
Las fuerzas del Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente ampliaron este martes su ofensiva contra los rebeldes hutíes con ataques aéreos sobre posiciones, concentraciones de combatientes y rutas de abastecimiento en Marib y Taiz, mientras mantienen la presión en la costa del mar Rojo tras los recientes avances insurgentes hacia el estrecho de Bab el Mandeb.
En Marib, una de las principales zonas productoras de hidrocarburos del país, la aviación atacó instalaciones y agrupaciones hutíes al noroeste de la capital provincial. También fueron bombardeados refuerzos que, según fuentes locales, se dirigían al distrito de Al Juba, en el sur.
La ofensiva se extendió a Taiz, donde se registraron ataques en Al Ahkum, al sur de la provincia. Las incursiones también alcanzaron movimientos de tropas en Haifan y Al Janad. El objetivo es golpear las líneas utilizadas por los rebeldes para trasladar combatientes y material militar hacia la franja occidental.
En la costa del mar Rojo, el Ejército yemení informó de operaciones contra posiciones y vías de suministro en Moca y Dhubab. Ambos puntos adquirieron especial importancia después de que los hutíes avanzaran sobre la costa y se acercaran al Bab el Mandeb, paso marítimo que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
El portavoz militar Majed al Nazili afirmó que los ataques apuntaron contra emplazamientos y suministros insurgentes y difundió imágenes aéreas de vehículos alcanzados en una carretera entre Moca y Taiz.
Ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el embajador yemení Abdulá Alí Fadhel al Saadi pidió que la protección del Bab el Mandeb sea considerada una responsabilidad internacional. Según el diplomático, aunque el estrecho pertenece a Yemen, su seguridad afecta al transporte de mercancías, energía y cadenas de suministro de países situados fuera de la región.
“Cada barco que cruza este estrecho, cada envío --incluidos los de energía-- y cada cadena de suministro que depende de él hacen que su seguridad forme parte de la seguridad económica de países situados a miles de kilómetros de Yemen”, declaró Al Saadi.
Al Saadi reclamó la aplicación del embargo de armas, el corte de las redes de financiación y contrabando y el refuerzo de las capacidades del Estado para proteger puertos y costas.
Naciones Unidas confirmó este martes que el avance hutí provocó una nueva ola de desplazamientos. Más de 100.000 personas abandonaron sus hogares dentro de Yemen y miles más huyeron por mar hacia Yibuti. La ONU advirtió que el acceso humanitario está condicionado por la inseguridad, los daños en las carreteras, las interrupciones de las comunicaciones y las restricciones de movimiento.

Los hutíes acusaron a Arabia Saudita de intensificar los bombardeos y afirmaron que la campaña causó víctimas civiles y daños materiales. Su portavoz Mohamed Abdulsalam cuestionó el argumento de Riad sobre la seguridad de la navegación en el mar Rojo.
La escalada ocurre después de la ruptura del relativo equilibrio militar establecido por la tregua de 2022. Naciones Unidas señaló que los combates se intensificaron tras los avances hutíes en la costa occidental y que el Gobierno yemení inició una contraofensiva en varias provincias. La organización también pidió proteger a los civiles, respetar el derecho internacional humanitario y garantizar el acceso seguro de la asistencia.
El control de sectores próximos al Bab el Mandeb añade una dimensión estratégica al conflicto, ya que cualquier deterioro de la seguridad en ese corredor puede afectar la navegación comercial entre el océano Índico, el mar Rojo y el Mediterráneo. La ONU indicó que, por ahora, el tráfico comercial continúa, aunque el avance hutí incrementó las preocupaciones sobre la seguridad marítima.
