San Sebastián, 2 sep (EFE).- 'El desencanto' le ha dado muchas satisfacciones a Jaime Chávarri, aunque llegó a pensar que su retirada del Festival de San Sebastián en 1976 por decisión de todo el equipo de la película iba a acabar con su carrera. El certamen ha recuperado documentos inéditos de lo acontecido entonces que ahora muestra en una exposición en Tabakalera.

Este material y alguna fotografía se exhiben en un pequeño espacio del centro de arte contemporáneo donostiarra, muy cerca de la sala de cine donde el filme sobre la familia Panero inaugurará la sección Klasikoak del próximo Zinemaldia.

Bajo el título 'Una actitud de defección. El gesto que cambió el rumbo del Festival de San Sebastián (1976)', la muestra, que podrá visitarse hasta el 27 de septiembre, se ha inaugurado este miércoles con la participación de Jaime Chávarri y del escritor Enrique Vila-Matas que, además de amigo de Michi Panero, el pequeño de la familia de poetas e intelectuales, cubrió como periodista esa edición del certamen.

En la presentación, han participado también la subdirectora y próxima directora del Festival, Maialen Beloki, e Irati Crespo, responsable de Artxiboa, el archivo del Zinemaldia, en el que las conservadoras Lorena Soria y Andrea Sánchez han trabajado en la recuperación de los documentos expuestos.

Transcurrido menos de un año de la muerte de Franco, la tensión política en las calles del País Vasco era palpable y unos días antes del Festival la Guardia Civil había matado en una manifestación en Hondarribia por el secuestro de Pertur a una persona, Josu Zabala Erasun, lo que llevó al productor Elías Querejeta a enviar un escrito al director del Festival, Miguel de Echarri, para comunicarle que el equipo de 'El desencanto' había decidido por unanimidad retirar el filme de la competición.

Las razones: "Como protesta a la brutal represión que viene padeciendo el pueblo vasco y que de modo trágico y terrible se ha concretado una vez más en los últimos acontecimientos públicamente conocidos", explicaba Querejeta en el escrito recuperado de los archivos del Festiva en el que se anunciaba que también iba ser entregado a los medios de comunicación.

Tras ello, numerosos periodistas renunciaron a cubrir el certamen, otras dos películas españolas quisieron seguir el mismo camino, pero las copias estaban ya en manos del Festival y fueron proyectadas, y directores y actores como Carlos Saura, Geraldine Chaplin, José Sacristán, Pedro Olea y Eloy de la Iglesia firmaron un telegrama en el que denunciaban que el Zinemaldia se había convertido "en un instrumento represivo al servicio de la administración".

Asimismo se incluyen cartas remitidas a la dirección del Festival por figuras de la industria e informadores que decidieron abandonar el Festival tras reprochar a su director haberse mostrado "voluntariamente ajeno" a las manifestaciones de solidaridad y a la "represión violenta ejercida sistemáticamente por las fuerzas del orden público".

Entre los firmantes, figuran Maruja Torres, Ángel S. Harguindey, Antonio Giménez-Rico, Elisenda Nadal, Pilar Miró y Diego Galán, quien años después dirigió el certamen.

En las siguientes ediciones, el Festival pasó a organizarse desde San Sebastián e inició entonces una profunda transformación de sus estructuras y modelo de organización que culminaría en su democratización.

Chávarri ha asegurado hoy que se alegra de que ocurriera todo aquello, que fue importante lo que siguió a la decisión de renunciar a competir por la Concha de Oro con su película, a la que ha definido como "un perro verde", un filme sobre la memoria "que no está hecha a la moda de ningún momento".

De la vigencia de un filme ahora el Festival de San Sebastián recupera como "acto de desagravio" por lo acontecido hace 50 años. EFE

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