La falta de circulación y la reducción del mantenimiento agravaron el deterioro de la infraestructura ferroviaria en varias zonas de Cuba. /(Perlavisión)

La suspensión de los servicios ferroviarios de corta y media distancia por falta de combustible dejó ramales cubiertos de maleza, basura y tramos con daños que limitan el tránsito de trenes en varias zonas de Cuba, según informó Havana Times en un reporte publicado este 4 de septiembre.

Uno de los casos expuestos por el medio es el ferrocarril que une Santa Cruz del Sur con la ciudad de Camagüey, una línea de casi 120 kilómetros que atravesaba poblados y funcionaba como vía de comunicación para los habitantes de la zona. Desde enero, el Gobierno canceló los recorridos de pasajeros y también paralizó gran parte de los servicios ferroviarios regionales ante la escasez de combustible.

La falta de circulación agravó un deterioro que ya afectaba a la infraestructura. El vertimiento de residuos en algunos sectores, la ausencia de limpieza y la reducción de las brigadas de mantenimiento dejaron partes del trazado en condiciones precarias. “Si encuentran la vía debajo de la manigua y la basura”, afirmó un vecino del reparto El Modelo citado por Havana Times, “dudo mucho que todavía sirva para algo”, agregó.

Los operarios consultados por el medio señalaron que las condiciones laborales también dificultan la conservación de los caminos de hierro. Un trabajador de una brigada de Vías y Obras explicó que faltan incluso los pequeños vehículos utilizados para trasladar a las cuadrillas, debido a la falta de combustible.

La suspensión de los servicios ferroviarios en Cuba por falta de combustible dejó ramales con maleza, basura y daños que limitan el tránsito de trenes./ (Havana Times)

El salario promedio de esos trabajadores ronda los 5,000 pesos mensuales, una suma que, según el reporte, no alcanza para cubrir las necesidades básicas. A eso se añaden tareas manuales, el desgaste físico y vacantes que quedan sin cubrir cuando los empleados se jubilan o abandonan la actividad.

La Empresa de Ferrocarriles Centro Este, con sede en Camagüey, administra la actividad ferroviaria en esa provincia, además de Ciego de Ávila y Las Tunas. Fuentes citadas por Havana Times sostuvieron que reparar completamente el ramal de Santa Cruz del Sur requeriría reemplazar secciones enteras de vía, corregir terraplenes y reponer una cantidad relevante de traviesas.

La situación contrasta con décadas anteriores, cuando la conservación de las vías contaba con apoyo de otras entidades, como el Ejército Juvenil del Trabajo y empresas vinculadas a la producción azucarera. Esos organismos aportaban combustible, herramientas y materiales para sostener el servicio ferroviario en municipios donde los trenes tenían un papel relevante para el traslado de caña y azúcar.

El 67% de las líneas requería mantenimiento urgente en 2024

El deterioro excede al trayecto entre Santa Cruz del Sur y Camagüey. En marzo de 2024, los últimos datos oficiales disponibles indicaban que el 67% de las líneas ferroviarias y el 40% de las obras de infraestructura necesitaban mantenimiento urgente.

La escasez de combustible también afectó a las brigadas de Vías y Obras, que carecen de vehículos para trasladar a los operarios encargados del mantenimiento ferroviario. / (Cibercuba)

Los problemas afectan incluso a la línea central, diseñada para soportar velocidades de hasta 120 kilómetros por hora. En gran parte de su recorrido, los trenes deben circular a menos de 50 kilómetros por hora, lo que extiende los tiempos de viaje, eleva el consumo de combustible y aumenta el desgaste de equipos y tripulaciones.

Tres segmentos bajo la jurisdicción de Ferrocarriles Centro Este presentan restricciones de velocidad y carga: el tramo Piedrecitas-Florida, el acceso ferroviario a Camagüey y la ruta Martí-Bayamo, en el límite entre Las Tunas y Granma. Dos de esos sectores sufrieron descarrilamientos, mientras que el último quedó afectado por las inundaciones vinculadas al huracán Melissa el año pasado.

A mediados de agosto, un tren de contenedores descarriló en Piedrecitas. Catorce de sus 27 vagones salieron de la vía, aunque no se informaron daños en la carga. La reparación exigió traviesas y casi medio kilómetro de rieles, materiales que las brigadas debieron complementar con recursos recuperados de otros ramales en desuso.

La posibilidad de utilizar líneas secundarias como alternativa también se reduce. La línea norte, que durante décadas permitió desviar trenes ante incidentes en la ruta central, lleva más de diez años sin tráfico regular y presenta un nivel de abandono similar al del ramal de Santa Cruz del Sur.