Madrid, 31 ago (EFE).- Las altas temperaturas se trasladan también a las urgencias, pero no sólo en forma de golpes de calor, que son la punta del iceberg: descompensaciones, síncopes, empeoramiento de enfermedades crónicas y otras emergentes como el dengue o el virus del Nilo tensionan cada verano estos servicios.
Esta situación ni siquiera se ciñe a los meses estivales, ya que los termómetros empiezan a subir cada vez antes y, desde mayo, los urgenciólogos ya notan el incremento de las consultas por razones vinculadas al calor, relata a EFE Beatriz Rodríguez, coordinadora del Grupo de Trabajo One Health de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes).
"Los golpes de calor son la manifestación más conocida, pero son sólo la punta del iceberg: las descompensaciones de enfermedades previas favorecidas por estas temperaturas es lo que más nos preocupa", asevera.
Así, lo que más se ve por estas fechas en las urgencias son cuadros de deshidratación, síncopes, alteraciones hidroelectrolíticas y, sobre todo empeoramiento de patologías crónicas cardiovasculares, respiratorias o renales, en las que el calor actúa "como desencadenante o factor agravante".
Todo ello hace que el perfil del paciente sea el de una persona mayor, pluripatológica, con fragilidad y dependencia y polimedicada con fármacos que dificultan la termorregulación o favorecen la deshidratación, tales como diuréticos, antidepresivos, benzodiacepinas, antihistamínicos, betabloqueantes o calcioantagonistas, entre otros.
Estos pacientes suelen llegar a urgencias "después de varios días de haber estado descompensados en casa, muy deshidratados y con empeoramientos clínicos". "Esto siempre nos preocupa, porque son los que tienen más complicaciones e ingresos hospitalarios", abunda la doctora.
Después está el perfil de paciente joven o de mediana edad que se expone al calor, bien por trabajo por actividades al aire libre, que son los que suelen tener los golpes de calor o sufrir episodios de agotamiento por altas temperaturas, aunque son los menos.
El Sistema de Monitorización Diaria de Mortalidad por todas las Causas, el Momo, estima que, desde el pasado 15 de mayo se han producido 5.272 muertes por exceso de calor, lo que convertiría este verano en el más letal desde 2015, cuando arrancaron los registros.
De ellas, 5.066 se han registrado en el grupo de mayores de 65 años, sobre todo en el de a partir de 85, en el que se han superado las 3.200.
Mientras, el verano pasado -de este aún no hay cifras oficiales definitivas-, 28 personas murieron directamente por un golpe de calor. La media de edad de las víctimas era de 65 años y casi la mitad (13) estaban practicando deporte o actividades de ocio o trabajando, según los datos del Ministerio de Sanidad.
Son las manifestaciones más visibles del calor excesivo en la salud, pero no son la únicas: "El cambio climático también está haciendo que se modifique la distribución de vectores como mosquitos y garrapatas y, con ello, la presentación de ciertas enfermedades infecciosas que antes eran lejanas de otras latitudes y que ya son parte de nuestro día a día".
Por ejemplo, de enfermedades tropicales como el dengue, del que este año se han diagnosticado ya 143 casos -todos importados- frente a los 195 de 2025, ya se han producido casos autóctonos, debido a que el vector que lo transmite, el mosquito tigre, está ampliamente asentado en nuestro país, especialmente en la zona mediterránea.
El mismo mosquito contagia también el chikunguña, del que nunca se ha producido transmisión local en España; sin embargo, este año se han triplicado los casos importados detectados -116 frente a 42 en 2025, según los datos notificados a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica-, lo cual aumenta potencialmente el riesgo de que llegue a haber infecciones autóctonas.
De igual forma, la fiebre del virus del Nilo -que transmite en este caso el mosquito culex- deja cada temporada decenas de casos especialmente en Andalucía y Extremadura, donde este verano ha provocado tres muertes, dos de ellas en Andalucía.
También se han detectado casos de virus del Nilo en caballos en Canarias, con lo que "va a ser sólo cuestión de tiempo que empiece a haber casos humanos" también en el archipiélago.
Más desafíos derivados del cambio climático son los incendios y otras catástrofes como la dana de Valencia, episodios que cada vez serán más frecuentes e intensos, todo lo cual viene a constatar que "el clima ya no es sólo un factor ambiental, sino que es un determinante directo de la salud y de la forma de trabajar en Urgencias día a día", concluye la especialista. EFE
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