El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) condenó este miércoles los ataques con misiles y drones lanzados por Irán contra Baréin, Kuwait y Jordania, perpetrados en represalia por una nueva oleada de bombardeos estadounidenses contra territorio iraní que ha dejado 18 muertos. El secretario general del organismo, Jasem Mohamed Albudaiwi, trasladó su rechazo “en los términos más enérgicos” a lo que calificó de “atroces ataques” contra los tres países del Golfo.
“Estos ataques iraníes constituyen una flagrante violación de la soberanía de los Estados y una amenaza directa para su seguridad y estabilidad”, señaló Albudaiwi en un comunicado. El CCG, integrado por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Baréin y Omán, expresó su respaldo a “todas las medidas y acciones” que los tres Estados atacados adopten para proteger su soberanía y la seguridad de su población.
La Guardia Revolucionaria iraní reivindicó la ofensiva contra objetivos estadounidenses en la región, con ataques dirigidos contra instalaciones militares en Jordania e Irak, en la región semiautónoma del Kurdistán iraquí. Las autoridades de Baréin y Kuwait informaron de que sus sistemas de defensa aérea interceptaron drones y misiles atribuidos a Irán, mientras las sirenas antiaéreas sonaron en varias localidades del reino. El Ejército jordano, por su parte, aseguró haber derribado diez misiles iraníes y precisó que otros tres cayeron en zonas despobladas sin causar víctimas.
La escalada se produce después de que Estados Unidos bombardeara el martes por segunda vez en una semana objetivos en territorio iraní, tras el ataque del domingo contra la isla de Larak, en el que, según Washington, Teherán preparaba el lanzamiento de cohetes cargados con minas navales hacia el estrecho de Ormuz. Aquel primer bombardeo causó dos muertos. La guerra entre ambos países se remonta al 28 de febrero de 2026, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron ataques coordinados contra instalaciones iraníes que desencadenaron meses de hostilidades intermitentes en la región.

El bombardeo estadounidense del martes contra Irán elevó el saldo de víctimas a 18 muertos. Entre ellos figuran cuatro personas que participaban en una ceremonia nupcial en la localidad de Kohstak, en el condado de Sirik, provincia de Hormozgán, dos de ellas menores de cuatro y 16 años, según precisó la gobernación provincial a la agencia iraní Mehr. El ataque dejó además 68 heridos. Las autoridades de Juzestán informaron de otras siete muertes por los bombardeos estadounidenses en distintos puntos de esa provincia, sin ofrecer detalles sobre las identidades de los fallecidos ni sobre los objetivos alcanzados. La Guardia Revolucionaria confirmó además la muerte de cuatro de sus miembros en un ataque contra la ciudad de Kermanshah, en el noroeste del país.
Desde Washington, el presidente Donald Trump advirtió a través de su red social Truth Social de que, si Irán persistía en sus represalias, sería golpeado “mucho más duro y con mayor intensidad”. La amenaza estadounidense se produce en un contexto de bloqueo del estrecho de Ormuz, la ruta por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, cuyo cierre ha sido invocado por la Guardia Revolucionaria como respuesta directa a los bombardeos de Washington.
No es la primera vez que el CCG condena una represalia iraní contra sus miembros desde el inicio del conflicto en febrero. El organismo ha calificado en ocasiones anteriores ataques similares contra infraestructuras civiles del Golfo como “crímenes de guerra” y ha reclamado una “rendición de cuentas internacional” para Teherán. La reacción de este miércoles se produce mientras persiste la incertidumbre sobre si Irán ampliará su ofensiva a otros objetivos estadounidenses en la región, en momentos en que Omán ha planteado abrir un corredor temporal de navegación en Ormuz para aliviar el impacto de la crisis sobre el mercado energético.

