efectos de segunda ronda.

“Esperamos que el BCE suba el tipo de depósito en 25 puntos básicos esta semana, hasta situarlo en el 2,50%, en línea con el consenso”, señala Peter Goves, responsable de Análisis de Deuda Soberana de Mercados Desarrollados de MFS Investment Management. Incide en que “dado que esta decisión ya está descontada por los mercados, creemos que la reunión debería centrarse más en el tono respecto a futuras subidas que en la propia decisión de septiembre”.

En esta línea, los analistas de Mirabaud Wealth Management reconocen que “una subida confirmada de 25 puntos básicos mantendrá la presión alcista sobre los rendimientos de los bonos europeos y proporcionará un amplio apoyo al euro”.

Por su parte, Carsten Brzeski, director global de macroeconomía de ING Research, argumenta que con el próximo movimiento al alza, el eurobanco quiere “reforzar su credibilidad y anticiparse a cualquier posible efecto indirecto o incluso de segunda ronda derivado de la actual crisis de los precios de la energía”.

Crónica de una subida anunciada

La subida de septiembre ya se anticipó en los comentarios del Consejo de Gobierno y en las actas de julio (que ya apuntaban a un “nuevo endurecimiento” y señalaban que algunos miembros ya habrían apoyado esta medida). Las actas también sugerían que la pausa de la última reunión no marcaba necesariamente el final del ciclo.

Isabel Schnabel, representante alemana en el Comité Ejecutivo del BCE, anunció que la combinación de los elevados costes energéticos, la prolongación del conflicto en Oriente Medio y la fortaleza de la economía europea exige mantener una política monetaria restrictiva.

Incidió en que esperar a que el repunte de los precios termine trasladándose a los salarios podría obligar al eurobanco a aplicar un ajuste más intenso. “Con el tipo de interés oficial actual, es improbable que la inflación vuelva al objetivo a medio plazo, por lo que será necesario un mayor ajuste”, dijo en unas declaraciones a Bloomberg.

Fuente: iAhorro

¿Otro aumento antes de fin de año?

En cuanto a nuevos incrementos de tipos hasta final de año, la mayoría de los analistas prevén que puede producirse otro en diciembre. “Los miembros del Consejo de Gobierno más restrictivos pueden defender otra subida en diciembre, hasta el 2,75%, apoyándose en la persistencia del ‘shock’ energético y en la resistencia de la economía”, apunta Germán García Mellado, analista de A&G Global Investors.

Por su parte, Konstantin Veit, gestor de carteras de Pimco, prevé “una pausa prolongada” por parte del supervisor, aunque la aparición de cualquier riesgo para las expectativas de inflación, “le podría llevar a continuar con las subidas”. Estima que “si efectivamente el BCE puede dar por concluido su ciclo de subidas de tipos en el 2,5%, creemos que tratará de preservar un valioso margen de actuación mediante la política monetaria convencional y es poco probable que revierta estas subidas el próximo año”.