La calma reina en el vestuario de Alianza Lima. Alfredo Arosemena, gerente general del club victoriano, salió al frente para despejar cualquier duda sobre el estado anímico del grupo y la situación del técnico Pablo Guede.
En declaraciones al canal L1 MAX, previo al duelo entre grones y Juan Pablo II College, el directivo fue contundente: el plantel está estable, el entrenador está tranquilo y el objetivo no cambia. “El foco es deportivo, el foco es campeonar”, afirmó sin rodeos. A días de un clásico que promete colmar el estadio Alejandro Villanueva, el mensaje desde la dirigencia es de unidad y confianza plena en el proceso.
El estado del plantel y la figura de Guede

Arosemena no dejó margen para la especulación. Cuando la gente de L1 MAX le preguntó por Pablo Guede y la posibilidad de que el entrenador argentino necesitara conocer con mayor profundidad la situación interna del club, el gerente general respondió con firmeza y sin titubeos.
“Pablo está recontratranquilo, el equipo está recontraestable y de verdad que eso ni influyó. Te lo juro, ¿eh? Hemos hablado muchísimo en la semana y ahora hemos venido, hemos estado juntos, el viaje. De verdad que espectacular. O sea, no, nada, no influyó para nada”, declaró el directivo.
Las palabras de Arosemena apuntan a cerrar cualquier debate sobre una posible fractura entre la conducción deportiva y la estructura dirigencial. Según su relato, el contacto entre ambas partes fue constante durante los últimos días: conversaciones frecuentes, desplazamientos compartidos y un clima de trabajo que, según describió, superó sus propias expectativas.
La periodista insistió y le consultó si había podido hablar con Guede sobre los temas que generaron ruido fuera del campo. La respuesta del gerente fue reveladora en cuanto a las prioridades del club. “Sí, claro que he hablado con él, pero de ese tema no, porque ese tema es secundario. De verdad, el foco es deportivo, el foco es campeonar, que el equipo sigue unido como está, con esa alegría, como tú los ves. Es un equipo unido”, subrayó Arosemena.
La postura del directivo deja en claro que, desde la gerencia, cualquier asunto ajeno a lo estrictamente futbolístico queda relegado a un segundo plano. La consigna es una sola: sumar puntos y pelear el título.
Unidad tras el traspié de la semana anterior

El camino no fue del todo llano en los días previos. Alianza Lima atravesó un resultado adverso que encendió algunas alarmas entre la afición y abrió interrogantes sobre la solidez del grupo. Sin embargo, Arosemena optó por poner ese episodio en perspectiva y destacar la respuesta colectiva del plantel ante la adversidad.
El directivo reconoció el traspié, pero lo enmarcó dentro de un proceso que, a su juicio, no alteró la cohesión del equipo. La imagen que transmitió es la de un grupo que absorbió el golpe, procesó lo ocurrido y retomó el trabajo con la misma energía de antes. No hubo señales de crisis, no hubo cuestionamientos internos y no hubo fisuras en el vestuario, según la versión del gerente general.
Esa lectura coincide con lo que el propio Guede ha proyectado desde su llegada al banco blanquiazul: un estilo de conducción que prioriza el ambiente grupal como base para el rendimiento individual. La confianza que el entrenador deposita en sus jugadores, y la que la dirigencia deposita en él, aparece como el eje sobre el que se sostiene la dinámica actual del club.
La ilusión por el clásico en Matute

Para el directivo, el plato fuerte que se avecina es el clásico de la próxima semana. El estadio Alejandro Villanueva —conocido popularmente como Matute— se prepara para recibir uno de los encuentros más cargados de historia y rivalidad del fútbol peruano, y desde Alianza Lima la expectativa es máxima.
Arosemena no ocultó el entusiasmo que genera ese partido dentro del grupo. “Estamos esperando ese clásico con una ilusión para darle un triunfo a nuestra gente. Sí, muy ilusionados. Y creo que vinimos bastante bien, bastante bien. Pese al traspié de la semana pasada, seguimos superunidos”, expresó el directivo.
Las palabras del gerente general reflejan un estado de ánimo que, más allá del resultado anterior, apunta hacia adelante. El clásico no es solo un partido más en el calendario: es una oportunidad para reafirmar el liderazgo, para responder ante la afición y para demostrar que el proyecto que conduce Guede tiene la consistencia necesaria para sostenerse cuando la presión aumenta.
La expectativa de que Matute se llene es, en sí misma, una señal del momento que vive el club. La hinchada blanquiazul aguarda ese encuentro con la misma intensidad que la dirigencia, y Arosemena lo sabe. Por eso, el mensaje que eligió transmitir fue el de un equipo sin fracturas, con un técnico respaldado y con una meta que no admite distracciones: campeonar.



