
El consumo de alcohol en Estados Unidos se mantiene en su nivel más bajo desde que Gallup inició los registros en 1939: solo el 54% de los adultos afirma beber.
A su vez, reveló que el 13% de los adultos en Estados Unidos admite que a veces bebe más de lo que cree que debería, otro mínimo histórico. Antes de 2000, más de 20% declaraba ese tipo de exceso, con un máximo de 35% en 1989.
De acuerdo con TIME, ese porcentaje se repite de manera consecutiva en las encuestas, un dato que la directora de investigación social de Gallup, Lydia Saad, no es un hecho aislado.
“El año pasado observamos una disminución significativa en el consumo de alcohol, pero teníamos que esperar para saber si se trataba de una reacción puntual o de una tendencia”, señaló Saad. “Los resultados de este año nos indican que, sea lo que sea que esté sucediendo, se trata de un cambio sostenido. El consumo de alcohol ha disminuido en todos los grupos de edad”.
Quienes sí consumen alcohol reportaron un promedio de 3,2 bebidas durante la última semana. El dato quedó cerca del 2,8 informado el año pasado, aunque por debajo del promedio de 3,9 tragos semanales observado en las cinco mediciones previas, detalló Gallup.
Menos consumo y más preocupación por la salud
Saad afirmó a Time que “la caída en el consumo de alcohol coincide con un fuerte aumento de la preocupación por los riesgos para la salud asociados con la bebida”.
El informe de Gallup indicó que 51% de los estadounidenses considera que tomar una o dos bebidas alcohólicas por día es malo para la salud, un nivel cercano al récord de 53% del año pasado.
El 86% de los encuestados dijo haber oído al menos algo sobre estudios recientes sobre los efectos del alcohol en la salud a largo plazo, frente al 79% de 2024. Mientras que el 54% de los consultados dijo haber oído bastante o mucho sobre esos estudios, frente al 49% del año anterior.
Según Time, la evidencia científica advierte sobre la relación entre el alcohol y varios tipos de cáncer, además de mayores riesgos de enfermedad hepática y cardíaca.

Al mismo tiempo, el medio advirtió que esa baja no ofrece por sí sola un panorama completo sobre el vínculo del país con el alcohol. Pese a que el consumo disminuya, el alcohol sigue como la segunda droga más letal del país después del tabaco y causa alrededor de 178.000 muertes al año.
El profesor emérito de la University of Connecticut School of Medicine, Thomas Babor, explicó a Time que “muchas personas están cambiando su actitud hacia el consumo de alcohol y la intoxicación por motivos de salud”, aunque añadió que “las tasas de consumo de alcohol y los problemas relacionados con él siguen siendo inaceptablemente altos” en algunos grupos, entre ellos estudiantes universitarios y personas mayores.
Por otro lado, Time incorporó otras hipótesis que podrían influir en esta tendencia. La especialista en políticas de salud pública de la University of Minnesota, Traci Toomey, dijo que todavía falta investigación para entender por qué baja el consumo.
Entre los factores posibles mencionó inquietudes sanitarias, mayor uso de cannabis, medicamentos GLP-1, precios más altos del alcohol y políticas orientadas a reducir el consumo problemático y el acceso de menores.

Diferencias políticas y religiosas
La baja del consumo desde 2023 atraviesa a la mayoría de los grandes grupos demográficos relevados por Gallup, entre ellos hombres, mujeres, adultos blancos, no blancos y todas las franjas etarias. El informe consignó que no hubo cambios significativos en el último año dentro de esos segmentos.
En el plano partidario, se registró una caída marcada entre republicanos e independientes desde 2023, mientras que entre demócratas el consumo se mantuvo casi sin variaciones.
La investigadora Saad expresó a Time que podría valer la pena examinar si existe algún tipo de mensaje político con efectos distintos según la identificación partidaria de los votantes.
El sondeo también detectó descensos entre adultos moderadamente religiosos y entre quienes no tienen práctica religiosa, mientras que no halló retrocesos entre las personas con asistencia religiosa semanal. De todos modos, en ese último grupo el consumo ya era menos frecuente.
Bebidas con y sin alcohol
Entre quienes beben en Estados Unidos, la cerveza conserva una ventaja estrecha como bebida preferida. El informe indicó que 36% la elige con mayor frecuencia, frente a 32% que menciona destilados y 30% que se inclina por vino.
En una perspectiva más amplia, la preferencia por los destilados avanzó 12 puntos desde 2016, mientras que la cerveza cedió siete puntos y el vino se mantuvo cerca del 30%.
Las diferencias por género siguen marcadas: 56% de los hombres elige cerveza frente a 16% de las mujeres, mientras que 45% de las mujeres prefiere vino frente a 15% de los hombres. A su vez, el 37% de las mujeres frente al 26% menciona el licor como su bebida favorita.

Respecto a la edad, entre los mayores de 55 años, el vino aparece como la opción más elegida, mientras que entre los adultos jóvenes y de mediana edad predominan los licores.
Entre los adultos jóvenes, los licores quedaron casi empatados con la cerveza, un cambio frente al predominio que esa bebida tenía hace una década en ese grupo etario.
No obstante, por primera vez, Gallup preguntó por el uso de alternativas sin alcohol. El 17% de los estadounidenses dijo haber reemplazado alguna vez en el último año una bebida alcohólica por cerveza, vino o destilados sin alcohol.
Entre los que consumen bebidas no alcohólicas, 38% respondió que ahora toma más que antes, mientras que 17% dijo que consume menos.