
El calentamiento de los océanos podría provocar que la mayoría de los moluscos marinos reduzcan su tamaño corporal hacia 2100, según un estudio que analizó más de 23.000 especies en distintas cuencas oceánicas y proyectó esos cambios bajo escenarios de altas y bajas emisiones de gases de efecto invernadero.
La investigación dirigida por Isaac Trindade-Santos y Craig McClain, y publicada en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias plantea que el impacto no sería igual en todas las regiones ni en todos los grupos.
El estudio cuestiona una idea extendida

El equipo examinó especies del grupo de los moluscos marinos, que incluye almejas, ostras, caracoles, calamares, pulpos y quitones, para medir cómo influyen la temperatura, el oxígeno y la productividad del océano en su tamaño.
“Durante años, la idea de que el calentamiento de los océanos simplemente reduciría la vida marina se ha tratado casi como una regla general”, afirmó McClain, profesor de la Facultad de Ciencias Biológicas del Ray P. Authement College of Sciences.
“Nuestros resultados demuestran que esa explicación es demasiado simplista. En todo un filo y a escala global, descubrimos que algunos de los animales más básicos del océano van a responder al cambio climático de maneras sorprendentemente diferentes, y algunos incluso aumentarán de tamaño”, añadió.
Un impacto desigual

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores combinaron más de 2,79 millones de registros de presencia de especies con mediciones de tamaño corporal. Con esa base, evaluaron cinco grandes grupos de moluscos y extendieron las relaciones observadas hasta el año 2100 en 10 cuencas oceánicas principales.
El estudio utilizó datos de historia natural reunidos durante siglos, entre ellos registros abiertos de biodiversidad y una base sobre tamaños corporales de organismos marinos en la que participó Trindade-Santos. Con esa información, el equipo comparó escenarios climáticos de altas y bajas emisiones.
En el escenario de mayores emisiones, los científicos proyectaron una reducción significativa del tamaño corporal promedio en cerca de 2/3 de los grupos y regiones oceánicas analizados. En algunos casos, la longitud media podría caer hasta 16% de aquí a fin de siglo.

Los autores señalaron que una reducción de 16,2% en la longitud promedio de las almejas en el Mar Báltico equivaldría a una caída estimada de 41% en la masa corporal promedio, un dato que muestra que variaciones relativamente moderadas en tamaño pueden traducirse en pérdidas mayores de biomasa.
Los cambios no serían uniformes
Pese a la tendencia general, la investigación indica que no todos los moluscos responderían de la misma manera. Algunos grupos podrían achicarse con fuerza, mientras otros tendrían aumentos de tamaño en determinadas zonas.
Entre los casos que se apartan de la tendencia, el estudio prevé que los cefalópodos, como calamares y pulpos, y los colmillos aumenten su longitud promedio en el Océano Ártico bajo un escenario de altas emisiones. Las proyecciones señalan subas de 2,9% y 3,3%, respectivamente.

Según los investigadores, las diferencias responden a la biología de cada grupo y a las condiciones de cada región marina. Los cefalópodos tienen altas necesidades de oxígeno, pero sus sistemas circulatorios eficientes y ciclos de vida rápidos podrían permitirles mantener o aumentar su tamaño con el calentamiento.
En cambio, los grupos que desarrollan una gran cantidad de concha, como bivalvos y gasterópodos, aparecen como más propensos a registrar reducciones. En el caso de los moluscos tropicales de aguas poco profundas, enfrentan trayectorias de calentamiento particularmente pronunciadas.
El mapa del impacto futuro
“Lo que más me sorprendió fue la importancia de la geografía”, destacó Trindade-Santos. “Se puede prever que un mismo grupo de animales disminuya en una cuenca oceánica y aumente en otra, porque el océano no se está calentando, desoxigenando ni cambiando su productividad de manera uniforme en todas partes”, afirmó.

El investigador agregó que “hay que considerar el panorama completo” para entender lo que podría suceder entre la biología de cada animal y la trayectoria ambiental de la zona donde habita. Esa combinación ayuda a explicar por qué una misma categoría de moluscos puede mostrar respuestas opuestas según el mar analizado.
La magnitud de los cambios también varía de manera clara según el volumen de emisiones futuras. En un escenario de menor impacto climático, solo 14 de las 50 combinaciones entre grupos y cuencas oceánicas presentaron descensos significativos, una cifra inferior a la observada en el escenario más contaminante.
Al mismo tiempo, el número de aumentos proyectados se mantuvo casi sin cambios entre ambos escenarios. “La magnitud de la disminución de la vida marina sigue siendo, en gran medida, una decisión que tomamos hoy”, señaló Trindade-Santos.
Los autores advirtieron que estas transformaciones afectarían más que el tamaño de los animales. Los moluscos filtran agua, reciclan nutrientes, generan hábitats, almacenan carbono y se vinculan con la pesca y la seguridad alimentaria. Por eso, los cambios proyectados podrían alterar procesos ecológicos en varias regiones.



