La plataforma funeraria permite estudiar individuos y objetos en el lugar donde fueron depositados hace casi 600 años. Composición: Infobae

Un conjunto funerario de la élite Chimú fue descubierto dentro de Utzh An, uno de los sectores del complejo arqueológico de Chan Chan. La investigación permitió identificar una plataforma con una cámara central y dos espacios laterales, donde permanecieron restos humanos, objetos ceremoniales y bienes asociados a personas de alto estatus durante casi seis siglos.

El hallazgo fue realizado por arqueólogos del Ministerio de Cultura como parte de las labores de investigación, conservación y puesta en valor del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan (PECACH). La estructura funeraria conserva elementos en distintas condiciones de preservación, lo que permite analizar la relación entre los individuos sepultados y los objetos colocados junto a ellos.

En la cámara principal fueron localizados los restos de un individuo perteneciente a la nobleza Chimú, acompañado por piezas elaboradas en concha y metal. Las cámaras laterales presentaron un contenido diferente: una contenía armas y emblemas metálicos, mientras que la otra concentraba restos humanos. El registro realizado hasta el momento identifica 38 individuos en la plataforma funeraria.

El contexto recuperado también incluye 60 piezas cerámicas, entre botellas de asa estribo y vasijas, con influencia estilística inca. Este material aporta elementos para estudiar la interacción entre las sociedades Chimú e Inca durante las etapas finales de la ocupación del valle de Moche.

Una plataforma funeraria con tres cámaras

En la Cámara Principal (Foto 1), se hallaron restos de un individuo de la nobleza chimú con piezas en concha y metal, mientras que en las dos cámaras laterales (Foto 2), armas y emblemas de metal y 38 individuos sepultados, respectivamente. Composición: Infobae

La estructura descubierta cuenta con una cámara central de 1,2 metros de ancho y 5 metros de fondo. El acceso incluye una entrada y una escalinata que desciende unos 2,5 metros desde el nivel de trabajo hasta el espacio funerario. En su interior también existe una hornacina.

Los arqueólogos encontraron allí los restos de un personaje acompañado por numerosas piezas de concha y metal. La disposición del espacio y los objetos asociados forman parte del registro que permitirá establecer las características del entierro y su relación con los sectores de mayor rango de la sociedad Chimú.

Las dos cámaras laterales presentan 1,5 metros de ancho, 8 metros de largo y 3,5 metros de profundidad respecto del nivel de superficie de trabajo. Una de ellas no presentó restos óseos, pero sí armas y emblemas elaborados en metal.

En la segunda cámara fueron registrados hasta el momento 20 individuos. A ellos se suman otros 18 cuerpos encontrados dentro de la misma plataforma, con un total de 38 personas sepultadas en este contexto.

Un entierro con una disposición diferente

Arqueólogos del Ministerio de Cultura descubren tumbas intactas desde hace más de 600 años de la élite chimú en el Conjunto Amurallado Utzh An, el más extenso del complejo arqueológico. Difusión

Entre los individuos identificados existe un caso que se diferencia de la forma de enterramiento conocida para la sociedad Chimú. El cuerpo fue colocado completamente extendido en el fondo de una de las cámaras.

Jorge Meneses, arqueólogo responsable del proyecto de inversión del Complejo Arqueológico de Chan Chan, explicó que esta disposición resulta distinta de los entierros Chimú caracterizados por posiciones flexionadas o flexionadas sentadas.

Esta particularidad constituye uno de los aspectos que los investigadores deberán analizar dentro del contexto funerario. Entre las hipótesis planteadas por el equipo figura la posibilidad de un ritual de sacrificio o de una diferencia jerárquica extrema frente a los demás individuos depositados en el mismo espacio.

Ornamentos y bienes asociados a la élite

Se recuperaron orejeras, collares, tocados, cajas de madera con aplicaciones metálicas y piezas de concha marina y cuarzo. Composición: Infobae

Los objetos recuperados junto a los restos humanos corresponden a distintos tipos de bienes ceremoniales y ornamentos. El registro incluye orejeras, collares y tocados de metal, además de cajas de madera tallada con aplicaciones metálicas.

También fueron identificados numerosos collares elaborados con concha marina y cuarzo. Algunos esqueletos presentan pigmentación roja sobre la cabeza, mientras que varias piezas cerámicas también muestran este elemento.

El material proporcionado por el Ministerio de Cultura identifica al cinabrio como un pigmento sagrado utilizado en entierros de alto rango dentro de sociedades andinas. Su presencia forma parte de los elementos que permiten estudiar el tratamiento otorgado a las personas sepultadas.

Fotogrametría para preservar el contexto arqueológico

Algunos restos presentan pigmentación roja, asociada al uso ritual del cinabrio en entierros de alto rango. Difusión

La fragilidad de los restos óseos y de otros materiales orgánicos exige un procedimiento previo antes de retirar las evidencias. El protocolo aplicado establece un registro exhaustivo de cada elemento dentro de su ubicación original.

Para ello, los especialistas realizan fotogrametría de alta precisión. Un registrador especializado obtiene cientos de fotografías desde diferentes ángulos y luego procesa esas imágenes mediante programas informáticos para generar un modelo tridimensional con precisión milimétrica.

Solo después de completar este registro digital se procede al retiro manual de los restos y objetos. El procedimiento permite conservar información sobre la posición de cada evidencia y su relación con los demás elementos presentes en la cámara funeraria.

El hallazgo permite estudiar contextos que fueron saqueados

Jorge Meneses señaló que buena parte de la información previa sobre las tumbas de élite Chimú procede de plataformas afectadas por saqueos y destrucción. “Lo que conocíamos provenía de plataformas saqueadas. Hoy tenemos la oportunidad histórica de estudiar individuos y artefactos intactos después de 600 años”, declaró el responsable del Proyecto de Inversión del Complejo Arqueológico de Chan Chan.

El investigador también destacó que el contexto actual permite analizar los individuos y los objetos en el lugar donde fueron depositados. Esta condición diferencia el registro de aquellos casos en los que los materiales fueron extraídos de su ubicación original.

Las intervenciones en Utzh An registran un avance del 79 % a julio de 2026. Los estudios previstos permitirán analizar los patrones funerarios de la élite Chimú y la ocupación Inca posterior a la conquista del valle de Moche.

Entre los materiales identificados también figuran 60 piezas cerámicas, entre botellas de asa estribo y vasijas. Las piezas presentan una influencia estilística inca, un elemento que los investigadores relacionan con la interacción o anexión de este sector durante momentos tardíos de la cronología costeña.

Henry Gayoso Rullier, jefe de la Unidad de Investigación, Conservación y Puesta en Valor del PECACH, señaló que el equipo busca precisar la función y la historia ocupacional de Utzh An. También indicó que existe interés por determinar cuándo y de qué forma los incas ocuparon Chan Chan después de la invasión y conquista del valle de Moche.

Al finalizar el proyecto de inversión en este sector está prevista la publicación de un libro con los resultados interpretativos de la investigación arqueológica y los trabajos de conservación realizados. El documento permitirá difundir los conocimientos obtenidos a partir de las evidencias recuperadas en la plataforma funeraria.

Las acciones se desarrollan dentro del Plan Maestro para la Conservación y Manejo del Complejo Arqueológico de Chan Chan y de los compromisos asumidos por el Perú ante la Unesco.