
Imagina caminar de noche por una calle poco iluminada de tu barrio y divisar a lo lejos la figura de un payaso. Como si de una película de terror se tratara, este era el temor con el que vivían los vecinos del municipio madrileño de Rivas-Vaciamadrid tras la propagación en redes sociales de fotografías de una supuesta persona disfrazada. Sin embargo, la Policía Local ha desmentido a través de sus canales oficiales la presencia de este sujeto tras recibir varias alertas vecinales, revisar las cámaras de seguridad de la ciudad y constatar que no existe ningún registro ni prueba real de su existencia.
Durante días, diversas publicaciones situaban al sospechoso en puntos estratégicos de la localidad como la biblioteca Gloria Fuertes, el auditorio, zonas de viviendas o parques infantiles. Los mensajes, que corrían como la pólvora en plataformas como TikTok, afirmaban que el sujeto salía de noche con un horario fijado “solo entre semana de 23:00 a 1:00” y que, además, “se dedica a pasear con un bate por las noches persiguiendo mujeres y niñas”.
La paranoia colectiva escaló rápidamente con la aparición de perfiles temáticos bajo el nombre “El payaso de Rivas” y de distintas cuentas donde se difundían presuntas “fotos reales del payaso asesino”. La psicosis alcanzó tal nivel que varios grupos de personas llegaron a organizar batidas nocturnas en coche para intentar dar con él. Este fenómeno ha recordado a la oleada de “payasos siniestros” vivida en 2016, cuando la difusión masiva de vídeos desató episodios de histeria colectiva y falsas alarmas en varias ciudades españolas.

“Las llamadas que se han recibido en relación a este tema han resultado falsas alarmas”
La inquietud vecinal terminó trasladándose al ámbito político local cuando Janette Novo, portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Rivas, denunció públicamente la situación en la red social X tras recibir la llamada de una residente. La edil explicó que eran “casi las 2 de la mañana” cuando la vecina, asustada, afirmó haberse cruzado con el sospechoso. Novo recalcó que “el temor de las chicas al volver a casa, y de sus familias, es real y respetable”, por lo que exigió un refuerzo inmediato del patrullaje nocturno e instó a la ciudadanía a no limitarse a grabar vídeos, sino a avisar a las autoridades.
Ante el creciente revuelo, la Policía Local confirmó que mantenía un operativo conjunto con la Guardia Civil para esclarecer los hechos, aclarando desde el primer momento que “las llamadas que se han recibido en relación a este tema han resultado falsas alarmas”. Por ello, los agentes solicitaron formalmente a la población “que mantenga la calma y que avise solo en caso de haber visto realmente a este individuo, y no en base a lo que hayan podido escuchar de terceros”.

Tras completar las verificaciones sobre el terreno y revisar las grabaciones del sistema de videovigilancia municipal, los investigadores cerraron el caso al no hallar indicio alguno. La Policía Local zanjó la controversia subrayando que “no existe testimonio que pueda verificar la existencia de este personaje” e hizo un llamamiento final a “la tranquilidad y también a la responsabilidad de quienes se han dedicado a promover el miedo entre la ciudadanía con este asunto”.
En la actualidad, las fuerzas de seguridad centran sus pesquisas en rastrear el origen de estas publicaciones manipuladas —que podrían haber sido generadas mediante inteligencia artificial— para identificar a los creadores de la farsa, recordando que la simulación de delitos y la difusión deliberada de contenidos falsos para provocar alarma social conllevan severas responsabilidades penales.




