“Disculpá, amigo, disculpá.” Esas fueron las últimas palabras de Elías. David Elías Ojeda Vázquez tenía 23 años, vivía en Sol y Verde, José C. Paz, vendía artículos por internet y usaba la moto para trabajar. El lunes por la noche, cuando volvía del gimnasio, dos delincuentes disfrazados de repartidores lo interceptaron en la esquina de Polonia y Piñero, le dispararon por la espalda cuando intentó escapar y le robaron la moto mientras se desangraba en la vereda. En sus últimos momentos, agonizando, les habló a los delincuentes para que —por favor— no le siguieran disparando.
¿Cuánto tiempo le tomó a la ambulancia llegar? Quince minutos. Murió en el Hospital Mercante. Sus amigos lo llamaban “Tito”. “Era un chico muy bueno. No buscaba quilombo, iba a entrenar. Era un emprendedor, laburaba para él”, dijo Thiago, uno de sus amigos más cercanos.
Según datos oficiales de la Procuración Bonaerense, el departamento judicial de José C. Paz/San Martín registra 20 robos con armas por día. Uno cada 72 minutos. Los vecinos se pudrieron. La noche del crimen tomaron la calle y le pidieron al gobernador Kicillof que deje de pasear por las provincias haciendo campaña y se ponga a trabajar.
¿Dónde estaba Kicillof en el momento del crimen de Elías? En Misiones, haciendo campaña. Esto recuerda mucho al Larreta de 2022 y 2023: se olvidó de gobernar la Ciudad de Buenos Aires y se dedicó sus dos últimos años a hacer campaña presidencial. Kicillof está haciendo lo mismo. Abandonó a los vecinos. Chau gestión, chau asfalto, chau seguridad, chau educación, chau hospitales, chau patrulleros.
Y se lo dijo en la cara el secretario de Gobierno de José C. Paz —un municipio peronista— Pablo Mansilla, en Radio La Red: “Está muy mal la inseguridad en la provincia de Buenos Aires. (...) Nuestro gobernador tendría que mirar un poco más, dejar de pasear un poquito por las provincias y cuidar sus vecinos bonaerenses”. Un funcionario del propio espacio criticando con dureza al gobernador. ¡Qué bueno que se dieron cuenta! Lástima que tardaron siete años de gestión en verlo. Ya van 2.465 días de gobierno de Axel Kicillof. Seis años y nueve meses destrozando la Provincia de Buenos Aires.

Pero no se trata solamente de José C. Paz. Así está buena parte del Conurbano bonaerense. Esta mañana, en El Palomar, partido de Morón, un padre que llevaba a su nena al jardín de infantes sufrió un intento de robo. Se identificó como policía. Le pegaron un tiro en el abdomen. Quedó tirado en la puerta del establecimiento.
Los datos oficiales de la Procuración no dejan lugar a dudas: en la Provincia de Buenos Aires ocurren 1041 delitos contra la propiedad por día, 322 robos por día, 99 robos agravados con uso de arma por día, 243 hurtos por día, 35 abusos sexuales simples por día, 4,6 abusos sexuales con acceso carnal por día, 2,1 homicidios dolosos consumados por día, 3,2 tentativas de homicidio doloso por día, 277 amenazas por día y 220 causas por estupefacientes por día.
El Conurbano agoniza mientras la política se borra. Breve recordatorio: la Provincia de Buenos Aires tuvo 35 años de peronismo sobre 43 años de democracia. La Matanza, Merlo, Florencio Varela y Lomas de Zamora: 43 años de peronismo sobre 43 de democracia. Moreno: 39 años. Lanús: 35. Quilmes: 31.
Pero más allá de la cuestión política, lo que le jode a la gente es que, además de la inseguridad, haya jueces cómplices que miran para otro lado a propósito. La jueza Pascual, que suspendió el nuevo Régimen Penal Juvenil, dijo que Kim —la nena de 7 años asesinada en La Plata— “se cayó del auto”. ¿Hay dos versiones? Kim no se cayó. A Kim la arrastraron 15 cuadras y la mataron.
Y hay algo más: según lo que Pascual le viene comentando a su círculo íntimo, tomó esta decisión por pedido del gobernador Kicillof y del exintendente de Almirante Brown Mariano Cascallares. No es un dato menor: Cascallares había elogiado públicamente a Pascual hace apenas meses, cuando ella recibió un doctorado honoris causa en Almirante Brown, hablando de “su compromiso para que todos los pibes tengan una nueva oportunidad”.
Entonces, amigos de la política: no permitan más que haya jueces así. Y sobre todo, voten mejor las leyes para que estos jueces nefastos no encuentren la vuelta para liberar presos. En Diputados hubo 69 votos en contra de la ley de prisión efectiva para violadores: Máximo Kirchner, Mayra Mendoza, Fernanda Raverta, Rodolfo Tailhade, Luana Volnovich y Néstor Pitrola, entre otros. Y en 2024, cuando se votó crear un banco de datos de violadores, hubo 87 votos negativos: Santiago Cafiero, Florencia Carignano, Carlos Heller, Máximo Kirchner, Cecilia Moreau, Paula Penacca, Vanina Biasi, Cristian Castillo y Nicolás del Caño, entre otros.
Para que no haya jueces de porquería tampoco tiene que haber leyes de porquería. Pero el garantismo sigue fingiendo demencia. Víctor Hugo Morales dijo que “cada niño que delinque es una víctima de la situación social” y que “el problema es Macri”. Están enfermos de ideología. Para esta gente, orden es “autoritarismo”, castigo es “punitivismo” y cumplimiento de la ley es “fascismo”. Y si pedís seguridad, enseguida aparecen las etiquetas de siempre: “facho”, “represor”, “mano dura”.
Lo que no ven es que la enorme mayoría de la sociedad está pidiendo que termine la puerta giratoria. Según un tuit de Clarín, el 89,7% está a favor de la baja de la edad de imputabilidad, el 7,8% en contra y el 2,5% no sabe.
La gente se está pudriendo de la inacción. Lo único que ve la sociedad son políticos rosqueando y haciendo campaña mientras no se llega a fin de mes, se viaja mal, no hay turnos para atenderse, las escuelas están peor que nunca y te matan por un celular.
Empiecen a hacer algo. Porque si no, lo que va a agonizar son sus carreras políticas.
Opiniones libres; hechos sagrados.



