Los civiles se apresuraron a ayudar, estableciendo puntos de donación donde las personas podían dejar o recoger ayuda en casas, cafeterías, universidades, iglesias, gimnasios y al menos en una cervecería. Pero el esfuerzo fue desordenado: algunos sitios tenían comida, pero no agua. Otros tenían agua, pero no ropa. Los pañales desaparecieron, y un día, todos parecían necesitar ropa interior.

“Estamos muy desorganizados en los puntos de acopio”, dijo Sebastián Mejía, quien instaló tres en sus cafeterías en Pereira, una ciudad no muy lejos del epicentro. Le preguntó a un amigo empresario tecnológico, Felipe Restrepo Lebrun, sobre la creación de una aplicación para ayudar.

El mensaje no le llegó a Restrepo Lebrun hasta el día siguiente debido a la intermitencia del servicio de internet. Pero en menos de dos horas tras recibirlo, había utilizado inteligencia artificial para crear un sitio web que mapeaba los puntos de donación y organizaba la ayuda.

El proyecto, al igual que los esfuerzos liderados por civiles en Venezuela después de los terremotos de allí, buscaba llenar los vacíos en la respuesta del gobierno ante el desastre. El sismo en Colombia causó la muerte de más de 300 personas e hirió a más de 4500, según los funcionarios, y el epicentro se ubicó en una región remota donde gran parte de la población vive en la pobreza, y dejó a muchos en extrema necesidad.

Restrepo Lebrun, de 44 años, dijo que le hubiera gustado ayudar sobre el terreno, como lo hizo de adolescente en 1999, cuando entregó comida como bombero voluntario después de un terremoto que causó la muerte de más de mil personas. Pero en la actualidad, padece de artritis severa en los tobillos, así que después del aterrador terremoto de dos minutos de este mes, tuvo que ayudar de otra manera: con su computadora.

Los voluntarios del centro de donaciones de Bajo Cuerda clasifican los suministros donados y arman kits de higiene personal para los sobrevivientes del terremoto del 10 de agosto, en Pereira, Colombia, el martes 11 de agosto de 2026. (Juan Arredondo/The New York Times)
Los voluntarios del centro de donaciones de Bajo Cuerda clasifican los suministros donados y arman kits de higiene personal para los sobrevivientes del terremoto del 10 de agosto, en Pereira, Colombia, el martes 11 de agosto de 2026. (Juan Arredondo/The New York Times)

Comenzó haciendo un mapa de Pereira utilizando dos cuentas de pago de la versión más sofisticada de la herramienta de programación con IA de Anthropic, Claude Code Max. Pero aún necesitaba ayuda. Para promocionarlo, acudió a Miguel y Juan Camilo Sierra, unos hermanos que habían intentado crear un sitio web similar con IA pero que carecían de la experiencia técnica para lanzarlo.

Los hermanos usaron las redes sociales para difundir la aplicación de manera amplia. Apenas tres días después del sismo, los usuarios habían subido 100 puntos de donación en 25 ciudades y pueblos. El lanzamiento estuvo lejos de ser perfecto: los servicios de electricidad e internet seguían caídos para muchos, y el sitio colapsó brevemente tras recibir 23.000 visitas. Y al contar con poco personal para supervisar o verificar el contenido, sus operadores tienen poca capacidad para evitar que las personas se aprovechen del sistema o cometan fraude.

Sin embargo, lograron su objetivo inmediato: la pusieron en marcha rápidamente.

El sitio, inicialmente llamado Ayudas Pereira y rebautizado como alluda.online después de que usuarios fuera de la ciudad solicitaran ayuda, creció para ofrecer una serie de funciones más allá de solo mapear la ayuda. Los puntos de acopio pueden hacer una lista de sus suministros, y los usuarios pueden solicitar u ofrecer bienes y servicios gratuitos, como ayuda para transportar productos en automóvil.

“Nos sentimos muy orgullosos porque hemos hecho la función del Estado”, dijo Daniel Zuluaga, un voluntario de la cervecería Bajo Cuerda, uno de los sitios más activos. “El Estado, tú sabes que es muy lento y es muy burocrático”.

Un hombre pasa junto a un edificio destruido tras el terremoto en Pereira, Colombia, el martes 11 de agosto de 2026. (Juan Arredondo/The New York Times)
Un hombre pasa junto a un edificio destruido tras el terremoto en Pereira, Colombia, el martes 11 de agosto de 2026. (Juan Arredondo/The New York Times)

Los funcionarios del gobierno municipal de Pereira dijeron que solo había un centro oficial de acopio de ayuda, y pidieron a las personas confiar en los canales oficiales de la ciudad para evitar fraudes. No obstante, a nivel regional, Diana Ramírez, coordinadora de gestión de desastres del departamento de Risaralda, cuya capital es Pereira, dijo que veía potencial en la aplicación.

“El trabajo que hacemos lo hacemos muy manual y poder apoyarnos con tecnología primero agilizaría y facilitaría”, dijo. Planea reunir a Restrepo Lebrun con un equipo de expertos en desastres de su oficina, dijo, para hablar sobre una posible colaboración.

A nivel nacional, las críticas de algunos colombianos se han centrado en la velocidad del gobierno federal y en la salida de vacaciones del ministro de Vivienda apenas días después del terremoto. El ministro se disculpó, diciendo que había continuado trabajando durante el viaje, y los funcionarios de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y del Ministerio de Vivienda no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.

Bajo Cuerda, al igual que la mayoría de los puntos de donación civiles, opera de buena fe. Zuluaga dijo que entendían que incluso las personas que no podían probar que sus casas se habían derrumbado podrían estar pasándola mal porque no podían trabajar. Señaló que la operación de la cervecería, conformada íntegramente por voluntarios, había recibido entregas de decenas de camiones tipo furgón y camionetas, 10 tractocamiones e incluso de un avión.

El sábado 22 de agosto de 2026, voluntarios clasifican los suministros donados para los sobrevivientes del terremoto en el centro de ayuda de Bajo Cuerda, en Pereira, Colombia. (Juan Arredondo/The New York Times)
El sábado 22 de agosto de 2026, voluntarios clasifican los suministros donados para los sobrevivientes del terremoto en el centro de ayuda de Bajo Cuerda, en Pereira, Colombia. (Juan Arredondo/The New York Times)

Aun así, la magnitud del desastre es desoladora. El terremoto afectó a más de 198.000 viviendas, incluidas más de 37.000 que requieren reconstrucción total, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia.

Blanca Salazar, quien perdió su casa en el sismo, se enteró de los centros de donación a través de las redes sociales. Con la ayuda de su nieta, usó la aplicación para solicitar una carpa, ropa de cama y suficiente comida para compartir con su comunidad en Villa Santana, una zona históricamente pobre de Pereira que pasó días sin electricidad.

Ella dijo que aunque también es una víctima, le gusta ayudar.

*Por Juliana Castro Varón, la editora sénior de diseño de Iniciativas de IA en el Times, un equipo que utiliza inteligencia artificial y otras técnicas de aprendizaje automático para mejorar la labor periodística.