La muerte de un hombre de 23 años en Sud-Ubangi por ébola confirmó la llegada del brote al oeste de la República Democrática del Congo, una zona fronteriza con la República Centroafricana y Congo-Brazzaville. El caso elevó a siete el número de provincias afectadas y crece la preocupación en el continente sobre la expansión del virus.
Las últimas cifras difundidas por el gobierno hasta el jueves registraban 7.022 contagios y 3.398 fallecidos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la emergencia permanecía fuera de control. El organismo considera que la evolución de la epidemia podría superar el brote de África occidental de 2014 a 2016, el más letal documentado hasta ahora para esta enfermedad. Aquella crisis dejó más de 11.000 muertes, sobre todo en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
El actual brote ya fue descrito por las autoridades como el de propagación más rápida registrado para el ébola.
La incorporación de Sud-Ubangi supone una expansión geográfica del brote hacia una región alejada de los focos iniciales. La provincia no limita con las otras seis jurisdicciones congoleñas que habían notificado casos confirmados.
El ex ministro de Salud y legislador local Jean-Jacques Mbungani indicó que el paciente que murió el martes en Sud-Ubangi, después de que los médicos recibieran el aviso de que tenía fiebre y vómitos con sangre. Tras el fallecimiento, las autoridades enviaron muestras al instituto nacional de investigación. Las pruebas de laboratorio detectaron rastros del virus Bundibugyo, la variante poco frecuente de ébola que causó el brote actual. El gobernador de Sud-Ubangi, Jean-Rene Galekwa Vundawe, comunicó el hallazgo el jueves.
La muestra procedía del distrito sanitario de Bulu, según el comunicado del gobernador, difundido por la prensa local al día siguiente. El texto no precisó cómo se produjo la infección. Mbungani había informado en la red social X sobre un caso positivo en Gwaka, una localidad de la provincia. El hombre había iniciado un recorrido desde Kivu del Sur, donde ya existían contagios confirmados. En el lapso de tres semanas, el paciente viajó a Ruanda y Uganda antes de llegar a Ituri, en el noreste congoleño, identificado como el epicentro de la emergencia sanitaria. Después atravesó Tshopo, Mongala y Sud-Ubangi. El trayecto conectó zonas orientales afectadas con una provincia que hasta ahora no figuraba entre los territorios alcanzados por el virus.
Mbungani alertó sobre la cercanía de las fronteras internacionales. “Me preocupa… Nuestra provincia limita con Congo-Brazzaville y la República Centroafricana. Tememos que pueda propagarse regionalmente”, dijo el ex ministro a The Associated Press.
El brote acumula 7.022 casos y 3.398 muertes
En Ituri, los nuevos contagios y las muertes descendieron durante las últimas semanas. La tendencia fue distinta en Kivu del Norte y Haut-Uele, dos provincias vecinas donde los indicadores aumentaron con fuerza.
La expansión ocurre en medio de problemas que dificultan la respuesta sanitaria: inseguridad, desplazamientos de población, una huelga de trabajadores de la salud y una intensa circulación de personas entre provincias. Los campamentos para desplazados concentran parte de la preocupación. Sus residentes viven en condiciones precarias, un factor que puede complicar el aislamiento de pacientes y el seguimiento de contactos.
Antes de la detección en Sud-Ubangi, la OMS había señalado que el virus podía extenderse desde la República Democrática del Congo hacia la República Centroafricana y Sudán del Sur. La advertencia se centraba en los países que comparten fronteras con las provincias donde había transmisión. La confirmación en el noroeste congoleño añadió una nueva ruta de preocupación para los equipos de salud.
Kinshasa, la capital de RDC, había detectado un caso en mayo en una persona que llegó desde el este del país. La ciudad más grande, situada a más de 1.600 kilómetros del epicentro, no fue incluida entre las provincias afectadas.
Uganda, que había notificado 20 casos desde mayo, se declaró libre de ébola en julio. El desplazamiento del paciente fallecido incluyó una estadía en ese país antes de su regreso al territorio congoleño.

La RDC inició el mes pasado la vacunación de trabajadores sanitarios y personal de primera línea con Ervebo. Esa vacuna mostró eficacia en epidemias provocadas por la variante Zaire, más común que Bundibugyo.
Las autoridades y los investigadores aún buscan una vacuna autorizada contra la cepa identificada en este brote. Para ello se desarrollan ensayos clínicos específicos.
Placide Mbala Kingebeni, director de investigación, ensayos clínicos e innovación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, informó que las pruebas de vacunación comenzaron en Tshopo, Haut-Uele y Bas-Uele.
El funcionario añadió que se preveía iniciar la vacunación en Ituri la semana siguiente. La estrategia apunta a proteger a quienes tienen mayor exposición mientras continúan las investigaciones sobre la eficacia de las dosis frente al virus Bundibugyo.
(Con información de Associated Press)

