
Hace más de 500 millones de años, gran parte de las tierras emergidas del planeta formaba una sola masa. Un nuevo estudio concluyó que Gondwana fue un supercontinente que ocupó cerca del 80% de la superficie continental y que su formación pudo influir en el clima que acompañó la expansión de la vida compleja.
La reciente investigación, publicada en Science Advances, suma regiones de Asia a la reconstrucción de Gondwana. Hasta ahora, se estimaba que ese continente reunía el 64% de las tierras del planeta, una cifra insuficiente para cumplir el umbral del 75% que suele usarse para definir a un supercontinente.
Gondwana era más grande de lo que se creía
Gondwana se formó hace entre 550 y 500 millones de años e incluía lo que hoy son África, Antártida, Australia, India y Sudamérica. Otros estudios ya habían incorporado zonas de Europa, Turquía, Irán y Pakistán, pero la extensión total seguía por debajo del límite establecido.
El nuevo análisis detectó rastros del antiguo continente desde India y el sudeste asiático hasta gran parte de China y Kazajistán. Esas regiones están hoy cubiertas por montañas y rocas formadas mucho después, por lo que durante años se las consideró restos de antiguos océanos.

Los autores sostienen que esas áreas formaban parte de Gondwana. Con esa incorporación, el continente alcanza aproximadamente el 80% de las tierras emergidas de su época.
Las rocas del Himalaya ayudaron a reconstruir el pasado
El equipo estudió muestras de granito de distintas partes del mundo. El granito se forma a partir de rocas más antiguas y puede conservar información sobre el origen de una región, incluso si el paisaje actual cambió por completo.
En el Himalaya, por ejemplo, existen granitos de distintas edades. Sin embargo, el trabajo concluyó que todos proceden de un mismo bloque de tierra que se formó hace entre 700 y 550 millones de años.
El geólogo Bill Collins, coautor de la investigación y profesor adjunto de la Universidad de Curtin, explicó que la identificación de esas partes enterradas fue inesperada. “Como suele ocurrir en la ciencia, el descubrimiento de las partes enterradas de Gondwana fue fortuito”, señaló en The Conversation.
La importancia del hallazgo va más allá de la forma de los continentes. Según el estudio, Gondwana estuvo cubierto de hielo y atravesado por grandes cordilleras antes de que todos sus fragmentos terminaran de unirse.
Después de esa unión, la actividad de las placas terrestres habría creado una larga cadena de volcanes alrededor del supercontinente. El arco se extendía desde Rusia y China hasta Australia, la Antártida, Sudáfrica y los Andes de Sudamérica.
Ese sistema volcánico medía casi 35.000 kilómetros, una longitud similar a la del actual Cinturón de Fuego del Pacífico. Durante millones de años, sus erupciones liberaron vapor de agua y dióxido de carbono, gases que pueden elevar la temperatura global.

Para Collins, aquel proceso ayudó a transformar un planeta frío en uno más cálido. “La enorme cantidad de gas emitida cada día durante 50 millones de años ayudó a cambiar el clima terrestre de una etapa glacial a una de efecto invernadero”, indicó.
La formación de Gondwana coincide con la expansión de la vida
Ese cambio climático ocurrió en un período cercano a la explosión cámbrica, una etapa de rápida diversificación de la vida hace entre 550 y 500 millones de años.
La investigación no plantea que los volcanes hayan sido la única causa de ese proceso, pero ofrece una posible conexión entre la formación de Gondwana, el aumento de gases en la atmósfera y los cambios registrados en los océanos.
Además, el hallazgo permite revisar cómo se distribuyeron los continentes antes de que aparecieran los mapas actuales. La separación posterior de Gondwana dio origen a masas terrestres que hoy están muy alejadas entre sí, como Sudamérica, África, Australia, India y la Antártida. Por eso, los rastros geológicos compartidos entre esos lugares resultan decisivos para reconstruir la historia del planeta.
Los autores señalan que la nueva propuesta también ayuda a ordenar datos ya conocidos sobre rocas, océanos y volcanes de aquella época, aunque serán necesarios más estudios para precisar los límites exactos de la antigua masa continental y su evolución posterior.



