
El derrumbe de un glaciar en el Himalaya dejó al menos 584 muertos y más de 2.400 desaparecidos entre Nepal y el Tíbet chino, tras desencadenar el miércoles un torrente de rocas, hielo y barro que arrasó aldeas enteras a lo largo de los sistemas fluviales de la cordillera. La catástrofe, la más mortífera para Nepal desde el terremoto de 2015, afectó a más de 90.000 personas, según estimaciones de la Cruz Roja.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) atribuyó el desastre al colapso de un glaciar que generó una descarga masiva de escombros helados. La muralla de agua y lodo se propagó por los ríos de montaña con una velocidad y fuerza comparables a las de un tsunami, arrasando poblados y arrastando cuerpos hasta territorio indio.
Nepal contabilizó 579 muertos, mientras que China elevó a cinco los fallecidos en el lado tibetano, para un total de 584, sin que exista constancia de coordinación entre ambos países para cotejar las cifras, según informaron las autoridades nepalíes. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) rescató 4.451 personas, incluidos 129 extranjeros.
Los distritos más golpeados en Nepal fueron Chitwan, con 233 muertos, y Nawalpur, con 154. Gorja registró 46 fallecidos, Dhading 40, Nuwakot 37, Tanahun 30, Nawalparasi 27 y Rasuwa 12, de acuerdo con los datos de la NDRRMA.
La cifra de desaparecidos en Nepal casi se duplicó en pocas horas hasta alcanzar 1.924 personas, entre ellas 517 extranjeros. El incremento se debió en gran parte a la incorporación de 933 trabajadores de centrales hidroeléctricas al registro de personas sin localizar, junto a más de un centenar de efectivos de seguridad, personal aduanero y de inmigración, y 622 turistas, de los cuales 473 son extranjeros —la mayoría indios, con 98 casos— y 149 nepalíes residentes en el exterior.

En el condado de Gyirong, en el Tíbet, al menos 558 personas permanecían desaparecidas, entre ellas 260 ciudadanos extranjeros, según informó el jueves la cadena estatal china CCTV.
Unos 15.000 miembros de las fuerzas de seguridad, principalmente del Ejército y la Policía, participaban en las labores de búsqueda, apoyados por seis helicópteros militares y nueve de empresas privadas, de acuerdo con la NDRRMA. La Junta de Turismo de Nepal confirmó el rescate de uno de los tres ciudadanos españoles dados por desaparecidos.

Las operaciones se interrumpieron brevemente el viernes tras el desbordamiento de un lago de barrera formado por la acumulación de lodo y rocas a unos 2.950 metros de altitud, a más de diez kilómetros del paso fronterizo de Gyirong. La policía nepalí urgió a todos los equipos de rescate a “trasladarse de inmediato a un lugar seguro” al recibir información de que “una presa de agua había vuelto a romperse en el lado tibetano”.
CCTV reportó que el nivel del lago descendió de 50 a 10 metros en pocas horas, lo que permitió reanudar las operaciones. Las autoridades advirtieron que el peligro de inundaciones persistirá hasta que los lagos se vacíen por completo.
Nepal mantiene bajo vigilancia dos lagos de barrera aguas arriba de la zona afectada. Las imágenes satelitales mostraban que el segundo lago continuaba creciendo sin salida visible, lo que elevaba el riesgo de una nueva rotura por acumulación de presión. Un experto en riesgos geológicos del Gobierno chino advirtió de que el primer lago podría ser inestable y que más de 100 lagos glaciares distribuidos por la zona representan una amenaza potencial.

El presidente chino Xi Jinping presidió una reunión del Politburó en la que se instó a reforzar la vigilancia de lagos glaciares y deslizamientos de tierra, y a estrechar la cooperación internacional en materia de catástrofes, según Xinhua. Xi ofreció además la ayuda de Pekín a las operaciones de emergencia nepalíes.
El primer ministro chino, Li Qiang, segundo cargo más alto del país, se desplazó el jueves al área de Gyirong, una señal que, según los reportes de Xinhua, indicaba que Pekín trataba el desastre como un asunto de máxima prioridad. El paso de Gyirong, uno de los principales cruces terrestres entre Nepal y el Tíbet, quedó prácticamente arrasado, con graves daños en accesos, comunicaciones e infraestructuras, según imágenes de cámaras de seguridad difundidas en redes sociales.
En los hospitales de Katmandú, familiares de los desaparecidos aguardaban noticias junto a paredes empapeladas con fotos y nombres. Samjhana Thing, de 27 años, buscaba a su hermano desde el primer día. “Hoy es el tercer día y no sabemos nada. Con suerte está en un lugar seguro”, declaró a AFP. “Lo perdimos todo. Él es todo para nosotros”.